#ZZYearThree: 20 años de… INDEPENDENCE DAY vs. MARS ATTACKS

Independence Day, de Roland Emmerich, se estrenó el 3 de julio de 1996; Mars Attacks!, de Tim Burton, aterrizó el 13 de diciembre de ese mismo año. En una de ellas, una raza de alienígenas comienza una invasión a la tierra, y le toca al presidente de los Estados Unidos lidiar con la situación, pues las enormes naves de los cabezudos extraterrestres están destruyendo las ciudades (con especial fijación por los lugares emblemáticos). Finalmente, cuando la destrucción es inminente, resulta ser un ciudadano de la América más profunda quien acaba salvando el mundo. En la otra, pasa exactamente lo mismo.

Partiendo de un presupuesto similar (70 y 75 millones de dólares respectivamente), una se convirtió en la película más taquillera hasta ese momento, consiguiendo más de 800 millones en todo el mundo. La otra corrió mucha menos suerte, y apenas recuperó su inversión con 100 millones (bastante lejos de ser rentable).

El año 1996 también vio nacer a dos de los redactores de esta página. Muchas han sido las batallas que han librado cuando sus gustos y opiniones diferían, pero ninguna como esta. ¿Ganarán el drama y la épica? ¿O la sátira y burlonería? Bienvenidos a…

INDEPENDENCE DAY vs. MARS ATTACKS!
Roland Emmerich vs. Tim Burton
Sr. Escribano vs. Alberto Fassbender

 

Título original:
Independence Day
Año: 1996
Director: Roland Emmerich
Guión: Dean Devlin, Roland Emmerich
Reparto: Will Smith, Jeff Goldblum, Bill Pullman, Mary McDonell, Judd Hirsch, Randy Quaid, Margaret Colin, Robert Loggia, James Rebhorn, Harvey Fierstein, Vivica A. Fox, Harry Connick Jr., Dan Lauria, Adam Baldwin, Brent Spiner, Lisa Jakub, James Duval, Mae Whitman, Leland Orser, Erik Avari, Derek Webster.
Sinopsis: En víspera del 4 de julio, unas gigantescas naves espaciales aparecen en el cielo. El estupor inicial se convierte en terror al ver cómo atacan el planeta lanzando rayos destructivos contra las mayores ciudades del mundo. La única esperanza de salvación está en manos de algunos supervivientes, que se unen planeando un ataque masivo contra los alienígenas, antes de que sea demasiado tarde.
Valoración: Boomer/10

 

Enero de 1996. Superbowl XXX. Los anuncios, claro. Una gigantesca sombra cubría Nueva York. Una bola de fuego engullía una calle. Y la mismísima Casa Blanca volaba en mil pedazos. ¿Cómo se llama la película? Todo el mundo lo sabe. O al menos, lo supo en aquel verano de hace veinte años. Los responsables de Stargate, un éxito moderado de ciencia-ficción ahora casi de culto, se reunieron dos años después con una película de catástrofes que seguía a rajatabla todos los clichés del género: destrucción de ciudades, grandes explosiones, familias desestructuradas, líos amorosos, y un amplio grupo de personajes variopintos uniéndose por un bien común: Estados Unidos salvando el mundo.

Pero, ¿qué tuvo Independence Day para que se convirtiese, en su día, en la película más taquillera de la historia? Digamos que no es una cuestión de qué, sino de cuánto. ID4 no presentaba en su gigantesco metraje nada verdaderamente innovador, sino todo lo contrario, a unas dosis tan elevadas que no podían pasar desapercibidas. Esas tres escenas únicas del primer teaser (en una época donde pasar spots de películas en la Super Bowl no era tan popular), bastaron para convencer al público de que esta película iba a ser algo grande. Que fuera buena, importaba menos, o nada, cuando la Casa Blanca vuela por los aires. Y la película no defraudaba en ese sentido: era enorme, 140 minutos con todos esos ingredientes combinados. Sin arriesgar, pero echando toda la carne posible en el asador, hasta rebosar.

Mucho intérprete pero los protagonistas son estos.

