#ZZYearSix: 20 años de… MATRIX. ¿Qué es real?

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Por sexto año consecutivo celebramos nuestro aniversario de la única manera que sabemos: reseñando cosas sin parar. 
Como ya viene siendo tradición, a lo largo de esta semana estamos publicando reseñas sobre obras emblemáticas que, al igual que nosotros, cumplen años y que aún no habíamos recogido en nuestro cada vez más voluminoso catálogo.

Pasad, acomodaos en nuestro #ZZYearSix y… ¡que no os lo cuenten!

Título original:
The Matrix
Año: 1999
Director: Lana Wachowski, Lilly Wwachowski
Guión: Lana Wachowski, Lilly Wwachowski
Fotografía: Bill Pope

Reparto:  Keanu Reeves, Laurence Fishburne, Carrie-Anne Moss, Joe Pantoliano, Hugo Weaving, Marcus Chong, Gloria Foster, Matt Doran, Belinda McClory, Julian Arahanga, Anthony Ray Parker, Paul Goddard, Robert Taylor, Marc Aden Gray.

Valoración: Nos creímos lo increíble

SinopsisThomas Anderson es un brillante programador de una respetable compañía de software. Pero fuera del trabajo es Neo, un hacker que un día recibe una misteriosa visita…

Hace veinte años no existían los efectos especiales “sin gravedad”, llevar unas gafas de sol sin patillas era de parias, la carcasa deslizante del Nokia 8110 era un portento de la tecnología y hasta las hermanas Wachowski tenían pene. Las dos.

Era casi magia.

Hoy, veinte años después, disponemos de decenas de teorías que responden a la pregunta ¿qué es Matrix?, la estética de cuero y látex a lo Matrix está instaurada como tendencia en las pasarelas, asistimos al lanzamiento de un smartphone nuevo cada semana y quedaría un poco raro que alguien llamase Larry y Andy a Lana y Lilly. Pero allá por 1999, cuando salimos del estreno de la película, todo esto era inimaginable y sentimos que nos explotaba la cabeza. ¿Qué coño acabábamos de ver?

Pues nada más y nada menos que la epopeya más espectacular de todos los tiempos, desarrollada en un futuro distópico, en el que las máquinas se han adueñado del planeta y usan a los seres humanos como forma de energía. Morfeo y unos pocos más que han escapado de Matrix tienen que buscar al Elegido y hacer que despierte porque sólo él podrá salvar a lo que queda de humanidad. Vale, ésa es la parte fácil porque, de donde escapan, es una especie de estado mental/programa informático en el que se supone que nos mantienen las máquinas, viviendo una realidad alternativa de la que los protagonistas entran y salen a voluntad a través de la línea de teléfono. Exacto. No en vano, en Hollywood era conocida como “ese guión que no entiende nadie”. Pero los-las hermanas Wachowski (depende de si te has tomado la pastilla roja o la azul) supieron dar con la fórmula exacta para hacérselo entender al gran público.

A Neo le gustan las pastillas, rojas, azules y amarillas.

Desde la trepidante persecución inicial, en la que conocemos a Trinity y al implacable Agente Smith y vemos por primera vez “la cámara circular”, sabíamos que estábamos ante algo nuevo y diferente, algo grande, pero aún no éramos conscientes de que estábamos siendo testigos de un hito en la historia del cine: el tiempo bala. El bullet time es todo un portento de la sincronización que marcó un antes y un después en los rodajes de escenas de acción. Hasta entonces nunca nadie había colocado esa ingente cantidad de cámaras de fotos alrededor del movimiento a grabar para conseguir ese efecto de “parar el tiempo” y, ahora estamos acostumbrados, pero entonces el mundo se quedó con la boca abierta y el culo torcido.

Más allá del descubrimiento del tiempo bala, del que se supo buen hacer uso para matizar algunos detalles sin llegar a sobrecargar las escenas de acción con estos planos, las propias set pieces de Matrix son memorables, sobre todo, en su tramo final. Desde la entrada de Trinity y Neo en el edificio, volando entre columnas y esquivando más balas que Rambo para rescatar a Morfeo, nos vemos abrumados con coreografías inimaginables, mil y una veces imitadas. Las balas del agente que esquiva Neo en la azotea y la bala de Trinity que no puede esquivar el agente, la locura del helicóptero o la lucha entre Neo y el Agente Smith quedarán para siempre en los anales del cine.

Lo del aerobic se está poniendo duro.

Y, como los recuerdos son más persistentes si afectan a más de un sentido, cabe destacar que, gran parte de la culpa de que las secuencias de esta película sean imborrables, se debe a la música. Don Davis fue el encargado de componer para las Wachowski una trepidante banda sonora orquestal y coral, que ya de por sí merece la pena, que supieron combinar con temazos de corte dark-rock electrónico como Dragula de Rob Zombie, Rock is Dead de Marilyn Manson, Minfields de Prodigy, Wake Up de Rage Against de Machine o los para siempre icónicos Spybreak, de Propellerheads y Cubbed to Dead de Universal Sound Machine.

Lo mejor, es que toda esta magia técnica se pone al servicio de un guión perfectamente diseñado para encajar de principio a fin y que contiene tal carga filosófica, y de tantas corrientes, que podríamos hacer una reseña completa con el significado de cada una de ellas en la película. Desde la Alegoría de la Caverna de Platón al concepto de libertad de Sartre, pasando por un impecable paralelismo con La Biblia cristiana aderezada con toques budistas. Además, Matrix bebe de un sinfín de obras de ayer y hoy para hacerse a sí misma. Algunas muy evidentes como Alicia en el País de las Maravillas, Ghost in the Shell, Neuromante de William Gibson o ¿Sueñan los andorides con ovejas eléctricas?, de Phillip K. Dick. Precisamente es esta obra en la que se basa Blade Runner, la que, junto a Dark City sirvió como inspiración a Bill Pope, director de fotografía, para usar paletas de color verdes y grises, según la realidad. Otras referencias andan un poco más escondidas pero también salen a relucir en cualquier tertulia sobre la película. Desde conceptos profundos como el del Gran Hermano que expone George Orwell en 1984, o mucho más livianos como el verdadero amor de la Bella Durmiente. Y para los hispanohablantes es imposible no llegar en algún momento a La Vida es Sueño de Calderón de la Barca.

Sigue al conejo blanco.

Y para finalizar, el elenco. No hay palabras para describir a los personajes de esta historia. Bueno sí, tres: Neo, Trinity y Morfeo, superhéroes que han alcanzado la categoría de mito, y que ya forman parte del imaginario de la cultura popular, gracias a las inigualables interpretaciones de Keanu Reeves, Carrie-Ann Moss y Laurence Fishburne que hicieron de ellos personajes que fueron míticos desde el momento de su aparición. Aunque, sin duda, mi favorito es Hugo Weaving como el eterno Agente Smith. Y digo eterno porque Smith es de esos personajes que te marcan como espectador y se llegan a comer a su intérprete, consiguiendo que a partir de ese momento le cambies el nombre. Y ya puede interpretar mil veces al bueno de Elrond que, para mí, Weaving es y será siempre el Agente Smith.

Matrix es un must lo mires por donde lo mires. El guión, la iluminación, los personajes y los actores que los interpretan, la banda sonora, los efectos “sin gravedad” nunca vistos… y encima crearon el bullet time. Sin duda una de las obras más influyentes de los últimos tiempos que no podía quedarse fuera de este, nuestro aniversario.

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¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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