#ZZYearFive: 50 años de… LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES

¡Bienvenidos seáis todos y todas a nuestro 5º aniversario!

Como viene siendo habitual pretendemos celebrar nuestro cumple, y esta vez por todo lo alto.Para ello os vamos a hablar de obras que cumplen años como nosotros y que se merecen ser parte de esta gran fiesta que se verá redondeada con veinticinco artículos en los próximos cinco días. ¡Todo relacionado con el número de la rima fácil!

Así que poneos cómodos, pillad algo de picar y preparaos para el mejor aluvión de artículos comiqueros y cinéfilos. ¡Allé vamos!

Título original:
Night of the Living Dead

Año: 1968
Director: George A. Romero
Guión: George A. Romero, John A. Russo

Fotografía: George A. Romero
Reparto: Judith O’Dea, Duane Jones, Marilyn Eastman, Karl Hardman, Judith Ridley, Keith Wayne, Kyra Schon, Russell Streiner, S. William Hinzman, George Kosana, George A. Romero

Valoración: Probando, probando… /10

Sinopsis: Las radiaciones procedentes de un satélite provocan un fenómeno terrorífico: los muertos salen de sus tumbas y atacan a los hombres para alimentarse. La acción comienza en un cementerio de Pennsylvania, donde Barbara, después de ser atacada por un muerto viviente, huye hacia una granja. Allí también se ha refugiado Ben. Ambos construirán barricadas para defenderse de una multitud de despiadados zombies que sólo pueden ser vencidos con un golpe en la cabeza.

Si el AniverZZario de la Zona lleva dos zetas, por algo será. Y es que no sólo se cumplen 40 años de Dawn of the Dead, la película que asentó el cine de zombis como género propio, sino que también es el 50 aniversario de su precursora Night of the Living Dead. Y siendo una la Reina Zombi, no podía dejarla fuera de este espeZZial.

Espera un momento que voy a ver qué quiere este amable señor.

Para hablar de esta película realmente nos tenemos remontar a 1929, año en que se dieron a conocer los zombis como horda en una obra literaria titulada La Isla Mágica, de W.B Seabrook. Y fue Zombie, una obra de tatro de Kenneth Webb, basada en el libro de Seabrook y que se estrenó en Broadway el 10 de febrero de 1932, la que marcó el inicio de la fiebre de los no muertos.

Era cuestión de tiempo que apareciera alguien, en este caso fue Garnett Weston, con un guión cinematográfico bajo el brazo que se basase en las mismas premisas que la obra teatral y que definiría el tópico de las pelis de zombis de esta etapa: un malo malísimo que tiene una legión de zombis que trabajan para él. Webb trató de paralizar la película, pues la consideraba un plagio de su obra de teatro, pero no dio resultado y a finales de 1932 se estrenó la primera película de zombis de la historia, bajo el título White Zombie, en España La leyenda de los hombres sin alma, que dirigió Victor Halperin y contó con Bela Lugosi como protagonista y no muy buenas críticas. Pero lo importante es que, tras este estreno, todas las películas de zombis que siguieron a White Zombie durante más de tres décadas siguieron el esquema del villano con su tropa de zombis nazis, alienígenas o de lo que tocase según el guión, a los que usar para su malvado plan.

Abrid, coño, que hace frío.

La segunda etapa del cine de Zombis dio comienzo en 1968, ahora sí, con la aparición de la grandísima y más que clásica, Night of the Living Dead, de un tal George A. Romero. Rodada en blanco y negro, en película de 16mm (aunque ahora dicen que 35mm) sobrante de otros proyectos de su pequeña productora de documentales y anuncios locales, con un paupérrimo presupuesto y en la que el elenco de actores son amateurs, amigos, familiares y hasta el mismo Romero. Sin saberlo, entre cervezas y porros a medias con John A. Russo, comenzó su carrera como director de culto, con su visión particular de este género cinematográfico e instauró las bases de las nuevas películas de zombis.

Ya no hay un villano que controle a los zombis, sino que son muertos que vuelven a la vida. El ataque no se produce en una localidad concreta, ahora es una plaga global. No se detienen ante nada y debido a su gran número, aunque sean torpes, lentos y les falten miembros, son enormemente peligrosos. Porque ahora, a los zombis, lo único que les mueve es el olor de la carne humana fresca. Efectivamente, alabado sea Geroge A. Romero, esta es la primera peli que mostró a los zombis como seres antropófagos.

¿Qué hay de postre?

El guión es sencillo: debido a los efectos de la radiación los muertos salen de sus tumbas con el único propósito de comerse a los vivos y a Bárbara le ha pillado en un cementerio, del que huye despavorida, tras perder a su hermano hasta conseguir refugiarse en una granja, donde también está escondido Ben. Allí tras el shock,combaten, resisten e intentan sobrevivir a la gigantesca horda de zombis que se les viene encima. Y la ejecución es soberbia: aún hoy, cincuenta años después conserva esa atmósfera claustrofóbica y agobiante. La estética realista y el rodaje cámara en mano consiguieron una crudeza sin precedentes, y el descubrimiento de una segunda planta con más gente escondida en la granja da en clavo para seguir narrando en el interior sin caer en el agotamiento visual que supone para el espectador una sola localización.

Mucho se habla del trasfondo de crítica social que aparenta la película, pero Romero nunca llegó a reconocer una intención clara de denuncia contra el racismo o el machismo, tal y como clama parte de la crítica. El caso es que, si se quiere leer ahí está: que un actor afroamericano protagonizase en 1968 una película, en un intento de normalizar la interracialidad, ya era algo revolucionario y que muera de un disparo a manos de un blanco, después de salvarse de un apocalipsis zombi, casualidad tampoco es. Perdón por los spoilers de una película con más años que yo.

¡Que ya os he dicho que yo no soy Michael Jackson!

Lo que sí que queda claro, en esta y todas las películas de muertos vivientes, es que a pesar de la implacable amenaza que supone un ataque zombi, los verdaderos enemigos de los humanos son otros humanos que, en un mundo apocalíptico adoptan nuevas y oscuras formas de vida. Y esto no cambiará por muchas vueltas de tuerca que se le dé al género.

Personalmente no le tengo tanto cariño como a su secuela, más que nada porque con aquella descubrí el género cinematográfico de mi vida y para ver esta tuvieron que pasar unos cuantos años, que antes no era tan fácil conseguir copias de nada. Reconozco su valor cinematográfico y agradezco como nadie su existencia, ya no sólo por originar el fenómeno Z como lo entendemos hoy en día, sino por hacerlo con elegancia narrativa y dominando la escena. Y esto sólo era el principio de toda una vida dedicada a los zombis…

Buenas, ¿conoce las enseñanzas del evangelio de nuestro Zeñor?

Con intención o no, La Noche de los Muertos Vivientes resultó ser la piedra angular para la construcción del mejor género de cine del mundo, y propició la llegada de los cineastas más grandes que ha tenido hasta la fecha el terror americano, John Carpenter y Wes Craven, que cambiaron para siempre el cine, y convirtió a Italia en una gran potencia de este género desde el estreno de Zombi 2 (Nueva York bajo el terror de los zombis), de Lucio Fulci. Espero que lleguemos a los suficientes aniverZZarios para poder hablar de todos. Mientras tanto…

Recordad que podéis pasaros por #ZZYearFive para disfrutar de todas las reseñas del aniversario y…

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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