#ZZYearThree: 40 años de… EL GARAJE HERMÉTICO, de Mœbius

¡Hola, zhéroes y zheroínas!
Para este tercer aniversario he decidido hacer un viaje largo.
Muy, muy largo.
¿Qué dónde me he ido?
A otro mundo, a tomarme un café con el mayor Grubert en…

EL GARAJE HERMÉTICO
de Mœbius

 


Título original
:
Le Garage Hermétique

Sello: Les Humanoïdes Associés
Guionista: Mœbius (Jean Giraud)
Artista: Mœbius (Jean Giraud)
Contenido: Métal Hurlant #6-41 (Mar. 1976 – Jun. 1979)
Public. original: Junio 2006

Public. España: Abril 2013 (Norma Editorial)
Valoración: Hasta el infinito y más allá/10

 

Si hablamos del Garaje, hemos de hablar de Jean Giraud, o Gir, o Moebius, como queráis llamarlo, pero hay que hablar de él y de la revolución que supone para el mundo del cómic europeo, del punto y aparte que implanta con cada una de sus obras pues, ya sea con un western o con ciencia ficción delirante, sobrepasa los límites de lo real y lo ficcional, regalándole al mundo un legado en viñetas de un valor incalculable.

Giraud inicia su trayectoria emigrando a México en sus tiernos dieciséis años, donde descubrirá la pintura, el jazz, el sexo… El mundo del arte, en resumidas cuentas. Influencias que serán importantes en sus decisiones venideras y que se verán reflejadas, sucintamente, en sus obras posteriores, sobre todo este conocimiento del arte pictórico, pues le hará decidirse por estudiar Bellas Artes, dando como resultado la colaboración con varios artistas.

Son, pues, estas colaboraciones las que le dan al autor la experiencia necesaria antes de crear sus primeras obras. Es durante esta etapa donde trabaja como aprendiz de Jijé, uno de los grandes maestros de la historieta franco-belga y uno de los principales colaboradores de la revista Spirou. Así pues, su aprendizaje tendrá como fruto la colaboración con el propio Jijé en la realización de la obra Jerry Spring en la ya mencionada revista.

El bueno de Larc rodeado de raritos.

Años más tarde, y cuando decide independizarse al final de su etapa de aprendiz, Giraud, bajo el seudónimo de Gir dará a conocer El Teniente Blueberry, obra publicada en la revista Pilote, dirigida en aquel entonces por René Goscinny (sí, sí, el de Astérix), dirección que abrirá las puertas a nuevas ideas y a la experimentación gráfica. Esta obra de seguimiento semanal reportó un total de treinta y siete álbumes le enseñó al autor la narración del cómic tradicional, como él mismo cuenta en diversas ocasiones. Fue editada en varios países, entre ellos España, bajo el sello de la editorial Bruguera.

Años después, una vez concluidas las aventuras del Teniente, decide dar un giro de ciento ochenta grados y explorar el mundo de la ciencia ficción, algo que le llevará a colaborar, bajo el seudónimo de Moebius, en la revista Hara-Kiri, para, poco tiempo después pasar a formar parte del grupo Les Humanoïdes Associés, quienes editarán la revista Métal Hurlant (Heavy Metal en español) y donde aparacerá, en su sexto número, El Garaje Hermético, junto con el mayor Grubert y sus hilarantes e inconexas aventuras.

Gran presentación.

El Garaje Hermético ve por primera vez la luz en el número seis de la revista Métal Hurlant como número único, en el que Moebius presentaba un mundo ficticio creado por el mayor Grubert en un supuesto asteroide con varios niveles, la estructura mecánica del cual hace que los propios personajes se refieran a él como “el garaje”. Aparentemente, este mundo ha sido invadido por Jerry Cornelius, supuesto amigo del mayor de una forma un tanto peculiar que no se explica en ningún momento. Lo principal es que el mayor Grubert atravesará todos los niveles con tal de no dejarse capturar por el invasor y poner en orden su mundo. O eso es lo que debería haber sido…

Al tener esta historia tanto éxito, la dirección de la revista decidió continuar con su publicación, algo que ocasionó que cada número tuviera el nivel más alto de improvisación jamás visto en una obra. Improvisación que hace que cada número sea, en sí mismo, una historia diferente, hasta el punto de crear varias capas de ficción en las que se entrelazan las diversas historias con la supuesta principal. O algo parecido, porque en El Garaje encontramos desde números bien planteados con diálogos concretos que hacen de enlace con las planchas hechas a último minuto llenas de viñetas inconexas y de gran contenido visual, con toques altamente psicodélicos y delirios extremos de tramas imposibles en mundos increíbles.