Lo primero, es un reparto muy coral de personajes, todos con un generoso desarrollo, que aunque en su mayoría no venga al caso y sean bastante prescindibles, engrandecen la película. Tenemos al presidente de EEUU, incómodo en su cargo y con el pueblo en su contra; a un informático obsesionado con el medio ambiente que descubre la clave para detener a los alienígenas, y que resulta ser el exnovio de la secretaria del presidente, separados por diferentes ambiciones. También está el padre del informático, alivio cómico y pragmático frente a la burocracia en la esfera presidencial. Por otra parte, encontramos a un carismático piloto de combate, a su optimista mujer, obligada a trabajar como stripper para poder criar a su hijo, y, muy lejos de ahí, existe un grupo de chavales pobres, que tienen que cuidar de su hermano enfermo porque su padre se ha dado al alcohol después de haber sido abducido por aliens hace años, sin que nadie les creyese. Y por supuesto, un buen puñado de militares, políticos y científicos desfilando. Con semejante plantel, casi se echa de menos algo más de peso para Okun Brakish, el científico que estudia los aliens en el Area 51, explorado con más peso en novelas de la saga y en su secuela.

¿Era realmente necesaria esta saturación de personajes? A la hora de avanzar la trama, solo unos pocos son realmente necesarios. Muchos de las subtramas desarrolladas ni siquiera tienen relación directa con los eventos alienígenas, como la relación entre David (Jeff Goldblum) y Constance (Margaret Spano), o la enfermedad del hijo pequeño de Russel (Randy Quaid). Habrá quien las trague mejor o peor, pero no hay duda que a la hora de ver Independence Day, son el alma de la película, lo que hace que funcione el resto. Te quieres quedar a ver si los humanos ganan o no porque entre ellos está este grupo de personas, cuyo perfil puede resultar más artificial que el cartón-piedra, pero responden a valores muy familiares: amor conyugal y amor paterno-filial.

Épico.

A fuerza de insistir, la película hace que te encariñes con ellos, impulsados también por unas actuaciones muy carismáticas y un sentido del espectáculo que plaga la película de momentos de lucimiento para estos personajes, los one-liners (la partida de ajedrez de David y su padre, el puro y puñetazo de Will Smith, el salto del perro Boomer en la explosión, el “I’m baaaack!” de Russel al sacrificarse, y sobre todo el discurso del presidente Whitmore). Se trata de reducir un evento que afecta a millones en un puñado de personajes separados, que de alguna forma funcionen como representantes del resto, pues es más fácil emocionarse con alguien cuando le pones cara. Es algo cuestionable, sobre lo que Shin Godzilla tiene mucho que decir (y que os contaremos dentro de muy poco, como siempre sin spoilers) pero no se le puede negar que a la película de Emmerich le funciona muy bien *escribe mientras acaricia el Funko de David Levinson*

Por esa razón a una película con un despliegue de efectos tan obvio se la recuerda tanto mientras que otras han sido olvidadas. La Godzilla de dos años después tiene tanta o más acción que esta, y sin embargo a nadie le importa porque sus personajes ya no cuelan. Y antes de que me saltéis con que “Godzilla del 2014 también tiene personajes mierdosos”, SÍ, os doy la razón, pero no creo que sea un buen ejemplo a comparar, pues aquella buscaba un desarrollo mucho más verosímil, sin poder permitirse el “lujo” de crear personajes tan peculiares como los de las películas de Emmerich. Películas como 2012, y desde luego, Independence Day: Resurgence, han intentado repetir fórmula sin igualar el resultado. El porqué es algo confuso: ¿por qué nos mola Hiller Sr. (Will Smith), pero no su hijo (Jessie Usher en Resurgence)? ¿Se reduce todo al carisma/famoseo del actor en cuestión? Porque sobre el papel, resulta difícil, por no decir imposible, encontrar diferencias radicales en cuanto a la calidad de sus respectivos personajes. Todo esto no hace sino aumentar la sensación de “milagro” que rodea a Independence Day, en el que, casualmente, todos sus elementos, siendo muchos de ellos del montón, se fusionaron en una película con la fuerza de cien.

Lo mismo te canta un rap que te salva de los aliens.

Quizás lo único objetiva y plenamente MARAVILLOSO de esta película sean sus efectos especiales. Nadie dice que algunos planos canten ya un pelín 20 años después, pero esta película surgió en el momento del apogeo de las técnicas por ordenador, cuando aún no tenían el poder suficiente para crear planos enteramente digitales y se usaban como puente para superar los muros a los que los efectos tradicionales irremediablemente llegaban. Igual que Jurassic Park, Independence Day unió lo viejo con lo nuevo, y el resultado es precioso. Miniaturas y animatronics se unen a complejas (para la época) composiciones digitales, CGI e incluso algoritmos para diseñar los movimientos de los enjambres de naves en las batallas aéreas.

