#ZZYearFour: 10 años de… OMEGA THE UNKNOWN, de Jonathan Lethem y Farel Darlympe

¡Fantásticos saludos zhéroes!

Hace unos días nos reunimos las mentes pensantes de Zona Zhero y no sabíamos muy bien cómo celebrar nuestro cuarto aniversario. En un principio habíamos pensado en ir puerta por puerta ofreciendo cava y regalando camisetas de la Zona a todos los que nos visitáis diariamente, pero al final se nos juntaría con el siguiente aniversario y sería volver a empezar otra vez. Luego hemos pensado que mejor lanzábamos al aire un fuego artifical en el que se viera nuestro logo desde cualquier parte de España (Sudamérica queda bastante lejos), pero no nos llegaba ni para comprar un ticket del metro. Cuando ya habíamos perdido la esperanza de qué narices hacer para celebrar con vosotros nuestro cumpleaños, una voz ha resonado por encima del murmullo: “¿Y si hacemos lo mismo que años anteriores?“. El silencio se hizo en toda la habitación y todos miramos al becario asombrados por su ingenio. Así que…

¡Bienvenidos a nuestro cuarto aniversario, zhéroes! Durante esta semana os regalaremos reseñas sobre obras clásicas que también cumplan años como nosotros, como señal de nuestro amor verdadero y puro a todos vosotros. ¡Porque os lo merecéis! ¡Porque sois gente maja, bonica y muy aseada! Pasad y acomodáos en nuestro #ZZYearFour.

 

Título original:
Omega The Unknown Premiere HC

Sello: Marvel Comics
Guión: Jonathan Lethem
Dibujo: Farel Darlympe
Color: Paul Hornschemier
ContenidoOmega The Unknown #1-10 
Publicación USA: Oct. 2007 – Jul. 2008
Public. España: 2009 (Panini)
Valoración: Revisitando la maravilla /10

 

 

Tengo que reconocer que la primera vez que leí el tomo recopilatorio con el que Panini editó este Omega The Unknown en España sentí una profunda decepción. Hace 8 años yo era alguien todavía blandito, poco preparado, un novato en el trance de digerir cómics que te obligan a ponerte el casco de la metafísica. Esperaba una odisea superheroica al uso, llena de bofetones abrumadores y rayos de energía capaces de desintegrar el hormigón armado. Me movía más el interés por descubrir uno de esos personajes perdidos con inmenso potencial que la voluntad de dejarme llevar por nociones nuevas de narración y por un dibujo diametralmente opuesto al que me tenían acostumbrado lo sirvientes estándar de las dos grandes editoriales americanas.

OMEGA THE UNKNOWN
de Jonathan Lethem y Farel Darlympe

Choqué. Choqué contra una muralla inesperada que olía a progreso y a vanguardia. Choqué contra el soberbio Farel Darlympe con la idiotez del que se obstina en cerrar los ojos ante lo nuevo y acaba dejándose los piños contra la pared de la ignorancia. Choqué con el guión de Jonathan Lethem con la incredulidad de la incomprensión; con esa reacción zafia del que escupe porque no entiende lo que está leyendo y se siente estafado por algo que no tiene más culpa que la de plantear conceptos demasiados complejos para mentes poco dispuestas. Choqué y me quedé helado, como el que se queja del frío en la puerta de una estación meteorológica en el Ártico porque va en pelota picada. Quedé confundido, alelado, mohíno. Con la sensación de haber tirado el dinero. Era más joven. Y mucho más tonto.

Por fortuna, hasta las rocas maduran. Mezclando grandes dosis de desencanto y pura fuerza de voluntad fui adaptando mis esquemas cerebrales a la diversidad y el riesgo. Me sumergí en lecturas recomendadas en foros llenos de gente que usa gafas de pasta negra y comprendí, a base de prueba y error, que los caminos que traza el arte son diversos y casi infinitos, y es precisamente en esa diversidad donde se esconde la verdadera belleza. La transgresión es básica para evolucionar; básica para remover esa conciencia ética y estética que una vida de educación moralmente férrea ha establecido como medida; básica para escupirte en la boca mientras te folla como expresión sentida de lujuria, amor y respeto.

Toma Javi, me lo reseñas para mañana.

