#ZZYearThree: 25 años de… KID ETERNITY, de Grant Morrison y Duncan Fegredo

¡Hola, zhéroes y zheroínas!

Ya han pasado tres años desde la primera vez que abrimos esta página web. Y otro año más desde que comenzamos con el podcast. ¡Cómo pasa el tiempo! Esa dimensión intangible y etérea que marca nuestro paso por la historia como si de una sístole temporal se tratara, insuflando nuestro ser con etapas y experiencias, hasta que finalmente dejamos de existir. Entonces ya no queda nada más, sólo el vacuo silencio y el impío olvido que borrará nuestras huellas en las vidas ajenas. Porque ahí está la gracia, la única forma de existir tras el inevitable deceso es permaneciendo en el recuerdo colectivo. La inmortalidad. La eternidad.

En ese preciso instante es cuándo pasamos de ser personas a ser un recuerdo, un esbozo, una idea. Sería genial poder usar esa energía de alguna forma y darle un uso personal y propio, en el que los límites los pusiera la misma imaginación. Con esta premisa comienza la historia de Jerry Sullivan, un cómico que pronto descubrirá que la broma más macabra no es la vida, como siempre había pensado, sino la muerte. Bienvenidos al show litúrgico por excelencia, presentado por…

KID ETERNITY
de Grant Morrison y Duncan Fegredo

 

 

Título Original:
Kid Eternity: The Deluxe Edition HC
Sello: Vertigo Comics
Guionista: Grant Morrison
Dibujante: Duncan Fegredo
Colorista: Duncan Fegredo
Contenido: Kid Eternity
 #1-3 (Abr. – Oct. 1991)
Publicación USA: Diciembre 2015
Public. España: Enero 2010 (Planeta)
Valoración: Actualizando a lo gore/10

 

Tenemos que remontarnos casi 50 años antes de todo esto. En una época en que, dicen, la vida era mucho más sencilla y que vivía la mejor época del noveno arte conocida como la Edad de Oro o Golden Age. La coyuntura internacional no difería mucho en esencia a la situación que vivimos actualmente, pero es cierto que se respiraba en el ambiente cierta fragancia a ingenuidad e inocencia de la que actualmente andamos tan escasos. Por aquel entonces, cualquier revista podía hacerse un hueco competitivo con el resto de publicaciones que se editaban para un público más juvenil y que, más tarde, pasaron de ser un arma propagandística a transformarse en el bálsamo que el ciudadano buscaba para paliar la mala situación social como método de abstracción.

A finales de 1942, en plena II Guerra Mundial y con el subversivo Proyecto Manhattan en pleno apogeo, debutaría, en las páginas del nº25 de Hit Comics, un joven que moriría antes de hora en un naufragio provocado por un submarino nazi y, estando en las puertas del Paraíso, se darían cuenta de que ese todavía no era su lugar y que debía volver a la tierra de los vivos hasta que la Parca le reclamara. Pero no volvería con las manos vacías, pues contaba con la ayuda y consejo de Mr. Keeper, el ente que, debido a su error de bulto, había causado la muerte del chico antes de lo acontecido, y una especial habilidad que le permitía invocar a los espíritus históricos benignos, además de poder desaparecer a su antojo diciendo la palabra ‘Eternity’ como gatillo catalizador de dichos poderes. ¡Había nacido un título estrella para la editorial Quality! O eso habían pensado ellos…

Pero mira que tenían pinta de malotes, ¿eh?

Tras un recorrido lleno de vaivenes todo acabó estrepitosamente mal para la editorial y de eso se aprovechó DC Comics, en busca de comprar a toda le competencia y conseguir así un monopolio en el mercado del tebeo. La situación había cambiado en el sector y ahora, después de aquel estreno hacía ya 14 años, la mayoría de sellos habían caído en quiebra o eran absorbidos por su competencia más directa y feroz. Everett Arnold terminó cediendo ante una oferta tentadora de la antigua compañía de National y entregó así a todos sus personajes y títulos de la casa Quality a la que sería la actual compañía de Burbank. Pero para rizar el rizo de lo estrambótico, no sería hasta, 14 años después (otra vez), que DC Comics caería en la cuenta de que poseía todos los personajes que formaban el clásico sello americano y que tenía mucho material que explotar.