Hablemos de la escena cumbre: la destrucción de NY, LA y Washington. Sobra decir que las explosiones que engullen edificios son reales. Especialmente, el ojo acostumbrado hoy día a las infinitas destrucciones de ciudades que vemos en los blockbusters hoy en día notará en seguida que son miniaturas. Se rompe la suspensión de incredulidad… pero, ¿no son imágenes increíblemente poderosas, más propias de una pesadilla distópica que de la realidad? Ni siquiera las explosiones en sí tienen demasiado sentido a nivel físico, así que… ¿por qué hacer algo creíble cuando podemos hacer que se te caiga la mandíbula al suelo? Aún hoy, esas imágenes poseen una fuerza descomunal, que es lo que se pretendía.

¡Feliz 4 de Julio!

CONCLUSIÓN

El éxito de Independence Day demuestra que el público abrazará cualquier fórmula, por muy agotada o pasada de moda que parezca, si se hace con pulso y ganas. Tim Burton pensaba reírse del subgénero, pero tuvo la mala suerte de encontrarse con un director que, te guste o no, supo conectar con el público y venderles una premisa facilona y manida como algo no necesariamente nuevo, pero sí grandioso. Partiendo de un guión y personajes sorprendentemente similares, uno los ridiculizó, mientras que el otro los engrandeció. Poco importa quien tuviera razón o no, ninguna película tiene más tensión que entretener. Si lo consiguen, ambas serán triunfantes.

Título original:
Mars Attacks!
Año: 1996
Director: Tim Burton
Guión: Jonathan Gems
Reparto: Jack Nicholson, Glenn Close, Annette Bening, Pierce Brosnan, Danny DeVito, Martin Short, Michael. J. Fox, Sarah Jessica Parker, Lisa Marie Presley, Lukas Haas, Natalie Portman, Tom Jones, Rod Steiger, Jim Brown, Jack Black, Pam Grier, Christina Applegate, Brian Haley, Sylvia Sidney, Barbet Schroeder, Joe Don Baker, Cliff Curtis.
Sinopsis: Parodia de las películas de ciencia ficción de los años 50. Unos platillos volantes procedentes de Marte sobrevuelan todas las capitales del mundo. La población, aterrada, espera conocer sus intenciones. Al presidente de los Estados Unidos, su asesor científico le asegura que serán absolutamente pacíficas. Sin embargo, sus asesores militares le aconsejan que aniquile a los marcianos antes de que sea demasiado tarde.
Valoración: Ack ack ack Ack Ack/10

 

Diciembre de 1996. Tras estrenar la notable Batman Returns y ejercer como productor y no como director Pesadilla antes de Navidad (a día de hoy muchos creen que la ha dirigido), Burton se metió de lleno en el género de las invasiones extraterrestres con la que, a día de hoy, es uno de sus mayores fracasos en cuanto a taquilla pero que se ha convertido en una de sus películas más de culto. Mars Attacks! no es más que una divertidísima parodia sobre las películas de invasiones extraterrestres de los años ’50 y es así como Tim Burton la concibió desde la más pura diversión y gamberrismo que imprime a la película, en la que se mofa y homenajea a la vez, sus queridas películas de marcianitos.

Mars Attacks! nació de una serie de cromos de 1962, llamada Topps de la que Burton era muy fan. Y aunque fue todo un fracaso de los gordos en taquilla (costó 70 millones y recaudó 101) lo cierto es que es una de las películas más personales de Burton, quizás la más suya, ya que parece todo un capricho por parte del director que se palpa en cada plano. Se nota que Burton se lo pasó como un enano creando esta película (sobre todo gestando a los marcianos) ya que, aunque él no firmó el libreto (fue escrito por Jonathan Gems) su mano se nota de cabo a rabo en toda la película, desde la acertada elección de casting hasta el excéntrico y caricaturesco diseño de los marcianos. Burton pone las cartas sobre la mesa, presentando unos diseños reconocibles de los películas de serie B de los ’50 y los cromos en los que se basa (esos clásicos platillos volantes) para, a partir de ahí, reírse de ellas y de los tópicos de este género de la manera más divertida y desvergonzada posible.

Mucho intérprete pero los protagonistas son estos.

El reparto es otra pieza clave. Al igual que en Independence Day, los personajes son estereotipos con patas, pero como pasa en las dos, son realmente simpáticos. Aunque sí es cierto que aquí responden a algunos esquemas de personajes de Burton, siendo el más claro el joven y pringado protagonista que acaba salvando el día, literalmente. Y vale, Mars Attacks no tendrá a un Will Smith dopado y soltando one-liners épicas (aún doliendome, ese punto es para Emmerich) pero tiene un elenco gloriosamente noventero lleno de estrellas de la época. Tenemos a Mr. Nicholson haciendo de un presidente con talante pero que cuando llega la hora de la verdad cuanto menos se moje las manos mejor (vaya a que me suena…sigh), a Cruela De Vil haciendo de Primera Dama obligadamente recatada y asustadiza y también Samantha, de Sexo en Nueva York haciendo de reportera gloriosamente tontorrona teniendo un affair absurdo y peliculero con el James Bond de la época. Sin olvidarme tampoco (el cast es enorme de verdad) de la siempre cachonda presencia de Danny DeVito y la enorme aparición de un Tom Jones, saludablemente irónico y más “Julio Iglesias” que nunca.

