#ZZYearThree: 30 años de… SUPERMAN: EL HOMBRE DE ACERO, de John Byrne

En ocasiones todo lo que se necesita para crear una obra maestra es estar en el lugar apropiado en el momento justo. Esto es lo que sucedió cuando uno de los más grandes autores del cómic aterrizó en DC justo después de Crisis en Tierras Infinitas. Había que devolver a la grandeza al primer y más grande superhéroe de todos los tiempos y ese era un trabajo para un solo hombre…

MAN OF STEEL
de John Byrne


 

Título Original: Man of Steel, vol. 1 TPB
Sello: DC Comics
Guionista: John Byrne
Dibujante: John Byrne
Entintador: Dick Giordano
Colorista: Tom Ziuko
Contenido:
The Man of Steel #1-6 (Oct. – Dic. 1986)
Publicación USA: Enero 2003
Public. España: Marzo 2016 (ECC)
Valoración: 9.9/10

 


SUPERMAN: EL MITO

Superman es el superhéroe icónico por excelencia. Todo el mundo lo conoce, todo el mundo sabe que puede volar, que tiene mucha fuerza y que nada, excepto la kryptonita, puede dañarle. Todo el mundo sabe que es de los buenos, quizás el más bueno de todos y por eso cae tan bien entre el público no fandom.

Buena parte del éxito del personaje se debe a la mítica película de Richard Donner con un insuperable Christopher Reeve en la que se aseguraba que “Creerás que un hombre puede volar”. Y vaya si la gente lo creyó. Por desgracia, el éxito descomunal de la película no se reflejaba en los cómics donde el personaje se había convertido poco menos que en una parodia de sí mismo. Demasiados personajes alrededor de Superman (algo similar a lo sucedido con Batman en los 50/60) que hacían que no te lo pudieras tomar en serio, demasiadas series donde aparecía como protagonista o invitado especial y unos autores cuyo estilo demasiado clásico se había  quedado algo desfasado  para la época, recordemos que el Vol. 1 de Superman acabó a finales de los 80.

El típico catarro que destruye un sistema solar.

Mientras tanto en la editorial se estaba desarrollando  el mayor (y mejor) evento de la historia de los cómics, Crisis en Tierras Infinitas, que supuso un cambio sin precedentes en la historia del universo DC. Todo había cambiado para siempre, nada volvería a ser lo mismo y todo volvía a empezar desde cero. Entonces llegó Alan Moore para contar la última historia del Hombre del Mañana (Sep. 1986), el final de una época dorada donde todo era posible y mucho más sencillo. Con Moore el viejo Superman se retiró para siempre detrás de ese poco sospechoso bigote.

Y aquí empieza nuestra historia (bueno, casi).

JOHN BYRNE: LA LEYENDA

En 1986 John Byrne ya era uno de los autores más grandes del medio, con una carrera repleta de éxitos en Marvel, primero como dibujante, con su etapa en X-Men con Claremont y posteriormente como autor completo en Alpha Flight y Los 4 fantásticos. Fue en la serie de la primera familia donde demostró que era capaz de reinventar unos personajes con demasiado lastre a sus espaldas y cómo supo desarrollarlos de nuevo desde su concepto básico, volviendo a los orígenes, para hacerlos más modernos.

El más grande de los superhéroes tiene que lucir como tal.

El golpe de efecto de DC para captar la atención de los lectores sobre su nuevo universo fue magistral al “robar” a la gran estrella de la competencia  y ponerlo al frente de su buque insignia. Qué mejor manera de volver a escribir el origen del primer superhéroe de todos que contando con un autor en la cúspide de su carrera, que adoraba los clásicos y tenía un talento inigualable para readaptarlos.

SUPERMAN: THE MAN

The Man of Steel fue una miniserie de seis números que se publicó quincenalmente entre octubre y diciembre de 1986 y durante dicho periodo no se publicó ningún cómic más de Superman, hecho que sin lugar a dudas debe ser histórico. Como histórico fue que el número #1 de esta serie contara con dos portadas diferentes, algo que como tantas otras cosas que iremos descubriendo, ocurrió aquí por primera vez y se repitió hasta la saciedad a partir de entonces.

Una portada para la historia, recuperada por ECC.

