#ZZYearFour: 40 años de… STAR WARS. EPISODIO IV: UNA NUEVA ESPERANZA

¡Fantásticos saludos, zhéroes!

Hace unos días nos reunimos las mentes pensantes de Zona Zhero y no sabíamos muy bien cómo celebrar nuestro cuarto aniversario. En un principio habíamos pensado en ir puerta por puerta ofreciendo cava y regalando camisetas de la Zona a todos los que nos visitáis diariamente, pero al final se nos juntaría con el siguiente aniversario y sería volver a empezar otra vez. Luego hemos pensado que mejor lanzábamos al aire un fuego artifical en el que se viera nuestro logo desde cualquier parte de España (Sudamérica queda bastante lejos), pero no nos llegaba ni para comprar un ticket del metro. Cuando ya habíamos perdido la esperanza de qué narices hacer para celebrar con vosotros nuestro cumpleaños, una voz ha resonado por encima del murmullo: “¿Y si hacemos lo mismo que años anteriores?“. El silencio se hizo en toda la habitación y todos miramos al becario asombrados por su ingenio. Así que…

¡Bienvenidos a nuestro cuarto aniversario, zhéroes! Durante esta semana os regalaremos reseñas sobre obras clásicas que también cumplan años como nosotros, como señal de nuestro amor verdadero y puro a todos vosotros. ¡Porque os lo merecéis! ¡Porque sois gente maja, bonica y muy aseada! Pasad y acomodáos en nuestro #ZZYearFour.

Título original: Star Wars. Episode IV: A New Hope
Año: 1977
Director: George Lucas
Guión: George Lucas

Fotografía: Gilbert Taylor 
RepartoMark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Alec Guinness, Peter Cushing,David Prowse, Peter Mayhew, Anthony Daniels, Kenny Baker, Phil Brown,Shelagh Fraser, Garrick Hagon, Denis Lawson, Alex McCrindle, Richard LeParmentier, Drewe Henley, Jack Purvis, Don Henderson, William Hootkins, Malcolm Tierney.

Valoración: Que la fuerza te acompañe /10

SinopsisLa princesa Leia, líder del movimiento rebelde que desea reinstaurar la República en la galaxia en los tiempos ominosos del Imperio, es capturada por las Fuerzas Imperiales, capitaneadas por el implacable Darth Vader, el sirviente más fiel del Emperador. El intrépido y joven Luke Skywalker, ayudado por Han Solo, capitán de la nave espacial “El Halcón Milenario”, y los androides, R2D2 y C3PO, serán los encargados de luchar contra el enemigo e intentar rescatar a la princesa para volver a instaurar la justicia en el seno de la galaxia.

Quién le iba a decir hace cuarenta años a George Lucas la que iba a liar con su película. Quién le iba a decir que, generación tras generación iba a crear fieles adeptos, que se crearía y aceptaría hasta una nueva religión a partir de la raza más poderosa, de las cientos que se crearon para la ocasión. Quién le iba a decir que daría lugar una franquicia tan poderosa y que manejaría la cantidad de billetes que maneja. Y quién iba a pensar que vendería, sin apenas condiciones, su gallina de los huevos de oro al mejor postor… ¿Quién? Pues nadie. Pocas películas han entusiasmado, entusiasman  y entusiasmarán a más gente que La guerra de las galaxias. Porque al principio como sólo era una se llamaba simplemente así. Lo de los subtítulos y los episodios vino después.

El fenómeno Star Wars expandiéndose por la galaxia a hipervelocidad.

Influenciado por una mezcolanza de obras que van desde La Fortaleza Escondida de Akira Krosawa, que se retraoalimenta del western, a series pulp como Flash Gordon, pasando por El Viaje del Héroe de Joseph Campbell, Lucas presentaba un guión tan sencillo en su premisa como complejo en su realización: El eje central sería la eterna lucha entre el bien y el mal, y tomaría como base narrativa los típicos cuentos medievales  de esos que tienen caballeros de brillantes armaduras, princesas secuestradas en castillos y una lucha final a con un malo malísimo de capa negra. Sólo que ésta estaría ambientada en el espacio, los caballeros irían en naves en vez de a caballo y en lugar de espadas usarían sables láser. Precisamente este “pequeño” detalle es el que esconde el secreto del éxito de esta saga: construir, a partir de un modelo de historia ya arraigada en la tradición popular, un universo propio totalmente novedoso, repleto de planetas de paisajes contrastados, cientos de razas de seres de diseños increíbles, con diferentes idiomas para cada uno de ellos, robots, naves, estaciones espaciales… no sé si me explico.

