#ZZYearThree: 25 años de… BONE, de Jeff Smith

A todos nos gusta celebrar nuestro cumpleaños rodeados de amigos. El simple hecho de que estén ya es un honor para cualquiera, pero si además vienen a la fiesta con presentes, la celebración se vuelve memorable. Eso nos ha pasado con uno de nuestros colaboradores ilustres, el gran David B. Gil, que, como siempre, aceptó rápido nuestra invitación para celebrar el tercer Aniversario (#ZZYearThree).
Y además nos ha traído este regalazo…

BONE
de Jeff Smith

 


Título Original:

Bone: The Complete Cartoon Epic in One Volume TPB
Sello: Cartoon Comics
Guionista: Jeff Smith
Artista: Jeff Smith
Colorista: Steve Hamaker
Contenido: Bone #1-55 (Jul. 1991 – Jun. 2004)
Publicación USA: Septiembre 2004
Public. España: Nov. 2007 – Jun. 2009
Valoración: 8 estúpidas mostrorratas/10

 


Bone puede que sea la obra más célebre del cómic independiente americano o, por lo menos, una de las más reconocidas y de mayor éxito de ventas. Publicada entre 1991 y 2004 (me refiero al gran arco argumental central de 55 grapas, spin-offs y pseudosecuelas al margen), la mayor parte de la obra fue autoeditada por el propio autor, Jeff Smith, a través de su sello Cartoon Books (creado expresamente para la publicación de Bone). A excepción de siete números lanzados por Image Comics entre 1995 y 1997. Podría decirse, por tanto, que Bone condensa todas las virtudes a las que aspira el cómic indie: total libertad creativa, gran reconocimiento entre crítica y público, y un éxito de ventas que permita mantener la independencia autoral.

Así que cuando uno se enfrenta a la lectura de una obra de tal prestigio (nada menos que diez Eisner y once Harveys, y considerada por la revista Time como una de las diez mejores novelas gráficas de todos los tiempos), siempre hace un esfuerzo por buscar más de lo que hay a simple vista. Porque lo cierto es que, en un primer vistazo, Bone podría pasar desapercibido en las estanterías como otro cómic más de corte juvenil; pero a pesar de esta equívoca primera impresión, la obra de Smith se convirtió casi desde un principio en el fenómeno de fandom que es a día de hoy.

Bone es amor a primera vista.

Gran parte de este éxito reside en el hecho de que sus páginas trasmiten la sensación de que el autor está contando la historia que desea contar, la historia que necesita contar, hasta el punto de que Jeff Smith y su mujer se hipotecaron para pagar su publicación. Esto dota a Bone de una serie de rasgos atípicos que difícilmente encontraríamos en un proyecto editorial al uso. Empezando por su protagonista, Fone Bone, un ¿muñecote? blanco de nariz enorme que llega junto con sus dos primos (Phoney Bone y Smiley Bone) a ‘El Valle’, un paraje bucólico de corte fantástico medieval que, inmediatamente, nos recuerda a ‘La Comarca’ de Hobbitton. Y es que si Bone tiene una obra de referencia esa es, sin lugar a dudas, El Señor de los Anillos. El propio Jeff Smith ha reconocido esta influencia, aunque incida más en otros referentes como Walt Disney, Moebius o el cómic Pogo, de Carl Barks. No deja de ser cierto, pero son estos ascendientes más en lo visual, mientras que la obra magna de Tolkien impregna cada recoveco de la historia que Smith nos cuenta: desde el tono general hasta la ambientación, los acontecimientos y la estructura del relato.

Explicaba Stephen King que, cuando en los 70 se planteó escribir su propia saga de fantasía épica, se sentía tan influido por la obra de Tolkien que prefirió dejar pasar los años hasta encontrar su propia historia, su propia definición de un mundo fantástico, dando como resultado La Torre Oscura. No todos los escritores tuvieron la visión de King, y podríamos decir que, hasta no hace mucho, el grueso de la “fantasía heroica” o “alta fantasía” ha tenido fuertes influencias de la obra que sentó las bases del género. Ha sido en la última década, con el éxito de autores como George R.R. Martin, Sapkowski o Joe Abercrombie, que se ha popularizado un nuevo tipo de fantasía, la que algunos han dado en bautizar como grimdark, menos ingenua e idealizada que la planteada por el profesor de Oxford. Bone es completamente ajeno a este nuevo canon y se inscribe sin pudor en las convenciones de la alta fantasía anglosajona más clásica; aunque aporta, eso sí, un tono que le es propio, más desenfadado que el predominante en el género del que es heredero

El arte de Jeff Smith no os dejará indiferentes.