El caso de nuestro protagonista fue todavía más singular que la del resto de sus compañeros, pues no sería hasta la compra de otro competidor, Fawcett Comics, que decidieron utilizarlo como personaje terciario secundario en las páginas de Captain Marvel, mejor conocido como Shazam!, en las que haría de hermano pequeño de Freddie Freeman (Marvel Boy) y convirtiéndose así en Kit Freeman. En cierta manera eran personajes similares en su metódica, pero no en su mecánica. Para activar sus respectivas habilidades ambos precisaban de una palabra en especial y sin ésta no eran más que simples niños mortales. Parecía que por fin el personaje había encontrado su lugar y podía disfrutar de cierta fama, pero llegaron las Crisis en Tierras Infinitas en 1985 y lo volvieron a desterrar al olvido. Así quedó todo hasta que en 1990 Karen Berger, editora y culpable de la etapa más brillante del sello Vertigo, mandó a Grant Morrison una pila de cómics sobre Kid Eternity y le ofreció el reto de reflotar al personaje. La pobre no sabía lo que hacía.

Cuando se enteró de que Morrison iba a guionizar su historia.

El escocés loco no sólo reinventó al personaje, sino que todavía lo hizo más repulsivo y consiguió que el público llegara a odiarlo. En esta nueva historia nos encontramos con Jerry Sullivan, un comediante que será utilizado por el mismo Kid Eternity para volver al Infierno y salvar a Mr. Keeper. Podemos ver al protagonista convertido ya en adulto, con un aspecto demasiado oscuro y perturbado por haber pasado los últimos años encerrado en el inframundo. Sus poderes ya no tienen el mismo efecto que antes y nos daremos cuenta de que todo era una mentira. Una mentira piadosa se podría decir, pero hemos/ha estado engañado durante todo este tiempo, durante todas esas misiones que hizo de buena fe, durante toda su época superheroica. Los tiempos habían cambiado y ya no se precisaba de un niño de tez angelical y buenos modales, los noventa seguían siendo tan horribles e irreverentes como sus jóvenes, hartos de aparentar algo que no eran, usando las sombras como ornamento y arma contra la hipocresía social.

Con esta idea comienza Morrison a diseñar este nuevo mundo. Sin ser su mejor obra, consigue reflejar a la perfección una época decadente con un claro mensaje crítico hacía la religión y la sociedad de aquel momento. La caída de los cánones preestablecidos y la locura psicodélica son el émbolo que inyecta toda la trama relacionada con la muerte como método de resurrección. Y si se piensa fríamente es así, ya que mediante la destrucción del personaje y su mitología consigue hacer renacer un título olvidado entre el público más joven. Nietzsche estaría orgulloso. Además contó con el arte de Duncan Fegredo, que firmaría aquí su primer gran trabajo y trampolín de cara a las grandes editoriales. Poco nuevo se puede decir del dibujante actualmente, pero imagino que en su momento debió impresionar a todo aquel que leyó el cómic. No existen adjetivos para describir ese dibujo casi onírico y perfecto en la narración visual. Simplemente es perfecto. No es de extrañar que esta obra se convirtiese en un clásico de culto entre los lectores desde su lanzamiento y que actualmente siga gozando de tan buena fama.

El Infierno de Fegredo.

Esto demuestra que hubo una época en la que con pocos números se podía contar una buena historia y que el díscolo escritor británico era capaz de tener malos días y guionizar cosas de este calibre. Después de esto hubo un intento de serie regular, con Ann Nocenti y Sean Phillips al mando, y fracasó. También hemos visto versiones suyas en los Jóvenes Titanes o, más recientemente, en los especiales del New 52 de National Comics. Pero nada, tampoco consiguieron calar entre el público. Y es que tampoco se ha tomado la historia del cómic que tratamos hoy como canónica y es, junto con una larga retahíla de títulos, algo que Morrison contó y que quedó apartado del resto de sus respectivos universos. Esas cosas suelen suceder cuando eres tan extravagante.

En resumen, no es la mejor historia que ha existido y, lo mejor, es que se pretendió eso. Quizás sea la razón por la que me guste tanto. Bueno, eso y que el apartado gráfico de Duncan Fegredo es para exposición en cualquier museo del mundo. Planeta deAgostini sacó una versión traducida en nuestras tierras hará ya seis años, por lo que si podéis haceros con ella no lo dudéis. Yo os recomiendo la versión original, pero eso ya es cuestión de gustos y preferencias. Gracias por haber leído este artículo y recordad que sólo existe una manera de no morir. Y esa manera es la eternidad.

¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Jefe tiránico loco y científico de Zona Zhero. ¿O era al revés?

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