#ZZYearSeven: 100 años de… EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI. El zombi expresionista

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Ya van siete años hablándoos de cómics, cine, series, videojuegos, películas, juegos de mesa… y todo lo que nos gusta y apasiona. Pese a lo duro que ha sido este último año (y lo está siendo) para todo el mundo, aquí seguimos unidos cual familia numerosa. Así que tomad asiento y disfrutad de todas las cosas que os tenemos preparadas para vuestro deleite y gozo.

Es momento de reseñar obras, películas o juegos que cumplan años al mismo tiempo que nosotros y que, a la postre, nos han marcado de una forma u otra…

Sed bienvenidos al #ZZYearSeven y ¡que no os lo cuenten!

Título Original:
Das Kabineet des Dr. Caligari
Año: 1920
Director: Robert Wiene
Guión: Hans Janowitz, Carl Mayer
Fotografía: William Hameister

Reparto: Werner Krauss, Conrad Veidt, Friedrich Feher, Lil Dagover, Rudolf Klein-Rogge, Hans Heinrich von Twardowski

Valoración: Mi vida eres tú

Sinopsis: Sentado en un banco de un parque, Francis anima a su compañero Alan para que vayan a Holstenwall, una ciudad del norte de Alemania, a ver el espectáculo ambulante del doctor Caligari. Un empleado municipal que le niega al doctor el permiso para actuar, aparece asesinado al día siguiente y el doctor monta su espectáculo. Francis y Alan acuden a ver al doctor Caligari y a Cesare, su ayudante sonámbulo, que le anuncia a Alan su porvenir: vivirá hasta el amanecer.

Un cierre de Aniversario de la Zona requiere una reseña a la altura. Algo importante, que cumpla los años suficientes como para ser una leyenda. Así que no podía ser otra, y mucho menos siendo yo la encargada de hacerla. Si ayer os hablaba de uno de los grandes ejemplos de película de culto, hoy lo voy a hacer de la primera. El film por excelencia del cine expresionista alemán, la primera gran película de terror fantástico de la historia del cine (con permiso de Georges Méliès y Segundo de Chomón), el nacimiento del primer zombi de la gran pantalla y mi película clásica favorita. Pero empecemos por el principio…

Los editores al finalizar el Aniversario.

Si hay una corriente artística con la que me siento identificada (de hecho, es la que me ha definido a lo largo de mi vida) es el Expresionismo. Un movimiento reaccionario frente a la llegada del mundo moderno, la revolución industrial y la cultura de masas. Totalmente opuesto al naturalismo y positivismo de la corriente impresionista, que plasmaba la realidad de forma objetiva (impresión objetiva), el Expresionismo (expresión subjetiva) surge para impactar al espectador, hacerle pensar, llegar a su interior y, sobre todo, provocarle emociones. La gran mayoría de mis obras favoritas son expresionistas, ya sean de pintores (Klimt, Munch, Picasso, Kandinski…), de escultores (Die Brüke) o de arquitectos (Rudolf Steiner o el mismo Antonio Gaudí). El Expresionismo fue el que incluyó en la literatura temas prohibidos desde un punto siniestro y macabro, el que dio paso al cabaret y al vaudeville, el que provocó el renacer de la prensa gráfica y los libros ilustrados… Vale, vale, ya guardo las gafas de pasta.

Bien es cierto que la llegada del Expresionismo al cine fue un poco tardía, ya pasada la Primera Guerra Mundial, cuando casi había desaparecido como corriente artística, pero las innovaciones escénicas del teatro tuvieron una perfecta adaptación al cine, así como la distorsión formal y la expresividad emocional tuvieron una perfecta traducción al lenguaje cinematográfico. Y uno de los mejores ejemplos es El Gabinete del Doctor Caligari, de Robert Wiene.

Me-lo-llevo.

Por un lado, tenemos el impresionante guión, firmado por Hans Janowitz y Carl Mayer y basado en dos experiencias propias reales: Janowitz iba siguiendo a una chica por los aledaños de una feria (lo normal) y vio como alguien se la llevaba. A los pocos días apareció asesinada y, en su entierro, el propio Janowitz vio a lo lejos la figura acechante del que, estaba seguro, era su asesino. Y Meyer fue torturado psicológicamente durante la primera Guerra Mundial. Por lo que podríamos decir que, tras la historia del doctor que se crea un zombi asesino (el primer zombi de cine, que ya lo he dicho, pero conviene recordarlo) que cumple su voluntad, se esconde una de las mayores críticas al autoritarismo sociopolítico y militar, que utiliza a los ciudadanos y los convierte en asesinos durante las guerras.

Por otro lado, tenemos la apabullante escenografía, vestuario y maquillaje. Sí, sigo hablando de una película de 1920. Podría ponerme de nuevo las gafas de pasta y explicaros el tejemaneje de luces y sombras, los maquillajes rojos y los filtros verdes, el uso radical de los encuadres, los escorzos, las fugas, la propuesta narrativa y el carácter dramático del uso de los contrastes entre blanco y negro, pero nos vamos a quedar con que consiguió dar nombre a un estilo propio del expresionismo cinematográfico puro: el Caligarismo.   

Pintor, que pintas con amor.

Como ya he comentado, las técnicas escenográficas teatrales son una de las piezas claves del cine expresionista, por lo que los decorados son parte importante del rodaje, y del mismo modo que se utilizan allí, la tramoya y la falsa iluminación lograda pintando las sombras inclinadas en ángulos imposibles, resultan imprescindibles aquí a la hora de imprimir el aura fantasmagórica que desprende el relato. Para ello Wiener contrató como decorador al espeluznante Alfred Kubin, grabador y dibujante checo de obras demoníacas que, junto a William Hameister, director de fotografía, supieron conseguir el perfecto contraste entre el mundo de luz de la protagonista y la agresividad decadente del resto.

Experimentos visuales, cambios de puntos de vista, giros argumentales, flashbacks dentro de flashbacks, doctores siniestros, zombis, locas, manicomios… El Gabinete del Doctor Caligari es una bomba visual a la que no le hace falta sonido para causar el impacto. Tampoco creo que funcione mejor con diálogos y efectos sonoros, a la vista están los tres, no uno, ni dos, sino tres remakes de los que no voy a nombrar ni a sus directores porque ya forman parte de las películas olvidables que pasarán a la historia sin pena ni gloria.

Esta por papá Wiene.

El Gabinete del Doctor Caligari coronó a Robert Wiene como padre del cine de terror fantástico y, a pesar de contar con 100 años a sus espaldas, sigue inquietando a todo aquel que la ve por su curiosa narrativa, su mensaje reaccionario, su particular y reconocible estética y su impactante final. Murnau, Fritz Lang, Hitchcock, Stanley Kubrick, David Lynch o Terry Gilliam no pueden estar equivocados.

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¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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