Uno a uno, los personajes que van apareciendo en la trama corresponden a los personajes tipo de cientos de historias que se han contado a lo largo de los siglos del bien contra el mal, la vestimenta blanca contra la negra, la luz contra la oscuridad, jedis contra siths, la Alianza Rebelde contra el Imperio Galáctico… Y en medio de todo esto Luke Skywalker, un joven héroe que aún no sabe que lo es y se va forjando a lo largo de la historia, asesorado por un sabio que vive alejado de la gente, Yoda, y ayudado en sus andanzas por un mago con túnica y barba blanca, Obi-Wan Kenobi. El caballero andante, Han Solo, a lomos de su corcel, que por supuesto tendrá un nombre memorable y que será recordado para siempre como Babieca o Rocinante: el Halcón Milenario, y su fiel escudero Chewacca. Leia, la princesa a rescatar de las garras de Darth Vader, el malvado villano que la tiene encerrada en su impenetrable fortaleza, La Estrella de la Muerte. Y el droide de protocolo, C3PO, y el insuperable R2D2, una pareja de bufones “físicamente opuestos” sobre los que descargar el peso cómico y liberar tensión en la trama.

-¿Pero vamos a estar vivos dentro de 40 años para seguir con esto? -Bueno… nosotros dos sí.

Pero no es realmente el qué, sino el cómo, lo que ha hecho grande a esta saga, sobre todo a la primera trilogía es la parte técnica. Y no es porque sea una fan loca de las originales, que también, sino porque, además de que 7 Premios Oscar avalan mis palabras, nadie puede negar que, en cuanto a efectos especiales se refiere, no es lo mismo hacer esta película en el año 77 que ahora, y aún siguen resultando excepcionales. Desde el derroche de imaginación de los diseños originales y extremadamente completos de cada lugar que conforma esta galaxia muy, muy lejana, a cargo de Ralph McQuarrie, hasta cada mínimo detalle sonoro y las insuperables mezclas de Ben Burtt para crear esos sonidos únicos y tan reconocibles del universo Star Wars. Todo en esta película es épico, delante y detrás de las cámaras, lo que nos entra por los ojos y lo que nos invade los oídos.

Y es que, para una persona que tiene grabada a fuego la música de la cantina o se levanta algunos días tarareando el Yub nub, eee chop yub nub de los Ewoks (aunque en esta no salgan), resulta imprescindible dedicarle un apartado a la banda sonora que el maestro John Williams tuvo a bien componer para esta obra que impulsaría el subgénero de la space opera. Temas mundialmente reconocidos, creados con un sentido narrativo, con un mismo leitmotiv para cada bando y partituras creadas a partir de ellos para las diferentes escenas.  

Ti-ti ,ti-ti, tiri-tii, tiriririririi (lo has cantado y lo sabes).

Más allá de la ambientación y recreación de un nuevo e increíble universo, La Guerra de las Galaxias supuso el inicio, tanto de una nueva ciencia ficción como de una imparable era del blockbuster que basa su montaje en el encabalgamiento de set pieces, haciendo que las películas sean un torrente de acción sin límite. Tan sin límite que ya vamos a por la octava secuela-precuela-secuela y se ha abierto la veda con los spin offs (y esto es sólo en cine, que podemos hablar de cómics, animación, videojuegos, universo expandido…), pero como dice Carlos Playbook, eso ya es otra historia.

Si quieres acceder al contenido completo de nuestro #ZZYearFour pincha sobre el hashtag y…

¡Nos vemos en la Zona!
In memoriam of Carrie Fisher.

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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