#ZZYearSeven: 20 años de… X-MEN. Singer, contigo empezó todo

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Ya van siete años hablándoos de cómics, cine, series, videojuegos, películas, juegos de mesa… y todo lo que nos gusta y apasiona. Pese a lo duro que ha sido este último año (y lo está siendo) para todo el mundo, aquí seguimos unidos cual familia numerosa. Así que tomad asiento y disfrutad de todas las cosas que os tenemos preparadas para vuestro deleite y gozo.

Es momento de reseñar obras, películas o juegos que cumplan años al mismo tiempo que nosotros y que, a la postre, nos han marcado de una forma u otra…

Sed bienvenidos al #ZZYearSeven y ¡que no os lo cuenten!

Título Original:
X-Men
Año: 2000
Director: Bryan Singer
Guión: David Hayter (Cómic: Stan Lee. Historia: Tom DeSanto, Bryan Singer)
Fotografía: Newton Thomas Sigel

Reparto: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Ian McKellen, Anna Paquin, Halle Berry, Famke Janssen, Bruce Davison, James Marsden, Rebecca Romijn, Tyler Mane, Ray Park, Sumela Kay, Shawn Ashmore, Katrina Florece, Alex Burton, Shawn Roberts, Stan Lee

Valoración: Y el cine mutó

Sinopsis: En un futuro cercano, la humanidad comienza a ver aparecer una nueva raza; los mutantes. Dotados de extraños y variados poderes, están agrupados en dos bandos: los que abogan por la integración y el entendimiento con la humanidad, encabezados por el doctor Charles Xavier, y los que buscan el enfrentamiento con una raza que consideran inferior y que les odia, dirigidos por Magnus, alias Magneto, un peligroso mutante con extraordinarios poderes.

Seguimos con el paseo por la nostalgia a cuenta de esta, su web favorita, querido lector. Para la ocasión, ponemos la mirada en los comienzos del siglo XXI, ese tiempo en el que mirábamos al futuro con optimismo, sin saber que 20 años después estaríamos todos en pleno cosplay de la serie de Watchmen, mascarilla mediante. Entonces, el cine de superhéroes estaba todavía en pañales, si comparamos al pifostio que vivimos en la actualidad. Todavía la industria no estaba del todo convencida del potencial del género, a pesar de taquillazos como el de Tim Burton y su Batman en el ’99. Pero las cosas cambiaban. Los efectos especiales daban un salto cualitativo, todas esas fantasías de superpoderes capaces de arrasar ciudades se tornaban en posibles gracias a la magia de lo digital. El éxito de Matrix, hija bastarda del cómic (entre otro trillón de referencias), convencía a los grandes estudios de que era el momento de la apuesta definitiva por esos pintorescos tipos en pijama de las viñetas.

Era el momento para los X-MEN.

¿Mutantes o banda de Heavy sinfónico?

No entraré en detalles de cómo los derechos de la franquicia acabaron en manos ajenas a las de Marvel, porque da para libro, pero el caso es que muchos de los personajes emblemáticos de La Casa de las Ideas no pertenecían al sello, en términos de explotación cinematográfica. Todavía quedaba algún tiempo para que la célebre editorial apostara fuerte por la gran pantalla, así que los pioneros en esto de dar vida a los grandes héroes del cómic fueron, entre otros, los de 20th Century Fox (chuenchi chentury fox, que se note la escuela de idiomas).

Únete al lado oscu…

Era entonces la época pre-Twitter, pero los mentideros oficiales ya eran un hervidero de elucubraciones, noticias más o menos creíbles y pura y dura especulación, con los fans totalmente desquiciados de felicidad por que, por fin, verían a sus héroes en los cines. Desde el principio, quedó claro que Fox quería una película con identidad, algo diferente al típico timpo de la estampita con el único reclamo del nombre de la franquicia en el título como excusa para recaudar unos cuantos millones. El elegido para ponerse al frente de la aventura, Bryan Singer, prometedor joven director que había sorprendido a propios y extraños con Sospechosos habituales y Verano de corrupción, demostraciones de ritmo, mundo propio y un puntito perverso que no sabíamos entonces cómo encajaría en el colorido universo de los mutantes.

El caso es que la película llegó a los cines. Emocionante, respetuosa aún a pesar de las múltiples licencias que se tomaba para trasladar el cómic a la pantalla, despliegue de efectos que nos sumergía en toda una experiencia a todos los que habíamos imaginado esas escenas en nuestro bagaje como lectores. Imaginativa. Imperfecta.

Aunque éramos capaces de reconocer la creación de Marvel, sí que es cierto que hicieron todo lo posible por adaptar el contenido a los gustos de la época. Los tradicionales trajes pasaron a ser uniformes de cuero (chiste a costa de la licra incluído, para justificar la jugada), por ejemplo, y el desarrollo de la acción estaba influenciada por la citada Matrix, plagada de piruetas imposibles, que incluso dentro del despliegue de fantasía que era la propuesta me resultaban excesivamente artificiales.

A ver, que tampoco está tan mal, que la podía haber dirigido Zack Snyder.

Y luego estaba el casting. Sí, amigos, en ese momento también hubo polémica al respecto. En especial con la llegada de cierto australiano desconocido para interpretar a la estrella de la función, el bueno de Lobezno/Wolverine. Hugh Jackman, ese maromo gallardo y bien plantado, ¿Qué dejaba para nuestro retaco canadiense favorito?

A pesar de todos esas decisiones, X-Men significó un antes y un después. Certificó que el género estaba listo, tanto a nivel técnico como en la taquilla, que el público estaba dispuesto a pasar por el aro a la búsqueda de emociones. El mensaje tradicional de su contrapartida en papel también estaba ahí, ese canto a la diferencia y a un grupo de personas especiales que han jurado proteger un mundo que les odia y les teme. El hecho de que la historia fuese consistente, basada en las relaciones entre personajes que exudaban carisma, hizo que los espectadores congeniaran con esos imposibles defensores de la raza humana. X-Men era deslumbrante, con sus cosas, sí, pero digna de la leyenda en la que se basaba. Por fin los productores entendían que, si se cuidaba el resultado, se podían hacer buenas películas de superhéroes que, además, reventasen la máquina de hacer dinero.

Venga, chavales, que ya tengo la Play 5.

Lo demás, ya es historia. Vino una segunda parte que, a mi juicio, superaba a esta película inicial y dejaba el listón muy alto. A partir de ahí, toda una franquicia que ha sufrido, al igual que el cómic en el que se basa, bajones importantes, reinicios, reescrituras, spin offs, películas insufribles como Phoenix Oscura y maravillas que trascienden el género como Logan. A estas alturas, incluso sabemos que Bryan Singer es un monstruo que pervierte el mensaje de diversidad que contiene el trasfondo de X-Men.

Para colmo, el futuro incierto. Los mutantes vuelven a casa y se integrarán más pronto que tarde en el UCM. A saber que traerán estos nuevos tiempos.

A ver, calvo, no te hagas el listo que al Fortnite te reviento.

Pero, ¿Sabéis qué? Sí, el cine de superhéroes nos ha dado mucho de cal y bastante de arena, pero le dicen a mi yo de 8 años (y hace mucho que tuve esa edad) que veríamos todo esto en la pantalla y me hubiese puesto a llorar de la emoción. Qué tiempo para estar vivos, chicos y chicas. Y aquí estaremos, en la Zona, para contároslo. Por lo menos 7 (o 700) años más.

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¡Nos vemos en la Zona!

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Santi Negro

Lector. Cinéfago. Sueño en viñetas

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