Y entonces, con el cuarto aniversario de Zona Zhero, llegó la relectura. El reencuentro. El jodido descubrimiento. El momento en el que piensas cómo pudiste ser tan idiota; cómo pudiste relegar este misil prodigioso a la segunda fila de tu estantería; cómo pudiste obviar tantas cosas buenas en una primera lectura tan primitiva, tosca y burda como tu criterio de antaño. Reconozco que hice trampas al elegir este tebeo como objetivo, ya que sabía de antemano que debía volver a leerlo. Sabía que todo lo que había sentido en un primer momento se iba a derrumbar. Ahora tenía a Prophet y a Los Wrenchies para apreciar con deleite la capacidad narrativa de un excepcional dibujante. Ahora sí sabía lo que me esperaba. Sabía que me iba a gustar. Sabía que iba a comprender y a disfrutar. Mucho. Y así ha sido. Incluso me he dado cuenta de algo más.

Tengo la impresión de que tenemos una importante deuda pendiente con Steve Gerber. Enorme. Hay que reparar ciertos agravios con un guionista cuya figura no ha trascendido con la importancia debida, con la magnitud que la calidad de su escritura merece. Quizá no fue el padre de los personajes más célebres del cómic, pero sus textos se movían en una dimensión diferente, más profunda, más proclive al análisis certero de ese mundo absurdo en el que vivimos. Más allá de sus patos antropomorfos o de su aportación a hombres de barro que sabían a pantano y parecían homenajes forzados al contrario; más allá del declive y del ostracismo al que solemos condenar a todo aquel que hace cosas diferentes, la labor rebelde de Gerber debe quedar reflejada en los anales de la historia como la de aquel que luchó por ser libre y por sus derechos. Alguien que trató de abrirnos los ojos en el proceso y, como siempre, pagó un alto precio por ello.

¡Cruce de rayos láser!

Creo que Jonathan Lethem sí comprendió lo que estaba tratando de hacer Gerber. Más que comprenderlo, lo sufrió como uno de esos rayos que te fríen el cerebro mientras te iluminan. El primer número de Omega el Desconocido publicado por la Marvel en 1975 supuso para Lethem toda una experiencia sensorial y cognitiva, de las que abren tu mente y te muestran el camino. Aquel guión de Steve Gerber y Mary Skrenes golpeó al futuro escritor y guionista con la fuerza de un martillo pilón; de una forma definitiva y decisiva. Quizá por eso cuando a Lethem, convertido ya en un escritor de prestigio, le ofrecieron años más tarde la posibilidad de guionizar un proyecto para la Casa de las Ideas, la elección ya estaba hecha antes casi de ser planteada. Ni siquiera tuvo que pararse a pensar durante un segundo. Hola Desconocido. Al fin eres mío.

Para empezar, debemos tener en cuenta es que estamos hablando de algo marginal, fallido y que fracasó de manera estrepitosa en sus comienzos. Las ganas de romper las reglas establecidas suelen ir acompañadas del desastre comercial. La colección original de Omega fue cancelada tras diez efímeros números, y el tributo comienza planteando esta misma duración para la miniserie del 2007. Otra vez 10 números para contar la historia de un extraterrestre silencioso que se enfrenta en la Tierra a una invasión robótica y de un misterioso niño con sus mismos poderes que ha sido educado por androides con forma de padres. Pero esto es sólo el comienzo. El homenaje de Lethem es concienzudo. Abarca el fondo y en la forma; la estructura y el tema. Es una profunda revisitación a una colección que murió sin pena ni gloria en la marea de títulos lisérgicos de los setenta, a lo mejor lastrada por las implicaciones de su mensaje. Bebe del original hasta el punto de mimetizar casi por completo el primer número de la serie matriz, para luego ir derivando en un juego de profundo surrealismo que te hace transitar por caminos cercanos al sueño. Copia las viñetas que más impacto tuvieron en aquel joven lector que contemplaba alucinado como las caras  de unos padres simulados se derretían tras dar un último consejo a un niño que iba a tener que sobrevivir en la Cocina del Infierno (y mucho antes de que Miller la convirtiera en el verdadero hogar del Diablo), para ir luego ir tejiendo una trama deudora de su fuente, pero diametralmente diferente en su manera de expresarse.

Droides noches.

Aterradora, extraña y profundamente conmovedora, Omega The Unknown tiene tanto de realidad como de ciencia ficción. Es un batido de historias corrientes y combates por el futuro de la humanidad protagonizado por personas heroicas y superheróes miserables. Nos habla de crecer, de enfrentarse al mundo, de sentirse solo, de querer a alguien equivocado, de perderlo todo  y equivocarte demasiado al tratar de recuperarlo. Pero, sobre todo, Omega The Unknown es un aplauso hecho con respeto y cariño y dedicado a un guionista diferente que imaginó a un pato fumador, bebedor y borde.

Si quieres acceder al contenido completo de nuestro #ZZYearFour pincha sobre el hashtag y…

¡Nos vemos en la Zona!

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