#ZZYearFour: 70 años de… STEVE CANYON, de Milton Caniff

¡Fantásticos saludos, zhéroes!

Hace unos días nos reunimos las mentes pensantes de Zona Zhero y no sabíamos muy bien cómo celebrar nuestro cuarto aniversario. En un principio habíamos pensado en ir puerta por puerta ofreciendo cava y regalando camisetas de la Zona a todos los que nos visitáis diáriamente, pero al final se nos juntaría con el siguiente aniversario y sería volver a empezar otra vez. Luego hemos pensado que mejor lanzábamos al aire un fuego artifical en el que se viera nuestro logo desde cualquier parte de España (Sudamérica queda bastante lejos), pero no nos llegaba ni para comprar un ticket del metro. Cuando ya habíamos perdido la esperanza de qué narices hacer para celebrar con vosotros nuestro cumpleaños, una voz ha resonado por encima del murmullo: “¿Y si hacemos lo mismo que años anteriores?“. El silencio se hizo en toda la habitación y todos miramos al becario asombrados por su ingenio. Así que…

¡Bienvenidos a nuestro cuarto aniversario, zhéroes! Durante esta semana os regalaremos reseñas sobre obras clásicas que también cumplan años como nosotros, como señal de nuestro amor verdadero y puro a todos vosotros. ¡Porque os lo merecéis! ¡Porque sois gente maja, bonica y muy aseada! Pasad y acomodáos en nuestro #ZZYearFour.


Título original: 
The Complete Steve Canyon TPB
Sello: IDW Publishing
Autor completo: Milton Caniff
Contenido: Steve Canyon (Ene. 1947 – Dic. 1950)
Publicación USA: Ene. – Ago. 2012
Publicación España: Abr. 2013 – Mar. 2015 (Kraken)
Valoración: Lo de antes sí que eran hombres… /10


Me encantan los aniversarios de la web por dos cosas en concreto: la primera y más obvia, porque siempre es genial que aquel proyecto que comenzó hace ya cinco años (un año después hicimos la página) siga creciendo con el paso del tiempo, sumado al buen rollo que hay entre todos los integrantes de la página; y segunda, porque es una excusa más para poder reseñar esas obras clásicas que nunca consigues sacarle tiempo para poder leerlas y disfrutarlas como se merecen. Es por eso que hoy voy a hablaros de un cómic y un dibujante que siempre he querido rendirle tributo haciendo un modesto artículo. Señoras y señores, déjenme que les hable de…

STEVE CANYON
de Milton Caniff

Puede que este título no les diga nada a aquellos lectores que no se hayan preocupado de mirar en los anales del noveno arte o, simplemente, no lleven el suficiente tiempo leyendo cómics para saber de qué narices estamos hablando. Steve Canyon fue una tira cómica centrada sobre un joven veterano de guerra que pasa sus días como piloto para todo aquel que compre sus servicios, siendo siempre esta la excusa para adentrarse en cantidad de aventuras con su antiguo grupo de batalla. Steve es una persona atrevida, inteligente y realmente guapo, con especial énfasis en su buen aspecto físico. Como buen galán de la época, suele ser el centro de atención de todas las féminas y, casi siempre, termina metido en algún que otro lío por esta misma razón. Gracias a estos periplos conoceremos a su equipo de viaje, un nutrido grupo de especialistas que no dudarán en dar sus vidas para proteger a su capitán, a la manipuladora y peligrosa Copper Calhoon, una mujer de negocios que hará lo que sea con tal de salirse con la suya, pero que siente cierta debilidad por Steve o al excéntrico millonario Happy Easter. Todo esto en un mundo que acaba de sufrir su peor guerra y en el que los enemigos abundan en cualquier parte del globo.

En realidad esta historia de Milton Caniff tampoco son nada del otro mundo, siempre que lo comparemos con su anterior obra de Terry y los Piratas. Lo que Steve Canyon supuso realmente fue una liberación por parte del artista a la hora de contar sus historias, pudiendo hacer gala de un desarrollo de personajes envidiable, sobre todo los femeninos. Sí, ya sé que su protagonista es un prototipo de James Bond, perfecto en todos los aspectos y que encima siempre se queda con la chica más guapa, pero los personajes femeninos son los que gozan de mayor profunidad, creando un abanico de grises en sus personalidades que dejan a nuestro querido Steve como un mero personaje plano. Además, la experiencia de Caniff en la guerra le sirvió para narrar de manera fidedigna una situación geopolítica de la época que se tambaleaba por momentos. Nadie sabía representar como él las situaciones bélicas y eso siempre lo uso como un as en la manga cuando quería dar un golpe de efecto en sus historias. No es de extrañar que teniendo tantas bazas a su favor, consiguiera mantener esta tira cómica en activo durante más de cuarenta años pese a no gozar con la popularidad de su primera obra.

Steve dando de palos a los matones de Copper.

Pero si hay un aspecto que realmente fue una influencia para casi todos los artistas posteriores a él fue su increíble estilo artístico. Tirando de vieja escuela y gastando medio bote de tinta en cada tira, Caniff está considerado como uno de los padres del medio, siendo una referencia para dibujantes actuales y clásicos como Jack Kirby, Mike Sekowsky o Hugo Pratt. Tras su obra Terry y los Piratas aparecieron títulos tan conocidos como The Spirit o Johnny Hazard que “imitaban” este característico estilo gráfico en el que sus personajes femeninos eran figuras estilizadas y sus hombre mucho más fornidos. El juego de sombras aquí es totalemnte crucial, haciendo que el coloreado de años después no fuera muy agradable a la vista. Ese tipo de dibujo gana mucho más con el blanco y negro original, además de que es una maravilla llena de detalle y cuidado en cada una de sus tiras.

Lo más curioso lo he dejado para el final. Como buen clásico, Steve Canyon y su creador gozan de sus propias anécdotas más allá del cómic. Cuando el 29 de diciembre de 1946 acabó la participación de Caniff en Terry y los Piratas ya se conocía que el autor americano había firmado un auténtico bombazo con con Marshall Field: más de quinientos mil dólares en cinco años y la total propiedad de su futura obra. Con esta oferta, Caniff comenzó a escribir Steve Canyon en enero de 1947 para Field Enterprises Syndicate, siendo un referente en cuanto a la autoría de derechos de una obra sobre su creador. Además, el autor se inspiraba en veteranos de guerra reales para crear a sus personajes, siendo el más famoso Charles Russhon, que trabajo como consejero a la hora de crear el personaje cinematográfico de James Bond. Milton Caniff estaba muy involucrado con la cara más beligerante de su país, tanto que llegó a dar beneficios casi íntegros de su propio salario para apoyar económicamente al ejército norteamericano. Aunque eso amigos, es otra historia…

Nunca te fíes de un tipo que llama Pino…

Steve Canyon es parte de esa historia que nunca hay que olvidar y que gusta volver a echarle un ojo cada cierto tiempo como recuerdo de una época que ya nos parece lejana. Una de esas obras que, junto con su creador, han servido de punto de inflexión en el mundo del noveno arte, convirtiéndose en los cimientos de toda la infraestructura que disfrutamos actualmente.

Si a esto le sumas que contamos con una edición española por parte de Ediciones Kraken que nos recopila estos primeros años de la obra, creo que ya no hay excusa para aprender un poco de historia comiquera. Creo que siempre viene bien conocer los orígines de aquello que nos apasiona.

Si quieres acceder al contenido completo de nuestro #ZZYearFour pincha sobre el hashtag y…

¡Nos vemos en la Zona!

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