#ZZYearSeven: 20 años de… FINAL FANTASY IX

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Ya van siete años hablándoos de cómics, cine, series, videojuegos, películas, juegos de mesa… y todo lo que nos gusta y apasiona. Pese a lo duro que ha sido este último año (y lo está siendo) para todo el mundo, aquí seguimos unidos cual familia numerosa. Así que tomad asiento y disfrutad de todas las cosas que os tenemos preparadas para vuestro deleite y gozo.

Es momento de reseñar obras, películas o juegos que cumplan años al mismo tiempo que nosotros y que, a la postre, nos han marcado de una forma u otra…

Sed bienvenidos al #ZZYearSeven y ¡que no os lo cuenten!

El que fuera el último juego de la saga Final Fantasy para aquella máquina revolucionaria del medio conocida como la primera PlayStation, está considerado por muchos como la mejor entrega de toda la franquicia. Ahora han pasado 20 años desde que llegase a nuestras vidas y sigue siendo una aventura llena de épica, acción, humor y, por encima de todo, llena de referencias sublimes hacia sus orígenes. Para aquellos que creen que una obra visual y narrativamente preciosa no puede tratar temas crudos y oscuros. Sed bienvenidos a este maravilloso viaje lleno de enseñanzas y peligros.

Pero antes de todo esto, tenemos que irnos una veintena de años atrás. Más concretamente al momento en el que SquareSoft, una pequeña compañía desarrolladora de videojuegos, se vio a un paso de la bancarrota y decidió hacer un último esfuerzo para despedirse del medio con buen sabor de boca. Reuniendo el poco dinero que quedaba en las arcas, Hironobu Sakaguchi (contando con el beneplácito de su socio Masafumi Miyamoto) creó una historia llena de fantasía, épica, acción y con un lore lleno de referencias occidentales que llamó, intencionadamente, Final Fantasy. Al fin y al cabo iba a ser la última historia de fantasía que crearía SquareSoft. Pero nada más lejos de la realidad, ya que el juego fue un auténtico éxito de ventas en Japón. Tanto fue así que no tardó en dar el salto al valioso mercado americano y terminó convirtiéndose en una de las franquicias más importantes y poderosas del mundo de los videojuegos. Lo que comenzó siendo una despedida fue una entrada triunfal al Olimpo de los videojuegos. Y así pasaron los años, éxito tras éxito hasta llegar al final del siglo XX, en el que el equipo de Sakaguchi se reunió para crear conjuntamente la novena, décima y undécima entrega de la saga. Cada una de ellas especial a su manera. La décima entrega se trataba del cambio a la nueva generación de consolas, mientras que la undécima fue un cambio de paradigmas en la jugabilidad de la saga, saliéndose de los patrones establecidos hasta ese momento. Pero, ¿y qué pasaba con Final Fantasy IX?

¡Sed bienvenidos a la plaza de Alexandria!

Lo que tenía de especial la novena parte de Final Fantasy es que se trataba del adiós de la saga a aquella revolución audiovisual que fue PlayStation (amén de que habría máquinas mejores en el mercado, Sony fue la auténtica vencedora) y por ello Sakaguchi decidió poner toda la carne en el asador a nivel técnico y de equipo. Por lo pronto, escribió una historia a seis manos junto al que sería el director del juego, Hiroyuki Itō y al guionista Kazuhiko Aoki. Se apoyó en ambos artistas para lograr hacer referencia a las primeras seis entregas de la saga, de manera que todo funcionase de forma orgánica y lógica. El resultado final fue perfecto y se basaron en un universo medieval con un marcado carácter mágico-steampunk (¿magicpunk?) que, lejos de desentonar, funciona a las mil maravillas y nos sumerge en una historia llena de acción y aventuras, pero que recuerda a las fábulas cargadas de moraleja que nos contaban de pequeño. A la postre también se convirtió en la fantasía final que contaría Sakaguchi, debido a su marcha de la reconvertida SquareEnix al finalizar este triple proyecto, por lo que le puso un cariño especial al proyecto.

