#ZZYearSeven: 10 años de… HILDA, de Luke Pearson

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Ya van siete años hablándoos de cómics, cine, series, videojuegos, películas, juegos de mesa… y todo lo que nos gusta y apasiona. Pese a lo duro que ha sido este último año (y lo está siendo) para todo el mundo, aquí seguimos unidos cual familia numerosa. Así que tomad asiento y disfrutad de todas las cosas que os tenemos preparadas para vuestro deleite y gozo.

Es momento de reseñar obras, películas o juegos que cumplan años al mismo tiempo que nosotros y que, a la postre, nos han marcado de una forma u otra…

Sed bienvenidos al #ZZYearSeven y ¡que no os lo cuenten!

 

 

Título original:
Hildafolk GN

Sello: Nobrow
Artista: Luke Pearson
Publicación USA: Noviembre 2010
Publicación EspañaOctubre 2013 (Barbara Fiore)
Valoración: Me he entusiasmado tanto redactando la valoración de Hilda, que al final esa frase se ha convertido en la reseña que sigue:

 

Cuando tu tebeo acaba conviertiéndose en el primero de una serie de seis, da el salto a la pequeña pantalla, se licencian muñecos de peluche y otro tipo de merchandising con sus protagonistas, se encargan novelas ilustradas basadas en esas historias que acontecen en la serie de animación, o el fandom comienza a publicar en redes, webs y plataformas creaciones propias (fanarts y fanfictions) y categorizaciones de las obras originales, quedan patentes dos cuestiones. Primero, que tus editores han sabido percatarse del extraordinario potencial que encierra tu obra. Segundo, que tu creación es un fenómeno de masas.

En este mes de noviembre de 2020 se cumplen 10 años de la publicación de un título y del nacimiento del personaje que le da nombre que, una década después, aun a quien no está muy metido en el mercado del cómic infantil, seguro que no le resulta desconocido…

HILDA
de Luke Pearson

Hildafolk, el primer título de la serie, fue concebido por su autor Luke Pearson como un juego de palabras con el término islandés “huldufólk”, que identifica en la mitología islandesa a la “gente oculta”, seres sobrenaturales como elfos que viven en la naturaleza en pequeñas casitas. En 2013, por decisión editorial y para que se identificaran claramente las diferentes entregas de lo que se estaba convirtiendo en una serie, Hildafolk pasó a denominarse Hilda and the Troll. Ambas cuestiones dan un par de pistas sobre la naturaleza de parte del elenco de personajes que habitan las viñetas de Hilda y su universo, y sobre la estrategia de branding de la editorial Nobrow y su sello infantil Flying Eye Books cuando ya eran conscientes del extraordinario producto destinado a un público infantil que les estaba sirviendo Pearson. Desde su publicación, múltiples premios, nominaciones y menciones además de un elevado número de lectores han dado fe de ello.

Hildafolk supuso la antesala a una serie de tebeos absolutamente fascinantes por el despliegue y combinación de ingredientes argumentales y formales en la narración. Luke Pearson ha sabido equilibrar de manera extraordinaria por una lado la parte más fantástica y, por otro, la realidad de la cotidianidad. Y es que en la espectacular exhibición de maravillosas criaturas y seres fruto de la imaginación o provenientes de la mitología, el trabajo de ingenio y fantasía en el desarrollo de tramas o la introducción de elementos del folklore escandinavo, se entrelazan cuestiones del día a día como las rutinas de una niña, su madre y su mascota, la adaptación y aceptación de los cambios y las circunstancias sobrevenidas, el arraigo o que todo acto viene motivado por una circunstancia. Todo ello en unos paisajes naturales de ensueño con entidad propia y en unos escenarios tan confortables, evocadores y bien construidos que contribuyen a dotar de vida y credibilidad el mundo de Hilda, que se levanta desde la aventura, el buen humor, la armonía, el optimismo y la vitalidad, sin caer en lo empalagoso que podría venir a ser un mundo cuqui en exceso.

Aerolíneas Pájaro para servirles.

