#ZZYearSix: 25 años de… PULP FICTION. Sinfonía pop

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Por sexto año consecutivo celebramos nuestro aniversario de la única manera que sabemos: reseñando cosas sin parar. 
Como ya viene siendo tradición, a lo largo de esta semana estamos publicando reseñas sobre obras emblemáticas que, al igual que nosotros, cumplen años y que aún no habíamos recogido en nuestro cada vez más voluminoso catálogo.

Pasad, acomodaos en nuestro #ZZYearSix y… ¡que no os lo cuenten!

Título original:
Pulp Fiction
Año: 1994
Director: Quentin Tarantino
Guión: Quentin Tarantino, Roger Avary
Fotografía: Andrzej Sekula

Reparto:  John Travolta, Samuel L. Jackson, Uma Thurman, Bruce Willis, Ving Rhames, Harvey Keitel, Tim Roth, Amanda Plummer, María de Medeiros, Eric Stoltz, Rosanna Arquette, Christopher Walken, Paul Calderon, Bronagh Gallagher, Peter Greene, Stephen Hibbert, Angela Jones, Phil LaMarr, Robert Ruth, Julia Sweeney, Quentin Tarantino, Frank Whaley, Duane Whitaker, Steve Buscemi, Burr Steers

Valoración: Violencia popular

Sinopsis: Una vez escuché a alguien que sabía mucho más que yo de cine, que Pulp Fiction en realidad no tenía argumento. Que era una cinta donde desfilaban personajes, todos muy carismáticos, viviendo su día a día de una manera natural. Lo único que tenían de especial era que eran mafiosos de medio pelo, pero por lo demás eran unos tipos como tú y como yo.

Puede que Pulp Fiction fuera la peli que me hiciera amar al cine de una manera que nunca creí posible hasta entonces. Tal es la influencia que la segunda cinta de Quentin Tarantino, un genio para muchos, algo menos para mí (pero ya volveremos a eso), tiene en mi vida incluso un cuarto de siglo después de haberla visto por primera vez. Como me sucede a menudo no recuerdo que cené el miércoles pero recuerdo perfectamente que fui a ver Pulp Fiction el día del estreno y que una semana después volví a verla. La he visto tantas veces, he recitado tanto sus diálogos, he lucido tantas camisetas de la peli, que hace poco un colega me avisó de que la estaban dando por la tele y le dije, «No voy a verla, ¿Para qué? Me la sé de memoria». Y así es como, queridos amigos, por primera vez en la Zhona voy a escribir sobre algo sin acudir a la obra.

Editores pidiendo a los redactores las reseñas del AniverZZario.

Puede que ahora algún(a) editor(a) se esté llevando las manos a la cabeza. Nah, en ZZ me dejan hacer lo que quiera, por eso llevamos juntos más de cinco años (mi relación sentimental más larga). Pero estoy desvariando… También puede que algún lector huya despavorido. No lo hagáis. Si estáis aquí es porque adoráis la peli como se merece y creedme que soy de los vuestros. Pero bueno, no empecemos a chuparnos las pollas todavía, después de todo, dije en un podcast de la Zhona que Tarantino me parece un fraude como creador. Pero ya volveremos a eso, si es que para entonces seguís leyendo. Minetras tanto, dadle al play de la BSO y mientras Pumpkin dice te quiero a Honey Bunny vuelve a disfrutar de los 25 años de Pulp Fiction.

Para llegar a comprender la magnitud de la importancia de Pulp Fiction en mi vida, y seguramente de la vuestra si la visteis por primera vez con 16 años, hay que poner las cosas un poco en su contexto. Eran otros tiempos y si bien habíamos disfrutado como enanos con todos los clásicos de los ’80, los ’90 habían empezado con fuerza con títulos como Terminator 2 y Jurassic Park, y nosotros empezábamos a tener criterio propio y una visión de que el cine podía ser algo más. Y entonces estrenaron una peli con un cartel que aparentaba una novela pulp, con un reparto lleno de viejas y nuevas glorias y que venía con mucha fama de EEUU.

Para hacer una obra maestra a veces tienes que ensuciarte un poco.

Recuerdo que lo que más nos impactó a todos fue su estructura narrativa. Los saltos temporales que enlazaban historias suponían un pequeño puzzle que la primera vez te dejaba el culo roto. Mira, justo como a Vincent Vega en el momento que muere. Precisamente ése era el momento que más sorprendía la primera vez, no te digo cuando volvía a aparecer. Así, mucho después de que acabaran los 154 minutos de la peli nosotros seguíamos metidos en ese universo que tanto nos había atrapado.

Un universo plagado de personajes de todo tipo, cuidados al detalle aunque solo tuvieran unos pocos minutos en pantalla. Era difícil quedarse con uno, pues si bien Samuel L. Jackson se come todas las escenas, de ahí su famoso «Shit» cuando no le dieron el Oscar, yo siempre he sido muy fan de Butch. Butch, cuyo padre llevó un reloj en el culo durante 5 años. Butch, que no va a besar la lona en el quinto asalto. Butch, el que sabe que debe volver a por Marsellus Wallace. Butch, el que poco antes de atropellar a Marsellus dice aquello de «Así les vencerás Butch, no dejan de subestimarte».