Lo que más me gusta del reparto, es que todos saben perfectamente donde están. Se lo están pasando bien y se nota. Esto se ve sobre todo en Nicholson o Close, parece que son los que más a gusto están, tomándose un divertido descanso de otros roles más dramáticos. Pero, aparte de los marcianos, lo más abiertamente paródico y consciente de sí mismo, es la relación romántica de la reportera famosa y tonta (Sarah Jessica Parker) y del Doctor experto en los aliens (Pierce Brosnan). La relación de estos dos personajes al principio resulta algo forzada, y lo es, ya que al fin y al cabo Burton, al igual que los protagonistas de su creación, solo quiere experimentar con ellos como si de un niño jugando con sus juguetes se tratase, para dar a entender que en el amor no existen límites, incluso si ella tiene el cuerpo de un chiwawa y el es una cabeza flotante. 

Love finds a way…

Amén de esta trágica y bizarra historia de amor clásica y muy Burtoniana, las dos tramas de personajes más interesante de la película son la del joven héroe trágico y su abuela y la de la familia de barrio. Son dos puntos de vista que resultan cercanos para el espectador ante una situación tan extravagante y las dos funcionan a la perfección. Quizás la mejor sea la del joven que, junto a su sorda y adorable abuela, termina salvando el mundo, gracias al tocadiscos de la anciana, un detalle original y simpático el hecho de que estos personajes sean los que terminen eliminando la amenaza a golpe de altavoz, literalmente. Resumiendo en este tema, aunque no tengan el carisma de los personajes de Independence Day, es un sólido reparto con personajes entre lo absurdo, simpático y sobretodo lo exagerado, que es lo que Burton pretende.

Más allá de los personajes y el reparto, si hay algo por lo que Mars Attacks! se convirtió en película de culto y a dia de hoy, muchos de nosotros, la recordamos con una gran sonrisa en la boca, es por ellos: los aliens, los bichos verdes, los asquerosos marcianos, llamadlos como queráis, pero gracias a estos tipejos esta película funciona, y si no, que se lo pregunten a quienes alguna vez han bromeado y hecho el imbécil repitiendo constantemente el “ACK ACK ACK ACK” de estos carismáticos marcianos, porque yo me declaro muy culpable señoría. Estos marcianos son la clave del film y Burton lo sabe mejor que nadie, ya que aparte de su diseño (adaptado a partir de los cromos sesenteros que comentaba antes) que ralla lo puramente cartoon (esas pistolas de juguete por favor) les dota de una personalidad plana, sencilla pero muy definida, poniéndolos al mismo nivel que los de las producciones a las que parodia: unos auténticos cabrones sin ningún tipo de rencor o sentimiento. Pero a diferencia del material en el que se basa, aqui Burton rompe una estaca a favor de estos bichejos, retratándolos como cabrones sí, pero como unos cabrones con una enorme y divertida personalidad.

Chúpate esa Emerich.

Porque lo cierto es que, no en todas las películas ni en tantas como nos gustaría, nos encontramos con unos villanos carismáticos y aquí, el bueno de Tim, lo cumple con creces, ya que ellos son los protagonistas de los mejores momentos de la película. Estos simpáticos marcianos fueron adaptados a la gran pantalla de la mano de la conocida Industrial Light and Magic tras tirar por la borda la idea inicial de hacerlos mediante stop-motion, ya que les habría costado más de lo debido. Y lo cierto es que aunque han pasado 20 años, el CGI no ha envejecido tan mal como uno podría pensar.

Es interesante observar como Burton los presenta ya desde su primer contacto con los humanos (en la memorable escena del símbolo de la paz) como unos asesinos de sangre fría (si es que tienen de eso). Ya que ellos, lo único que quieren hacer es pasárselo teta con nuestro planeta como si de un patio de recreo se tratase, es decir hacen lo mismo que Burton hace con el género que parodia: lo coge, lo examina y lo sacude riéndose de él, tal y como hacen literalmente los marcianos con nosotros en repetidas escenas. Por lo tanto, estos marcianos no tendrán naves espaciales enormes y del tamaño de una ciudad, pero sin duda está bastante claro que ganan en personalidad a los de Independence Day, aunque esta última no quiera transmitir eso porque ya tiene a Will Smith y Jeff Goldblum, pero aún así, estos simpáticos y malévolos bichejos son el alma de Mars Attacks! Y antes de pasar a las escenas memorables, a modo de “Fun fact” contaros que el desternillante sonido o idioma de nuestros amigos verdes, se consiguió poniendo en reverso la grabación del graznido de un pato. Ahora no lo volveréis a escuchar igual.