Por primera vez (o al menos en la casa de Sony), la trama es bastante sencilla y tiene lógica de principio a fin. Aunque luego pueda complicarse lo que el jugador quiera y cuente con ocho personajes jugables, vaya. Pero fuera de eso, la trama trata sobre la misión de nuestro protagonista Yitán de secuestrar a la princesa Garnet de Alexandria, por motivos más nobles de lo que pudiese parecer al principio. Con lo que no cuenta Yitán y su grupo de amigos es que la princesa ya había tomado la decisión de fugarse del reino, por lo que termina siendo más un acuerdo que un secuestro, lo que supondrá un dolor de cabeza inmenso para Steiner, el guarda personal de Garnet. Quizá lo más curioso de todo este plan sea la manera en la que pretenden llevarlo a cabo: mediante una obra de teatro que llama la atención de todo el reino, hasta de gente de fuera como el pequeño mago negro Vivi, que vienen expresamente a ver cómo la banda Tantalus interpreta la famosa obra de Quiero ser tu canario, escrita por Lord Eibon. Cuando logran llevar a cabo la «huida» de la princesa, la reina Bahne se lo toma regulinchi y decide bombardear el barco volador de Tantalus para derribarlo y frustrar así sus planes. Y puede que parezca una maniobra algo brusca, pero pronto nos daremos cuenta de que la rechoncha reina tiene planes aviesos para con su mundo. Este será el pistoletazo de salida para una aventura llena de épica, en la que la amistad y el honor deberán hacer frente a la ambición más terrorífica y destructiva con la que jamás se haya tenido que enfrentar ser vivo. Durante este camino se encontrarán con aliados que se verán envueltos en esta gran amenaza como la guerrera draconiana de Burmecia, Freija; la pequeña invocadora de Madain Sari, Eiko; una joven cocinera en busca del conocimiento gastronómico absoluto de la raza Qu, Quina; o un cazarrecompensas con más valores de los que parece, Amarant. Todos juntos se convertirán en el grupo que luchará a favor del mundo y de la vida en una encarnizada y épica pelea. ¡Que Alejandro nos pille confesados!

Y así es como se ensaya una obra de tea… se traza un plan de secuestro.

Quizá lo que más llama la atención es la manera en la que se desarrollan los personajes, siendo cada uno único e incomparable al resto. Este aspecto tan cuidado y definido, aprendiendo un poco de las dos sagas anteriores, es un aspecto a destacar. Durante el transcurso del juego se esfuerzan en mostrarte los orígenes de cada uno de ellos de manera sutil, contando con la perspicacia del jugador y podemos ser capaces de ver la evolución de éstos de forma evidente y palpable. Pese a ser el juego que hace referencia a todas las sagas anteriores, incluidos nombres de personajes (el nombre real de uno de nuestro protagonistas, por ejemplo) u oficios en desuso (como Amarant, que es un monje-ninja), quizá sea el más auténtico en cuanto al desarrollo de personalidades, tanto de nuestro equipo como de los personajes secundarios que nos ayudarán con el devenir de la historia. Es más, hasta los villanos son complejos, llenos de grises y con motivaciones que podemos llegar a comprender o empatizar con ellas. Poder distinguir a los protagonistas, aliados y antagonistas conociéndoles bien e incluso sorprendiéndote en sus actos, pero siempre dentro de una lógica evolutiva de la personalidad, es una baza demasiado grande para convertirte en la mejor entrega de la saga hasta la fecha. Aunque no es la única.

Si mencionaba que la personalidad de los personajes es auténtica y única, no lo es menos la jugabilidad con éstos. Existen ciertas habilidades de equipo que algunos de ellos comparten y que son muy útiles para peleas o zonas específicas del juego, pero al final cada uno tienen ciertas habilidades especiales que los distinguen del resto. Y esto se debe a los oficios que se habían perdido de manera vaga en las versiones anteriores y que fueron tan importantes en la primera o tercera entrega. Yitán tiene comandos de ladrón, Garnet de maga blanca -pero mejor invocadora que guerrera-, Vivi como mago negro, Steiner como caballero -que puede usar magia conjuntamente con Vivi y usa habilidades de caballero negro-, Freija es una paladín -su habilidad de salto es potente y juega con el ritmo del combate-, Eiko es una verdadera maga blanca -con buenas aptitudes como guerrera-, Quina es una maga azul -capaz de aprender magias no defendibles engullendo a sus enemigos- y Amarant es un monje-ninja -aprende habilidades «mágicas» además de poder arrojar armas-. Todo esto con unos niveles generales balanceados, por lo que nadie es el sustituto real de ninguno. Cada uno de ellos hace un papel único e imprescindible en el campo y la lucha cambiará a tenor de los cuatro miembros que elijas en el equipo, lo cual le da cierta rejugabilidad muy interesante con los jefes finales de la historia.

