#ZZYearSix: 25 años de… HORA CERO: CRISIS TEMPORAL, de Dan Jurgens y Jerry Ordway

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Por sexto año consecutivo celebramos nuestro aniversario de la única manera que sabemos: reseñando cosas sin parar. 
Como ya viene siendo tradición, a lo largo de esta semana estamos publicando reseñas sobre obras emblemáticas que, al igual que nosotros, cumplen años y que aún no habíamos recogido en nuestro cada vez más voluminoso catálogo.

Pasad, acomodaos en nuestro #ZZYearSix y… ¡que no os lo cuenten!


Título original
:

Zero Hour: Crisis In Time TPB
Sello: DC Comics
Guionista: Dan Jurgens
Artistas: Dan Jurgens, Jerry Ordway
Colorista: Gregory Wright
Contenido: Zero Hour: Crisis In Time #4–0 (Sep. 1994 – Sep. 1994)
Publicación USA: Mayo 2018
Publicación España: Marzo 2019 (ECC Ediciones)
Valoración:
Distorsión sobre distorsión, y sobre distorsión, una

 

A lo largo de la historia, hemos conocido la existencia de distintos libros sagrados que diferentes culturas durante muchas generaciones han seguido al pie de la letra y que lo han convertido en un rasgo propio. En los países cristianos es la Biblia, en los musulmanes es el Corán, en el pueblo judío es la Torá… Pero independientemente de su religión (o ausencia de ella), hay un texto que une a todos los comiqueros, especialmente a los más acérrimos fans del universo DC: se trata de Crisis En Tierras Infinitas.

Posiblemente la maxiserie de 12 números que hicieron Marv Wolfman y George Pérez entre 1985 y 1986 sean el mayor evento comiquero jamás creado, marcando un antes y un después en el mundo del cómic. Hoy día es muy común ver eventos cada poco tiempo, pero las Crisis fueron algo único. Su objetivo consistía en aunar a todos los superhéroes de la editorial en un gigantesco crossover para poder reorganizar la continuidad de DC y relanzar nuevas series.

Pero tras varios años de contar nuevas historias, quedaron muchos asuntos por cerrar en lo referente a la trayectoria editorial de muchos personajes, por lo que en 1994 se le encargó al guionista y dibujante Dan Jurgens que hiciera un nuevo cruce en una serie limitada de tan solo 5 números, con el objetivo de dotar de coherencia diversos sucesos acontecidos y reiniciar parte del universo deceita. Pese a los esfuerzos, no se resolvieron todos los problemas de continuidad y en algunos casos, se crearon más dudas que respuestas.

Pero hoy no hablaremos de todo lo que supuso este evento para las cabeceras de nuestros héroes a lo largo de los años, sino que más bien nos centraremos en el propio cómic en sí. Es por eso que, coincidiendo con el 25º aniversario de su lanzamiento, reseñaremos la miniserie semanal de 5 números…

HORA CERO: CRISIS TEMPORAL
de Dan Jurgens y Jerry Ordway

Siendo sinceros, para ser un cómic de mediados de los noventa, donde los Liefeld, Lee y compañía eran los reyes del noveno arte, me ha sorprendido positivamente. La obra se aleja de una narrativa y trama vacías y las formas anatómicas están bien realizadas. Sin embargo, quien se espera una secuela o una nueva Crisis en Tierras Infinitas se llevará una profunda decepción.

La premisa del tebeo es que la línea temporal actual sufre un ataque que atenta contra la continuidad tal y como la conocemos. Para enfrentarse a esta nueva amenaza, los mayores héroes de la editorial se reunirán para salvar el Universo DC. Esta distorsión temporal está sembrando el caos tanto en el pasado, como en el presente y el futuro, además de crear distintas alteraciones. Esta situación la aprovechan multitud de villanos para acercarse más a sus objetivos. Y mientras los héroes tienen que detener estas situaciones, interán descubrir quién es el cerebro principal de esta maquiavélica acción para la que ya no habrá vuelta atrás.

Lo de la maldad.

Aquí podemos encontrar todos los elementos clave para cualquier evento de grandes características: un suceso que amenaza con destruir el universo, un villano con una mente maestra que ejecuta el plan, distintos malvados cuya misión es simplemente entorpecer y una gran multitud de héroes. Pero, aunque estos sean los ingredientes principales, siempre hace falta algo que le dé un toque de sabor. Esto es igual que para hacer una pizza: sólo son necesarios el tomate, la harina y el queso, pero siempre se agradece que lleven más alimentos como complementos, como atún, pollo, carne, salsa barbacoa… En Hora Cero ocurre esto. Está lo básico para hacer un evento de semejante magnitud, pero se nota la ausencia de muchos elementos tanto narrativos como artísticos para llegar a ser considerado uno de los grandes.

Pese a tener un toque épico, una resolución memorable de quién es el villano principal y una estructura distinta, ya que el cómic empieza en el número 4 y finalice en el 0, creando una especie de cuenta atrás mientras vemos cómo se van desvaneciendo momentos temporales, esta obra pierde enteros cuando se lee de forma independiente, sin tener en cuenta tanto sucesos pasados como futuros, la influencia que tuvo en las distintas series a lo largo de los ’90 es épica, al igual que en la brillante etapa que realizó Geoff Johns en 2004 con Green Lantern. No habría forma de entender todos esos años de DC sin este evento. Sin embargo, leído hoy dia y tras haber sucedidos bastantes crisis en este universo, todo queda demasiado diluido. Hay acontecimientos que, en su momento, impactaron y generaron bastante polémica, pero que hoy día, al considerarse spoilers históricos que todo el mundo conoce ya, no deja tanta huella.

Cuando otro aparece con tu modelito en la fiesta.

Artísticamente, Dan Jurgens hace un gran trabajo a la hora de definir la anatomía y los rostros de todos los personajes con multitud de detalles. Esta labor se ve incrementada por el fantástico entintado de Jerry Ordway, quien también se encarga de finalizar los lápices de Jurgens y darle el acabado perfecto.

Pero desgraciadamente, en el apartado visual es un cómic imperfecto. Esto es debido a la ausencia de fondos. A lo largo del tebeo se nos irá mostrando cómo se produce un desvanecimiento temporal del universo, por lo que es comprensible que haya páginas en blanco al quedarse los personajes en el vacío. Pero esto no justifica que en prácticamente casi todas las viñetas, haya ausencia de fondos o que simplemente sea una capa monocromática o, en el mejor de los casos, tricolor, simulando una especie de implosión o distorsión. Se podría haber hecho una mejor tarea en este aspecto tan importante que ayuda a la narración.

El fondo seguro que no es.

De todos modos, sigue siendo una obra bien ejecutada que, aunque no terminó de solucionar todos los problemas de continuidad y creó otros, se puede decir que sí cumplió su papel de una gran forma. Y además, teniendo en cuenta la época en la que se realizó, en la que la calidad de los tebeos era bastante baja, queda claro que supuso un soplo de aire fresco. Es un evento recomendable y muy entretenido, aunque es aconsejable leer los tie-ins posteriores y el Showcase ’94 #8-9 que se incluyen el tomo de ECC Ediciones y que sirven para ponernos en situación. (Y sobre todo, si lo leeis en grapa, empezad por el 4, no por el 0, que es un error que en ocasiones se da).

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¡Nos vemos en la Zona!

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