Make America ack ack ack ack Again!

Y vale, puede que Mars Attacks! no cuente con escenas tan míticas y reconocibles como la nave nodriza volando la Casa Blanca en mil pedazos (seamos honestos, en destrucción siempre gana Emmerich) pero tiene un buen puñado de gags y escenas enormemente divertidas, gamberras y algunas bizarras, como los macabros experimentos que se les ocurren. Si tuviese que elegir una escena favorita de tantos momentos desternillantes que tiene, creo que me quedaría con el primer contacto de los marcianos con los humanos, en especial con el momento en el que los hippies de turno sueltan una paloma de la paz, el líder de ellos la mira fijamente y la fulmina instantáneamente. Una declaración de intenciones por parte de Burton y los marcianos.

A diferencia de Independance Day, donde el espectáculo no para en ningún momento, aquí Burton prefiere distribuir la diversión en dosis más equitativas, regalándonos numerosos gags sobre todo a lo largo de su desternillante tercer acto, donde Burton se desata al igual que los marcianos, dando lugar a poderosas y cachondas imágenes de los marcianos derrumbando ciudades y lugares emblemáticos como París, el Obelisco de Washington, el Taj Majal e incluso derribar las Cabezas Gigantes de la Isla de Pascua como si fuesen piezas de dominó. Toda la película es literalmente Burton divirtiéndose como nadie con sus juguetitos.

Antes de la conclusión, tengo que comentar la escena más creepy y burtoniana, quitando a Sarah Jessica Parker con cuerpo de chiwawa por supuesto, es aquella en la que uno de los marcianos baja a la tierra disfrazado pobremente de una especie de prostituta de altos vuelos y se liga, sin decir ni una palabra, a un estúpido segurata de la Casa Blanca con el objetivo entrar allí y eliminar al presidente. Todo en esta macabra y brillante escena funciona a la perfección, tanto, que resulta tan divertida como espeluznante. La manera de andar de la “mujer alien”, como si estuviese levitando, sumado a ese maquillaje tan de Barbie demacrada, componen la escena más tétrica y deliciosamente burtoniana de la película, tan representativa que no me parece casualidad que la incluyesen en el póster oficial.

Estúpido y sensual Tim Burton.

CONCLUSIÓN

Mars Attacks! es toda una fiesta. Una desternillante parodia a las pelis de ciencia ficción de serie B de los años ’50 que no deja títere con cabeza en su misión de mofarse de casi todas las pautas y tópicos del género. Y también unas de las más infravaloradas de Tim Burton y que sin duda creo que merecería más reconocimiento. Puede que comparada con otros grandes títulos suyos, sea algo menor, pero es donde veo al Burton más libre y creativo.

Terminándola de comparar con Independence Day: son dos caras de la misma moneda y que puede que el blockbuster de Emmerich vaya a ser más recordado por sus ya antológicas imágenes, pero lo cierto es que a la hora de compararlas como lo que son, puro entretenimiento del bueno y habiendo gozado como un cochino el espectáculo de Emmerich, siempre me quedaré con la mala baba y los muecas exageradas de estos increíbles bichos. Al fin y al cabo esto es cuestión de gustos, pero poniéndome de parte de mis cabroncetes verdes favoritos, aunque Mars Attacks! fue todo un fracaso, al menos, como fan, no he tenido que ver como sacan una secuela tan desganada y floja como Independence Day: Resurgence. Por lo tanto… quien ack ack ack ack ack último ack ack ack ack ack ack mejor. ¿O no?

Y vosotros, ¿con cuál os quedáis zhéroes?

¡Nos vemos en la Zona!

 

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3 Respuestas

  1. Mars Attacks, por supuestísimo. Goldblum es mucho Goldblum, pero Ving Rhames vestido de faraón y con la voz de Constantino Romero…

  2. Ack ack ack ack, ack ack ack ack ack. Ack ack ack!

  3. Creo que el “egipcio” es Jim Brown, mítico jugador de fútbol americano. Dicho esto, y aunque no salga King Rhames, yo también me quedo con Mars Attacks de largo…

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