Hilda es la carismática protagonista que da nombre a la serie. Una niña con personalidad, muy animosa, fuerte e independiente, como su madre -el otro gran personaje femenino, aunque permanece varios tomos en un segundo plano-. Vive en armonía y total libertad en una casa en medio de la naturaleza, medio en el que se adentra día sí y día también y en el que siempre encuentra algo fascinante que hacer, explorar u observar en compañía de su mascota Brizna, un precioso zorro-ciervo. Y es que se siente mucho más cómoda entre bosques y montañas que entre los muros de la ciudad, aunque vivir fuera de la protección de sus límites implique estar más expuesto a esos trols que cobran vida en la noche. Su espíritu aventurero y curiosidad destacan sobremanera, tiene una habilidad especial para congeniar con todo tipo de criaturas (aunque no precisamente con las humanas) y no le importa meterse en líos intentando ayudarlas. En cuanto a su aspecto, presenta una característica melena azul que en combinación con esos ropajes en tono rojizo que viste, recuerdan poderosamente a uno de los personajes más icónicos de la industria norteamericana del cómic. Con esta descripción y ese ritmo de vida, ¡qué niño no quisiera disfrutar junto a Hilda de sus correrías!

Hilda y el trol llegó a nuestro país en 2013 de manos de la editorial Barbara Fiore. Desde entonces, ha ido incorporando a su catálogo los otros cinco títulos que completan la serie (seis en total): Hilda y el gigante de medianoche (2013), Hilda y la cabalgata del pájaro (2014), Hilda y el perro negro (2014), Hilda y el bosque de piedra (2017) y Hilda y el rey de la montaña (2020). Se trata de cuidadas ediciones en un tamaño algo mayor que el estándar DIN-A4, en cartoné y encuadernación holandesa con el lomo en tela.

Ataque de seres minúsculos e invisibles.

Puede decirse que los cuatro primeros componen una suerte de primer arco argumental en el que tras establecer las correspondientes presentaciones de personajes y escenarios, se plantea el giro argumental que supone la mudanza de Hilda y su familia a Trolberg y se desarrollan una serie de aventuras en torno a diferentes criaturas: pequeños elfos y grandes gigantes, un pájaro algo desorientado, nisses y perros gigantescos. En el quinto y el sexto se desarrolla el que se puede considerar el segundo arco argumental, que cierra el círculo de ese universo en el que unas criaturas mitológicas como los trols son el principio y el fin. Se aprecia cómo la historia va cobrando unos tintes de dimensiones épicas, precisamente con prevalencia de esos trols, a la par que se introduce la introspección en la trama centrándola más en la relación que mantienen madre e hija. Los seis tebeos resultan tan independientes, como necesitados entre sí. Es decir, si bien cada título plantea una aventura diferente, hay un hilo conductor que establece una unión argumental entre ellos y que los hace inevitable y cronológicamente complementarios.

Los nueve años en los que Pearson estuvo trabajando en los títulos de Hilda (Hilda and the mountain King fue publicado en 2019) han dejado una huella significativa en el llamativo apartado gráfico con una evolución apreciable a simple vista. Los trazos más angulosos y detallados de los inicios, que se asemejan a los trabajos de Tove Janson en Los Mummin, dan paso a líneas más suavizadas, simplificadas y menos definidas predominantes en los últimos; un estilo cartoon en constante evolución natural. La evolución también se aprecia en la composición de las páginas, su división y la regularidad de las viñetas de cada título. La gran cantidad de viñetas por página y las relaciones que se articulan entre ellas dotan de un gran dinamismo a la narración en la que se convergen los planteamientos, nudos y desenlaces de las tramas y subtramas de cada título. Lejos de resultar apabullante, la lectura en esas páginas con tantas viñetas resulta muy fluida y orgánica.

El lector se siente arropado en sus páginas gracias, entre otras cosas, al uso del color. Pearson se vale de una paleta delimitada, cuya utilización responde a unos códigos definidos: verdes y ocres para la naturaleza; cálidos dominantes marrones, naranjas, amarillos, salmones o rojos para los interiores, los edificios de Trolberg o los ropajes que visten los personajes; y tonos azules, grises y violáceos para la noche, imprimiendo con esos colores fríos que algo sucede cuando cae el sol.

Bestiario del tipo de gigantes que existen.