Y es precisamente en estos momentos de humor, cuando Jeff Smith se aleja de la gravedad propia de estos relatos, cuando Bone alcanza sus cimas. Los enemigos cómicos como las “estúpidas, estúpidas mostrorratas”; sus personajes alejados del cliché, como la abuela Ben o el propio Fone Bone; la divertida relación entre el protagonista y sus primos; la inconmensurable avaricia de Phoney Bone; las constantes referencias, tanto las directas como las oníricas, al libro de cabecera del protagonista: Moby Dick. Incluso el tono infantil que desprende el cómic en algunos de sus pasajes… Todo eso es lo que hace única a esta obra y condensa, sin duda alguna, los mejores momentos de Bone.

Pero cuando la historia se pone seria, cuando gana solemnidad, es cuando Bone resulta más vulgar. No quiero decir que estos pasajes estén mal realizados, lo cierto es que Bone goza de escenas de aventura y de acción perfectamente resueltas, pero resultan mucho menos frescas que los momentos “genuinamente bone”, los que diferencian este cómic de una historia de fantasía heroica al uso. Lamentablemente, los pasajes más desenfadados del relato se concentran al principio de la obra y, a medida que avanzamos, esta gana en oscuridad y dramatismo, adentrándose en los terrenos más tópicos de este tipo de literatura y abandonando esos gags y ese humor que le son tan propios. Por poner un ejemplo, resulta mucho más brillante la absurda y divertidísima carrera de vacas del primer volumen (‘The Great Cow Race’, ganadora del Eisner a la mejor historia en 1994) que cualquiera de las batallas contra el Señor de las Langostas que sobrevendrán después.

El humor es una constante durante todo el cómic.

Mención especial merece el trabajo gráfico de Smith, un ilustrador formado en la industria de la animación, lo que se percibe en el trazo suave y redondeado de su dibujo, muy al estilo del Disney más clásico. Jeff Smith demuestra a lo largo de su obra ser un ilustrador excepcional, con un dominio de la anatomía, la perspectiva y el uso de la luz extraordinarios, rematado con una narrativa clara, ordenada y muy bien secuenciada. Hay pasajes en Bone que, desde el punto de vista de la narración visual, son sencillamente extraordinarios. Como la escena del primer volumen en la que los protagonistas deben iniciar una desesperada huida nocturna de las mostrorratas, campo a través y bajo una infernal tormenta. Unas páginas que se han convertido en referencia para muchos ilustradores y que, prácticamente solas, le valieron a Jeff Smith el Eisner al mejor dibujante, también en el 94.

Para no extenderme más, concluiré diciendo que Bone es una muy buena historia de fantasía épica que podría haber llegado a ser excelente si el autor hubiera incidido en aquellos aspectos que, precisamente, más alejan la obra de los convencionalismos del género. Aun así, mantiene un gran tono general durante más de diez años de publicación (entre 1991 y 2004), con momentos verdaderamente brillantes que hacen de la lectura de Bone una auténtica gozada.

¡Nos vemos en la zona!

David B. Gil

David es periodista y escritor, parece un tipo serio, pero en realidad lee cómics. Como periodista ha escrito en los suplementos culturales del Grupo PRISA, en la revista Giant Magazine y ha sido articulista para DC Comics en España y Latinoamérica. Como escritor ha ganado un Premio HISLIBRIS de Novela Histórica y ha sido finalista del Premio Fernando Lara (Planeta), ambos con 'El Guerrero a la Sombra del Cerezo', una ficción histórica ambientada en el Japón feudal. Su segunda novela, 'Hijos del Dios Binario', ha sido publicada recientemente por Penguin-Random House.

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