#ZZYearSix: 60 años de… PLAN 9 DEL ESPACIO EXTERIOR. La mejor película del peor director

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Por sexto año consecutivo celebramos nuestro aniversario de la única manera que sabemos: reseñando cosas sin parar. 
Como ya viene siendo tradición, a lo largo de esta semana estamos publicando reseñas sobre obras emblemáticas que, al igual que nosotros, cumplen años y que aún no habíamos recogido en nuestro cada vez más voluminoso catálogo.

Pasad, acomodaos en nuestro #ZZYearSix y… ¡que no os lo cuenten!

Título original:
Plan 9 from Outer Space
Año: 1959
Director: Ed Wood
Guión: Ed Wood
Fotografía: William C. Thompson

Reparto:  Bela Lugosi, Maila Nurmi, Lyle Talbot, Gregory Walcott, Johnny Duncan, Mona McKinnon, Tom Keene, Ed Wood, Duke Moore, Carl Anthony, Tor Johnson, Paul Marco, Dudley Manlove, Joanna Lee, John Breckinridge, David De Mering.

Valoración: La mejor peor película del mundo

SinopsisUna joven pareja que se va a vivir cerca de un cementerio será testigo de extraños sucesos. El motivo es que una raza alienígena pretende invadir la tierra y, con tal propósito, está resucitando a los muertos para formar con ellos un ejército. La policía se encargará de investigar lo que está ocurriendo.

Antes de lanzarnos a deSgustar los entresijos del peliculón que tenemos entre manos, ya que es la primera reseña en la Zona de este, digamos peculiar, director, me veo en la obligación de poneros en antecedentes de lo que eran Ed Wood, su mente y su crew. A pesar de verse idealizado en la versión que nos ofrecieron Tim Burton y Johnny Depp (y que también cumple años, 25 para ser más exactos), Ed Wood era una joyita alcohólica, drogadicta, fetichista, excéntrica y travestida (que a nosotros nos parece muy normal, ¿quién no tiene un colega travesti?, pero en los años 50 era una auténtica aberración). Y con él, los mismos actores, cada vez más corrompidos en todos los sentidos, que aparecen una y otra vez en sus películas encarnando esos papeles absurdos que el «genio» escribía para ellos y que murieron en la miseria o de manera lamentable.

Hola, buenas, somos la crew.

Cada estreno de Wood era un fracaso pero, desde que este film fue proclamado el peor de la historia, se produjo un fenómeno de culto que finalmente hizo que se reeditase casi toda la obra infame de este personaje de ayer y hoy. La magia de las películas de Ed Wood reside en que, aunque no lo parezca, cada una de sus obras está hecha totalmente en serio. No es que esté rodada mal adrede, como otras muchas películas de serie B, no. Sencillamente este director era un chapucero (sin olvidar el tema de la poliadicción) y presentaba sus abominables creaciones con orgullo, con el convencimiento de que cada engendro que paría era un digno legado para la humanidad. Y nada más lejos.

El claro ejemplo del caos de preproducción, rodaje, montaje y postproducción (¿qué es eso?), y vida en general, de los que hacía gala Ed Wood es el resultado de este Plan 9 from Outer Space. El argumento, por empezar por algo, es lo más absurdo que se haya visto jamás. Atentos: los extraterrestres vienen de visita a la tierra. Ellos esperan ser recibidos por los líderes de estado, pero, en cambio, se desata contra ellos una lluvia de misiles que los hace retroceder y llevar a cabo el Plan 9, que consiste en resucitar a los muertos de la tierra para que los humanos se den cuenta del poder que tienen los habitantes de otros planetas y evitar así que destruyamos el universo entero… Un plan genial y lleno de coherencia se mire por donde se mire. Todo ello narrado por The Amazing Criswell, un psíquico que formaba parte de esta fauna de personajes increíbles y que era conocido por sus predicciones extremadamente inexactas (aunque acertó con la muerte de Kennedy), presenta y despide la película al más puro estilo Historias de la Cripta.

Ay, que te como.

Durante las primeras escenas, editadas por un mono puesto de crack supongo, podemos admirar la grandiosidad de los escenarios elegidos por el director para el rodaje de las mismas. A saber: Un cementerio-descampado decorado con escombros de obra y unas lápidas recortadas en cartón del blando que se van cayendo al paso de los actores. O la cabina de una avión hecha con una cortina del ajuar de la madre de Wood y dos sillas a modo de mandos para pilotar, como en el cole.

A lo largo de la película también podremos disfrutar de platillos volantes. Tapacubos-tuneados volantes, mejor dicho. Unos artefactos que en planos generales, mientras son sostenidos por un hilo (que se ve!), son redondos, pero cuando aterrizan y el director cambia con maestría a planos más cortos, son cuadrados.  Y además poseen el superpoder de emitir sonido únicamente cuando salen en imagen.

Platitos volantes.

La falta de presupuesto y la mente retorcida de Wood nos hacen asistir, con lágrimas en los ojos (no puedo asegurar si de risa o de dolor), al Plan 9 en cuestión. Los intérpretes que encarnan a los muertos elegidos para doblegar a la humanidad son la ya mencionada crew Wood.

Maila Nurmi, más conocida como Vampira, como ella misma, que se pasa la película paseando el palmito, mirando con cara de susto tras la retama, y presumiendo de una manicura terrorífica. Bela Lugosi, como Drácula, que no tiene nada que ver con la historia pero, como es Lugosi, que salga con capa, no se vaya a encasillar. Aquí voy a hacer un inciso. Bela Lugosi murió de sobredosis durante el rodaje. No en el rodaje en sí, pero sí en esas fechas y, por desgracia, sólo había dado tiempo a rodar unas pocas escenas con él sin tener aún el guión terminado. Dos, concretamente. Pero Wood es un hombre de recursos, así que coloca a un doble que no se parece en nada, que se tapa todo el rato con la capa y sólo enseña una oreja y entre medias, se intercala una y otra vez la misma imagen del Lugosi verdadero y aquí no se entera ni la script. Y, por último, Tor Johnson, como el inspector Clay. Os voy a dejar juzgar a vosotros mismos la calidad interpretativa y la profundidad de este personaje deplorable. La mejor salida por parte de un muerto de una tumba. Sin trastabillar, ni subirse a un taburete, ni nada.

Bela Lugosi on.

Lo mejor de todo es la continuidad. Da igual si es de día o de noche. En el mismo diálogo un personaje habla al sol y le da la réplica otro en fondo negro (sublimes los diálogos también, si es que Wood lo tenía todo). Yo no dejaría escapar la oportunidad de disfrutar del maravilloso efecto especial que simula cómo se aparca un coche de día y los ocupantes se bajan de noche. O el coche de policía que cambia de modelo según el plano. Un total. 

La finalidad de todo este atropello visual, porque la tiene, es el discurso final de los extraterrestres. «Estúpidos, estúpidos humanos». Una frase que resume la parrafada antibelicista y conspiranoica, en la que se plasma la denuncia personal del director contra la guerra, las armas y el ansia de poder inherente al ser humano. 

Bela Lugosi off.

Plan 9 from Outer Space es una película muy cutre, horrorosa, demencial y muy mal hecha que abrió una nueva ventana al cine. La ventana B. Pero ese es el secreto, que es tan mala que se hace querer. Y no mejorará nunca, pero seguirá cumpliendo años tal y cómo es, como nosotros, por los siglos de los siglos. Amén.

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¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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