#ZZYearSeven: 60 años de… LA FLAUTA DE LOS PITUFOS, de Peyo

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Ya van siete años hablándoos de cómics, cine, series, videojuegos, películas, juegos de mesa… y todo lo que nos gusta y apasiona. Pese a lo duro que ha sido este último año (y lo está siendo) para todo el mundo, aquí seguimos unidos cual familia numerosa. Así que tomad asiento y disfrutad de todas las cosas que os tenemos preparadas para vuestro deleite y gozo.

Es momento de reseñar obras, películas o juegos que cumplan años al mismo tiempo que nosotros y que, a la postre, nos han marcado de una forma u otra…

Sed bienvenidos al #ZZYearSeven y ¡que no os lo cuenten!

 

 

Título original:
Johan et Pirlouit #6 – La Flûte à six Schtroumpfs HC
Sello: Editions Dupuis
Artista: Peyo
Publicación Bélgica: Enero 1960
Publicación España: Julio 2013 (Norma)
Valoración: La aventura más pitufa de la historia

 

 


Johan y Pirluit es uno de esos cómics de mi infancia que alternaba con los Mortadelos, Spiderman, Batman y demás, pero a diferencia de éstos, existían muy pocos tebeos protagonizados por esta singular pareja cuyas aventuras se enmarcaban en una época medieval. Lo único bueno de que hubieran tan pocos cómics era que los podía releer una y mil veces y vaya si lo hice, además que eran historias más largas de lo normal y siempre autoconclusivas. El tono ligero de estas aventuras, en las que apenas cabían algunas peleas a espadas, venía acompañado de un ritmo trepidante con un dibujo muy dinámico que te llevaba en volandas durante todo el cómic. Y todavía había tiempo para golpes de humor y pequeñas gotas de melodrama.

LA FLAUTA DE LOS PITUFOS
de Peyo

Johan es un apuesto caballero que sirve con honor y valentía a un Rey de un lugar del que no conocemos el nombre, siendo el paradigma del caballero medieval por excelencia, gran jinete, diestro con la espada y los puños, siendo también el primer protagonista de la serie, que se publicaba en el semanario Le Journal de Spirou desde 1952. Fue a partir de la tercera aventura que se incorpora Pirluit, un pequeño canalla cascarrabias, mal encarado, mal hablado y siempre con una travesura en la cabeza, con el que Johan acabaría formando tándem hasta el final de la serie. Siendo como eran dos personajes tan distintos entre sí, en carácter y actitud, en su forma de luchar o sus monturas, incluso en su aspecto físico, lograba un perfecto equilibrio consiguiendo con su mera interacción motivos de sobra para divertir al lector.

En La flauta de los seis pitufos, noveno álbum de la colección, Pirluit, un enamorado de la música tan pasional como torpe con la misma, consigue una flauta que al soplarla hace que la gente baile sin poder resistirse mientras siga sonando la música. Este hecho llama la atención de un bandido que conseguirá robársela y escapar con ella por lo que Johan y Pirluit deberán ir tras él para evitar que la use para el crimen. Después de varios intentos fallidos nuestros héroes acudirán al mago Homnibus, viejo conocido de aventuras anteriores, en busca de ayuda y será este quien los ponga en contacto con los creadores de tan singular instrumento. Unos seres conocidos como… los Pitufos.

Duendes azules que viven en setas, a alguien le iba lo psicotrópico.

Los Pitufos resultaron ser unos enanos azules, con pantalones y sombreros blancos, todos iguales entre sí a excepción del Gran Pitufo cuya vestimenta era roja y lucía una espesa barba blanca. Vivían en un lugar lejano llamado El País Maldito al que solo podía llegarse por vía de la hipnosis y, por si fuera poco, tenían un idioma propio, el Pitufo. Y bueno, digamos que la comunicación no era fácil precisamente aunque acababa por ofrecer los mejores gags de toda la serie. Al final los Pitufos crean otra flauta mágica y así Pirluit conseguiría hacer frente al malvado Torchesac y derrotarlo en una batalla de flautas y bailes. casi como si una pelea de gallos medieval se tratara. De gallos raperos, ya me entendéis. La aventura había acabado pero la leyenda estaba a punto de empezar.

Esta historia se publicó por primera vez en los números de 1047 a 1086 de Le Journal de Spirou en 1958 y bajo el título de La flauta de los seis agujeros. Fue para su aparición en formato álbum en 1960 que el título pasó a ser La flauta de los seis pitufos, pues los pequeños hombrecillos azules ya se habían hecho muy populares entre los jóvenes lectores llegando a contar con serie propia a cargo del mismo autor. Peyo volvió a contar con ellos para varias historias más de Johan y Pirluit, en alguna ocasión a desgana cuando veía que los álbumes donde no aparecían eran los que menos vendían, mientras que Los Pitufos arrasaban y le exigían cada vez más atención hasta el punto que tuvo que abandonar las aventuras de los que eran sus personajes preferidos y su obra más personal en la que nunca quiso ayuda.

Aprender pitufo puede parecer pitufo pero es bien pitufo.

El resto es historia y Los Pitufos acabaron arrasando en cómic, televisión y cine, llegando incluso hasta nuestros días pues hace cuatro días se estrenaron varias películas de imagen real (yep, con Barney como protagonista humano, todo está conectado). Es raro encontrar a alguien que no conozca a Los Pitufos pero por desgracia Johan y Pirluit no gozan de tanto reconocimiento pese a tratarse de uno de los mejores cómics que puedan existir para lectores de todas las edades. Mientras que los más jóvenes disfrutarán de unas aventuras súper entretenidas, los veteranos sabrás apreciar el trazo sin igual de Peyo, de una narrativa prodigiosa al alcance de muy pocos. Y todos podrán reírse con el fino humor del artista belga que en esta ocasión tuvo hasta 60 páginas para explayarse.    Y ya os digo que no hay ni una página que no te arranque una sonrisa.

Han pasado 60 años desde la publicación de La flauta de los seis pitufos y más de 30 desde que lo leyera por primera vez en mi tierna infancia y está claro que aquí la nostalgia ha tenido mucha culpa, ya que estos personajes me parecen muy románticos. No solo por la época en la que se desarrolla la acción o por los excelsos modales de todos los personajes (excepto Pirluit, claro) sino por la tragedia que les supuso crear al monstruo que los acabó devorando. Hay algo triste en todo esto que me acaba pareciendo poético e incluso hermoso.

Y es que siempre me ha gustado eso de que hay belleza en el fracaso. Pero eso, amigos, es otra historia

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¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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