Los personajes secundarios también tienen un papel importante.

En cuanto al apartado visual, ahí sí que se desmarcaron totalmente de todas las sagas anteriores. En este juego la fantasía es el auténtico motor de la historia y pese a que contaron con el artista de la saga clásica, Yoshitaka Amano (que lo dibuja todo, claramente, a mano), la adaptación final fue llevada a cabo por Toshiyuki Itahana. Lo que buscaban en esta nueva entrega era un aspecto mucho más bonito y llamativo, teniendo unos gráficos que han envejecido francamente bien. De hecho, este mismo año la productora SquareEnix puso un paquete de mods para la versión de Steam llamado ‘Moguri Mod’ en el que habían redibujado los fondos y mejorado la calidad de las cinemáticas, siendo un cambio que de primeras parece sutil, pero que cuando lo comparas con el encuadre final en pantalla y los movimientos es una auténtica gozada. Este videojuego no necesita un remake ni un cambio de imagen, ya que el apartado artístico es tan especial y diferente que no le haría ningún bien. Supieron exprimir al máximo la máquina en su despedida de la primera PlayStation y estos han sido sus frutos: visualmente es una gozada. Han pasado veinte años y un leve retoque sirve para que vuelva a ser, sino el mejor, de los mejores RPG que se han creado nunca, especialmente en cuanto a gráficos.

Pero si en algo ha sido siempre famosa la saga de Final Fantasy ha sido gracias a sus bandas sonoras. El tándem creado entre Sakaguchi y Nobuo Uematsu siempre fue una combinación ganadora. El maestro nipón nos ha dejado más de un centenar de canciones de una calidad envidiable y en este juego, que también supuso para él su despedida tras el nombrado triple proyecto del principio, mostró un despliegue de variedad inusitado. Como fan del compositor japonés, creo que en este juego logra una narración auditiva que hasta la fecha no había conseguido, creando una banda sonora perfecta y redonda. Cada canción te habla sobre un personaje, ciudad o zona y la personalidad que éstas evocan. Puedes relacionar la canción de Treno, de Quina, de Burmecia o de Kuja por como suena. Incluso haciendo versiones en referencia a canciones anteriores (recordemos que esta obra fue una referencia en todos los aspectos a lo anterior, hasta musicalmente), consigue impregnarle de esa personalidad propia que demandaba el juego. Creo que no se puede ser más perfecto en la forma y en el formato.

Cambiar de equipo para ciertos enemigos es una gozada.

Está claro que las opiniones son como los culos, cada uno tiene el suyo. Para mí, el mejor juego siempre fue el Final Fantasy VI y al volver a rejugar este para el aniversario, e intentando mantener una mente objetiva, me he dado cuenta de que se ha convertido en el mejor de los diez primeros con el paso de los años. No tiene tanta fama como otros juegos, se aleja de la estética de los últimos y tiene un concepto de cuento que siempre ha sido la principal razón por la que lo han criticado. Sin embargo, pese a basarse su creadores en convertirlo en un tributo a todas sus obras anteriores, se convirtió en el algo totalmente diferente. Lo cual me parece algo maravilloso. Y sí, admitamos que se trata de un juego precioso se mire por donde se mire, pero eso no quita para ser cruel, épico y lleno de acción al mismo tiempo. Sabe jugar con todos los tempos y aspectos, tanto que podemos encontrar una cantidad de enemigos extra, armas especiales o misiones secundarias que se alejan de lo visto anteriormente gracias a su dificultad y lo ameno que pueden llegar a ser. Al menos es, sin ningún tipo de dudas, en el Final Fantasy más cuidado en todos los aspectos

Si te gustan los RPGs en general, si ya has jugado a este u otros Final Fantasy o nunca has tocado nada de la saga, te animo a que juegues a esta maravilla. Para los descreídos, verán que ha envejecido realmente bien y que es el que más en forma está. Para los neófitos, será un descubrimiento más que curioso. Al fin y al cabo se trata de un easter egg de todas las publicaciones anteriores. ¡Y si eso no es jodidamente genial, que baje Ark y lo vea!

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¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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