Pero esta obra no solo es un delirio de ciencia ficción inimaginable, sino que también está llena de un sinfín de referencias y homenajes, como los resúmenes de los capítulos anteriores, gran referencia a los resúmenes de los seriales radiofónicos, juego interminable con el lector, a quien se dirige en innumerables ocasiones, unas para castigarle y privarle de resumen y otras para hablar con él e iniciar lo que podría ser una conversación.

Hablando de viñetas de ciencia-ficción hilarante.

Indudablemente Moebius no podía dejar pasar la ocasión de introducir al propio Blueberry, disfrazándolo con un atuendo playero y colorido y enviándolo como emisario a uno de los mundos del garaje en el que hablan su propia lengua, haciendo que el lector se identifique con el personaje en esa incomprensión lingüística. No podemos dejar de sentir las influencias literarias del propio autor, como en el personaje de Star Mchara y su similitud con “El fantasma” de Lee Falk, reflejado en ese arquero que necesita su máscara para ser reconocido por los demás y dejar de ser un humano banal. Pero es evidente la influencia de Michael Moorckok y sus novelas de ciencia ficción y fantasía, así como la Carlos Castaneda, este último inspirador del Garage.

Así pues, esta obra marca un antes y un después en la tradicional historieta franco-belga, no solo por su concepción y su innovación, sino porque es un punto de inflexión y referencia en obras posteriores, abriendo la puerta a conceptos cinematográficos de ficción delirante como la propia película Heavy Metal, la cual inicia con un astronauta descendiendo del espacio en un coche descapotable y que es un compendio de historietas absurdamente imposibles y kafkianas.

No hay que olvidar que esta etapa tan emblemática, tanto la fama de las aventuras del mayor Grubert, pues la serie continuó, dando como fruto varias historias independientes, como la creación y participación en la revista Métal Hurlant y el grupo Les Humanoïdes Associés, le darán a Giraud la oportunidad de colaborar en el campo del cine como diseñador en películas como Alien, el octavo pasajero, Blade Runner, o Buscando a Nemo.

El arquero como referencia de Giraud.

Para finalizar mi gran verborrea y justificar el haber hablado no solo del cómic, sino también de la propia vida de Moebius, he de decir que El garaje Hermético es Moebius y Moebius es El garaje hermético. No se pueden separar, ya que Giraud deja vagar sus ideas, su genialidad a campo abierto, sin filtros, dando como resultado una obra genial e indescriptible, de la que no se pueden decir nada más que detalles, pues es una mina de oro inseparable de la grandeza del propio Giraud, pues es casi una autobiografía, una enciclopedia de sí mismo, sin dejar de ser una ficción, un juego entre juegos.

Y hasta aquí mi punto de vista sobre una gran obra.
Genial. Delirante. Indescriptible.
He hecho lo que he podido para transmitiros mis impresiones.
Pero es tan impresionante que solo puedo decir una cosa:
¡LEEDLA!

¡Nos vemos en la Zona!

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3 Respuestas

  1. AlbierZot dice:

    Maravilla de maravillas. Si no se conoce, recomiendo vivamente hacerse con alguna edición en blanco y negro (comics ElPais, por ejemplo). No digo más. :) http://bit.ly/2fwvFZi

  2. Joe Runner dice:

    Pues te he hecho caso y me lo he leído. En blanco y negro, que es la versión española. Es una fumada interesante, todo sea dicho. El nivel de improvisación es tal que ya no sabes muy bien por qué están pasando las cosas, también porque Moebius es de explicar mas bien poquito. Pero me ha flipado, y eso que es una lectura jodida de cojones. Gran reseña, compi. Se te echa de menos por estos lares.

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