Estos seis números sirvieron para plantar las bases de lo que sería el nuevo status quo del personaje,  cada número se centraba en un aspecto diferente de Superman y su entorno mientras se avanzaba en la trayectoria del personaje, que se inicia con Clark adolescente en Smallville y acaba con el descubrimiento, en su mismo pueblo de Kansas, de que se trata de El Último Hijo de Krypton. Podría decirse que en este sentido es una obra circular pues empieza con Clark descubriendo que es más que humano y marchándose de Smallville, y acaba con Superman aceptando su humanidad pese a descubrir su origen extraterrestre. Del mismo modo se marcó una nueva línea temporal en su carrera, sirva como ejemplo cuando Lois dice que lleva 5 años esperando  que Superman la bese o cuando el propio Clark recuerda como sus padres le dijeron que encontraron su cohete 28 años atrás.

Las intenciones de Byrne son claras al respecto, tiene total libertad para moldear y redefinir toda su mitología y eso es exactamente lo que hizo empezando por el principio. Las primeras páginas muestra un planeta Krypton como un lugar frío, aséptico, alejado de cualquier atisbo de humanidad, un lugar donde los avances científicos no han hecho más que enterrar los sentimientos. Inolvidable la escena en la que Jor-El le presenta a Lara una imagen de la Tierra donde se ve a un granjero sin camisa. Otro de los cambios circunstanciales fue el hecho de que los padres adoptivos de Clark, Ma y Pa Kent, siguen vivos y se convierten en un apoyo fundamental para el personaje, tanto en su infancia y adolescencia, cuando empiezan a desarrollarse sus poderes, como cuando hace su primera aparición pública.

La suma de estos dos factores hará de este Superman un héroe mucho más humano de lo que había sido hasta el momento, aún después de conocer su origen extraterrestre y aceptar que, él y sólo él, es el último hijo de Krypton. Se acabó Superboy, Supergirl y demás kryptonianos que iban apareciendo cada cierto tiempo, si bien es cierto que el propio Byrne traería de vuelta más adelante a estos personajes (hasta a Krypto, el súper perro) pero sin que fueran los mismos que se habían visto anteriormente.

“My son”, las palabras por las que siempre se recordarán a Jor-El.

La aceptación de Superman como héroe de la Tierra no fue el único rasgo de humanidad que trajo consigo esta etapa, ya que sus poderes se vieron reducidos considerablemente, aunque la mitad de casi infinito sigue siendo casi infinito. Asimismo se hizo un análisis detallado de cuáles eran y cómo funcionaban sus poderes y se explicaba por qué en numerosas ocasiones no llegaba a emplearse a fondo por miedo a cometer alguna imprudencia. De hecho la única amenaza importante a la que se enfrentará en esta serie es Bizarro, el clon de Superman creado por Luthor, en un episodio lleno de emotividad y que, sin lugar a dudas, es la mejor aparición de Bizarro en un cómic.

AMIGOS Y ENEMIGOS

Volviendo a Luthor, también hay que destacar, amén de su look cuando sólo era un hombre de negocios que intenta ligar con Lois, el origen de cómo se fragua su enemistad con Superman, al que Byrne le aportó un matiz personal que lo hará mucho más peligroso. El discurso que le espeta al pie de un hospital, justo después de que el autor nos haya deleitado con otra explicación sobre algo que parece tan banal como lógico una vez lo piensas, es toda una declaración de intenciones digna de ser el inicio de una enemistad entre hombre y superhombre que resultará eterna. Todos los enfrentamientos posteriores entre Luthor y Superman (más allá de los narrados por Byrne en su longeva etapa posterior) se entienden mucho mejor después de esta escena.

De Bizarro me gusta todo menos su peinado.

En el otro lado de la balanza encontraremos a los aliados de Superman, siendo Batman el protagonista de uno de los episodios más recordados: En el tercer número de la serie se narra el primer encuentro entre los dos grandes personajes de la editorial (que habían compartido mil aventuras anteriormente y que compartirían millones más después de esta). Con este episodio Byrne pone toda la carne en el asador para presentar las dos posturas contrapuestas a la hora de combatir el crimen. La luz y el día. El poder más allá de lo imaginable y un hombre llevado al máximo de sus posibilidades. Un joven soñador e idealista y un hombre obsesionado por una misión imposible de llevar a cabo. Batman y Superman. Superman y Batman, juntos de nuevo por primera vez. Quedan para la posteridad varios momentos del cómic como “la fuga” de Batman, el modo que tiene de impedir que Superman lo atrape y esa última viñeta donde Batman ve como se aleja Superman mientras piensa que en una realidad distinta le hubiera llamado “amigo”. Como fan del autor y del personaje siento decir que es una pena que el camino de ambos no se cruzase más a menudo pues, en sólo un número, Byrne demuestra comprender al hombre murciélago, a su ciudad, sus métodos y sus obsesiones como pocos autores han hecho.