Hilda está creada a imagen y semejanza de los cuentos clásicos que beben del folklore tradicional. Contiene fantasía, abraza la aventura que brinda el medio natural y está influenciada por el folklore escandinavo. Según cuenta su autor, Hilda tuvo su germen en un trabajo universitario en el que le tocó ubicar en un mapa de Islandia diferentes seres de la mitología. Sus propios dibujos en cuadernos de esbozos y productos culturales ajenos -desde libros hasta animación- fueron ejerciendo de influencia hasta dar forma al universo y a la protagonista. Una de las principales fuentes bibliográficas no solo para los tebeos sino también para la serie de animación fue “Scandinavian Folk-lore. Ilustrations of the Tradiotional Beliefs of the Northern People Selected and Translated”, de William Craigie. Una curiosidad al respecto de este volumen es el guiño que se hace en la serie de animación al autor de ese libro sobre folklore escandinavo, pues en uno de sus episodios aparece un personaje llamado Craigie Williams. Por otra parte, cualquiera puede observar la repercusión del estilo y de las creaciones de Hayao Miyazaki y del estudio Ghibli a la hora de dar forma a algunos de esos seres, provenientes o no de la tradición, que acompañan a Hilda y pueblan ese fascinante entorno natural que sirve de escenario, como Brizna, las lobondrinas, el hombre de madera, el león de sal, esas nubes que solo arrojan lluvia o nieve al personaje sobre el que se sitúan y al que siguen, las babosas mascapiedras o esos pedazos de tierra con patitas que actúan como si fueran juguetones perritos. Estaréis de acuerdo conmigo en que se podría confeccionar un espectacular bestiario de criaturas encantadoras tomando tan solo las de Pearson y las de Katie O’Neill.

Todas las criaturas, incluso aquellas que de primer momento nos pudiera parecer que tienen algo de amenazante o aterrador (caso de los trols o gigantes, por ejemplo), rápidamente despiertan la empatía de los lectores por su comportamiento y la manera en que se presentan como seres con motivaciones, deseos y preocupaciones. Sin duda, suponen una parte fundamental del universo de Hilda, y no solo como meros argumentos de las tramas, sino como integrantes de ese mundo, por su construcción como personajes y su papel en el reparto como secundarios de lujo. En su conjunto, los seis títulos de Hilda conforman desde la sencillez, luminosidad y armonía un potente todo, un sólido universo de gran efectividad, con un tremendo potencial para la transmedialidad, como ha quedado demostrado.

Hilda, amiga de la naturaleza y los seres que la habitan.

El 21 de junio de 2016 la editorial Nobrow anunció que Hilda sería serie de animación en Netflix. El proyecto, en el que está involucrado Luke Pearson, ve la luz el 21 de septiembre de 2018 en forma de una primera temporada de 13 capítulos. La serie toma el estilo gráfico de los dos últimos volúmenes y traspone de forma más o menos literal los argumentos de los cuatro primeros títulos además de incorporar otras nuevas tramas y personajes en consonancia con esa nave nodriza que es el tebeo. El estreno de la segunda temporada está previsto para diciembre de 2020. Si tenéis niños cerca, os recomiendo muy fuertemente que os sentéis frente a la tele y disfrutéis de ella.

Mucho se podría hablar de esos espectaculares secundarios que dan sentido al universo de Hilda -las criaturas del folklore-; pero también de la niña protagonista, ofreciendo un enfoque psicológico de la relación que mantiene con su madre y con el entorno; incluso se podría presentar un análisis de la influencia que ejerce la tradición en la composición de los nuevos relatos; o sobre el ritmo narrativo de acuerdo a la composición de páginas y al uso de los diferentes elementos y herramientas del cómic. Aquí tan solo os he presentado un breve esbozo a partir del que me encantaría despertaros la curiosidad de acercaros a Hilda, aunque no seáis el público objetivo.

El hombre de madera es otro de esos personajes emblemáticos.

Hilda es, sin duda, uno de los tebeos infantiles imprescindibles del renacer del tebeo infantil y juvenil que se está produciendo en las últimas décadas y creo que no me equivoco si digo es susceptible de convertirse en un clásico, si no lo ha hecho ya. Pearson ha creado el espacio perfecto y la compañera de aventuras ideal para pequeños lectores. Aventuraos a recorrer los bosques y las montañas del entorno de Trolberg, a disfrutar de la magia que nos brinda la tradición en manos de la imaginación, la naturaleza poblada de seres fascinantes y de las pequeñas aventuras que el devenir del día a día le brinda a una niña que, como bien sabréis, son muchas.

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¡Nos vemos en la Zona!

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