Mítico e inimitable.

No podemos dejar de hablar de John Travolta, a quien Tarantino volvió a poner en la palestra y que nos ofrecía el mejor papel de su carrera. Uno de esos papeles que no sólo te vuelven a dar la fama sino que te aseguran un lugar en la historia del cine. Pero no quiero extenderme mucho con los personajes porque si no tendríamos que hablar de Mia, de Marsellus, del Capitán Koons, de El Tarado, de Trudi, de Antwan Rockamora y claro, del Señor Lobo. Por cierto, una de las discotecas de mi vida y que tuve el honor de asistir en su inauguración se llamaba así, Señor Lobo. Ya os decía que esta peli me marcó mucho.

Estos personajes se movían en el turbio mundo de la mafia, lo que como espectadores nos llevaría a vivir momentos de gran tensión. Pero más allá de lo turbio y violento había todo un submundo friki, con los personajes hablando de hamburguesas y refrescos de Cola con vainilla pero también de la mejor manera de limpiar un coche lleno de trocitos de seso. Eran demasiados inputs para absorberlos todos en un solo visionado. Pulp Fiction era ya una película de culto.

Siempre he pensado que tampoco era un reloj tan grande.

Pero lo que elevó a la categoría de leyenda fueron sus diálogos. Es bastante probable que el guión de la cinta tenga algunos de los mejores diálogos que se puedan ver en la gran pantalla. Ya sea salidos de momentos de tensión «Cuando lleve una colgada a tu casa, se le pondré yo «, los molones tipo «¿De quién es la Chopper? De Zed. ¿Quién es Zed? Zed está muerto, cariño. Así está Zed» o la mejor de todas y que por eso puede repetirse en una reseña, «Bueno, no empecemos a chuparnos las pollas todavía» . Y claro, los monólogos como el del reloj (todos nos quedamos con lo de llevarlo en el culo durante años, pero la historia es mucho más larga y cuidada al detalle) o el famoso Ezequiel 25:17 que todos hemos recitado alguna vez. No me extraña que Quentin Tarantino se llevara el Oscar al mejor guión. Y sí, ahora ha llegado el momento de hablar de Tarantino.

El caso es que el merecídisimo Oscar al mejor guión original por Pulp Fiction fue a 4 manos junto a Roger Avary, el mismo que también firmaba junto a Quentin el de Reservoir Dogs. Después de aquello sus caminos se separaron y para mí nunca fue lo mismo. Las posteriores pelis de Tarantino me dejaron bastante frío, sentía que no volvía a conectar con aquellos personajes, que no me emocionaba con las situaciones de sus siguientes proyectos y que, poco a poco, se volvió un desconocido para mí. Aunque reconozco que aquí soy el que nada a contracorriente tengo que afirmar que Pulp Fiction fue la última peli buena de Quentin Tarantino y que sospecho que era Avary el que le daba ese plus de originalidad y frescura que desde entonces no ha vuelto a tener.

Y así fue como conocí al Tarado…

Pero todo eso fue después, y aquí Tarantino también dirige y lo hace de manera impecable dotando de vida cada imagen, cada encuadre y cada escena de tensión pero apoyándose también mucho en una gran dirección de actores. Tan cómodo se sentía el director que se reservó un papel para él mismo, mucho más largo que su anterior film. Visualmente la cinta luce tal y como reza su título, un producto pulp al que se añadía ese toque tan noventero que le pegaba como un guante. Y si me habéis hecho caso al principio y os habéis puesto la BSO estaréis de acuerdo en que es maravillosa, plagada de temazos desconocidos hasta el momento y que se convirtieron en habituales de todos los garitos (yeah, en el Señor Lobo ponían You Never Can Tell).

La locura por Pulp Fiction sigue hoy día más viva que nunca, no es difícil ver gente con camisetas de la peli y perfiles de RRSS con fotos o frases. La sombra de la cinta sigue siendo alargada tanto para los que la van descubriendo con el tiempo como para aquellos que disfrutamos cuando todavía se pagaba el cine en pesetas.

Y si nunca has bailado así no sabes lo que es la vida.

Al final resultó ser mucho más que una peli, trascendiendo a objeto de culto y cimentándose como un pilar de la cultura popular. Nada mal para una cinta que costó apenas 8.5 millones demostrando una vez más que en ocasiones menos es más y que para hacer una gran peli lo principal es tener un buen guión. Y ha quedado claro que el guión de la peli es cojonudo. Para los que os hayáis quedado hasta el final ahí va una anécdota divertida: en el guión original, Vincent Vega dispara sin querer a Marvin pero la bala va al cuello sin causarle la muerte aunque es evidente que lo hará después de mucho sufrimiento. Finalmente Vega vuelve a dispararle esta vez en la cabeza para poner fin al drama.

Con esta anécdota sacada directamente de la edición de bolsillo del guión que me agencié un verano quiero plasmar el cariño verdadero que le tengo a la cinta, no vaya a ser que haya quedado como un hater de Tarantino. De hecho a Tarantino lo querré siempre después de ver Kill Bill Vol.1 en Nápoles, pero eso, amigos, es otra historia.

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¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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