 

Y así fue como conocí al murciélago.

BYRNE: EL SUPERAUTOR

Si en el guión John Byrne está perfecto, en el apartado gráfico resulta sublime presentando a un Superman con una presencia física imponente y que surca los cielos con un dinamismo espectacular. La narrativa es otro de los puntos fuertes del autor y pese a que, en ocasiones, el exceso de texto pudiera entorpecer su fluidez, éste se las apaña para insuflarle el ritmo necesario para equilibrar texto y acción. Aunque para ser del todo honesto hay que decir que las tintas de Dick Giordano no le hacen justicia a sus lápices y empobrece un poco el resultado final, especialmente en el acabado de los rostros. Byrne venía de dibujar como nunca en Los 4 Fantásticos, donde también se entintaba, y estos números de Superman están bastante lejos de ese nivel. Más adelante el autor vería como sus lápices lucirían mucho mejor en manos de Karl Kesel y, sobre todo, Terry Austin.

30 años después, el Superman de John Byrne sigue siendo mi favorito y, hasta hace poco, esta mini serie fue la piedra angular sobre la que se construyó al personaje más grande de la historia de los cómics en la que, seguramente, fue su mejor época.

Una vez finalizada Man of Steel en enero de  1987 se inició la andadura del personaje al frente de tres colecciones, el Vol. 2 de Superman con Byrne al frente de guión y dibujos donde se seguía desarrollando la historia de Superman, Action Comics, también con Byrne al guión y los lápices, donde se sucedían los cruces con otros personajes de la editorial al más puro estilo team-up y por último, el Vol. 1 del personaje pasó a llamarse Adventures of Superman partiendo del número  #424 con Marv Wolfman y Jerry Ordway, pero esa es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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5 Responses

  1. xavisase dice:

    Esta versión del origen del personaje hizo lo que era necesario en su momento para volver a atraer a los lectores al personaje y lo hizo de forma cojonuda. La caracterización de Clark Kent , Lex Luthor y el resto de su entorno y mitología son impecables.

    La lastima fue la perdida de un montón de lore que sí era interesante,pero lo bueno que tienen los reinicios de DC es la capacidad de redefinir a sus personajes cuando lo necesitan, y”mi”versión favorita del origen de Superman de las que he leído hasta ahora es el Origen Secreto de Geoff Johns y Gary Frank, por mantener el humanismo del personaje sin perder su sentido de la maravilla.

    Aún así esta está en un muy cercano segundo puesto .Y como bien has dicho el episodio con Batman es magistral, la mejor forma posible de caracterizar a dos héroes con métodos enfrentados destinados a convertirse en los mejores amigos y aliados

  2. Esto de los reincios es lo que tiene, que depende de cuando te pillen te marcan más o menos. A mi la de Byrne me pilló en la edad de flipar y por eso siempre será mi favorita. Supongo que en 30 años será el Rebirth el preferido de los niños de ahora. Y lo de Batman, pues si, una pena que no se prodigara más con ese personaje. Hay una historia, Las muchas muertes de Batman, con guión (y portadas) suyos y dibujos de Jim Aparo, muy recomendable.
    Byrne y Batman, me mareo solo de pensarlo….
    Gracias por comentar Xavi!

  3. Dynamo dice:

    Pues si, Superman es un personaje al que no me suelo acercar, y Byrne fue el único que consiguió que leyera algún que otro cómic suyo (tampoco demasiados), supongo que al mismo tiempo seguía cabreado por su marcha de los 4 F.

    • Creo que precisamente eso es lo que hace tan grande a Byrne, que llevaba gente a las series donde iba. De los pocos autores que eran más importantes que los personajes a los que trataba. Su marcha de Los 4F fue una pena, pero es algo a lo que ya nos tiene acostumbrado el viejo Byrne, pues de Superman se fue igual o peor
      ¡Gracias por comentar!

  4. arrakis dice:

    Aquí otro de los lectores que con 9-10 años aluciné con el Superman de Byrne. Era lector de Curt Swan, con aquellos comics Zinco de la primera edición, y el trabajo de John Byrne fue magistral, en mi opinión, dándole una nivel ya acorde al superhéroe.

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