#ZZYearFive: 40 años de… ZOMBI, de George A. Romero

¡Bienvenidos seáis todos y todas a nuestro 5º aniversario!

Como viene siendo habitual pretendemos celebrar nuestro cumple, y esta vez por todo lo alto.Para ello os vamos a hablar de obras que cumplen años como nosotros y que se merecen ser parte de esta gran fiesta que se verá redondeada con veinticinco artículos en los próximos cinco días. ¡Todo relacionado con el número de la rima fácil!

Así que poneos cómodos, pillad algo de picar y preparaos para el mejor aluvión de artículos comiqueros y cinéfilos. ¡Allé vamos!

Título original:
Dawn of the Dead
Año: 1978
Director: George A. Romero
Guión: George A. Romero

Fotografía: Michael Gornick
Reparto: David Emge, Ken Foree, Scott H. Reiniger, Gaylen Ross, David Crawford, David Early, Richard France, Howard Smith, Tom Savini

Valoración: Contigo empezó todo /10

Sinopsis: La epidemia que hace resucitar a los muertos convertidos en seres ávidos de carne humana se ha extendido, llegando al punto en el que varias ciudades han quedado prácticamente desiertas. Los supervivientes deben refugiarse en zonas militares porque no hay nada que detenga a los ¡zombis!

Hay cosas que nos marcan en la vida. Y para mí, esta es una de las gordas. Aunque Freddy Krueger fue el que me atrapó para siempre en un sueño de terror, fue Dawn of the Dead la primera película de zombis que vi y la que desencadenó un fanatismo desmesurado y obsesivo por todo lo que tenga que ver con muertos vivientes. ¿Que cuántas veces he podido ver esta película? Pues ni lo sé. Y que nadie dude por un momento que este, nuestro AniverZZario, ha sido una excusa más para volver a hacerlo. Y para darlos la turra con la mejor película de zombis que se ha rodado jamás en la historia.

¡¡Un recopilatorio deluxe con un zombi 3D en la carátula!!

Dawn of the Dead, en España Zombi, es la gran continuación de la historia narrada en La Noche de los Muertos Vivientes, The Night of the Living Dead en su versión original y primera obra del género Z del padre de los zombis, George A. Romero. Es evidente que los zombis ya habían dejado su huella en la historia del cine: I Walked with a Zombie en 1943, o el mismo Gabiente del Dr. Calighari en 1920, ya explotaban su concepto primigenio, pero fue Romero el que incorporó una serie de elementos característicos de este tipo de criaturas que definían el arquetipo de zombi, tal y como se conoce hoy en día en la cultura popular. O casi…

Hasta que Danny Boyle volvió a dar otra vuelta de tuerca al género y dio origen a los infectados en su grandiosa 28 días después (y hubo que esperar a 2002), hemos vivido una larga temporada en la que los zombis eran tal y como dictó Romero precisamente en esta película. En sus primeros minutos, mientras se nos está poniendo en situación del caos que un apocalipsis zombi ha desatado en el mundo, asistimos a un debate por televisión en el que se nos redefine a los muertos vivientes, (que no tienen emociones, que sólo se alimentan de carne fresca, que si te muerden te conviertes en zombi…) así como las claves para acabar con ellos.

Te voy a abrir la cabeza como un melón.

Y, tras reunir a los personajes principales, una pareja de novios y una pareja de agentes de los SWAT, empieza el festival gore de zombis en un centro comercial (el de Monroeville en Pensilvania, lugar de culto para los fanáticos del terror), donde nuestros protagonistas lucharán por sobrevivir, con todo lo que estos grandes almacenes les pueden proporcionar. Una locura de salpicones de sangre y zombis, tan lívidos, que son de color azul. Torpes y lentos como ellos solos, fáciles de combatir a simple vista, pero incansables, implacables y hambrientos.

Además del padre de los zombis, George A. Romero era un maestro generando y liberando tensión. Sus películas demuestran un total dominio en eso de transmitir emociones encontradas y, cada una de ellas, es una montaña rusa que alterna momentos de terror desgarrador con diálogos y escenas divertidas, llegando a tocar la comedia en algunos puntos. Estos momentos distendidos se ven remarcados por ráfagas de montaje musical, que han supuesto auténticas lecciones de cine para generaciones posteriores. Y es que, si algo tiene esta película, además de zombis, son planos memorables, repetidos una y mil veces en obras posteriores, en agradecimiento por la inspiración que supuso para todas ellas.

Diseño de zombi «Verano ’78» para la nueva temporada de los caminantes de la FOX.

La locura lisérgica llega en el último tercio de la cinta, donde Tom Savini hace su primera aparición estelar en las pelis de zombis, amén de ser el creador del maquillaje y efectos especiales y, por ende, el co-responsable del éxito de las obras de Romero. Ni la falta de medios ni de trayectoria ensombrecieron el genio latente de Savini, quien, aun a día de hoy, sigue enseñándonos lo mejor de la ciencia del maquillaje de efectos especiales en premieres y master classes de The Walking Dead.

Pero lo mejor, y cualquiera que me conozca sabe que es otra de mis pasiones, son las dobles lecturas. Si una obra de una temática aparente en su fuero interno esconde otra mucho más trascendente, no paro de darle vueltas y de buscarle los dobles sentidos a cada plano, acción o desenlace. Y esta, en concreto, critica de lleno el capitalismo y la sociedad consumista en la que cada vez estamos más enraizados. ¡Y ametrallan niños zombis! “Si hay algo que quiero criticar duramente puedo sacar a los zombis para conseguir el financiamiento, así que he podido expresar mis opiniones políticas a través de esas películas”.

Oferta en abonos naturales en la planta baja.

Podría contaros mil batallas del rodaje, producción y distribución (una para USA montada por Romero, y otra para Europa, más corta y montada por Dario Argento, quien además se encargó de la música junto a Goblin), pero comprendo que no todo el mundo pasaría el día hablando de zombis en todas sus variantes, así que sólo me queda deciros que la veáis. Otra vez si ya la habéis visto. Todas las veces del mundo son pocas y recordar de donde venimos, para saber a dónde vamos, siempre viene bien.

No puedo expresar con palabas el auténtico amor que le tengo a esta película y a su director. Ya no sólo por lo que supuso para el cine de zombis, sino por lo que supuso para mí. Yo ya me disfrazaba de zombi en carnavales, que era cuando se disfrazaba uno antes de que importásemos la noble fiesta del truco y el trato. Y nadie entendía por qué nos pintábamos la cara de azul o llevábamos la ropa llena de témpera roja, pero eso, como dice Carlos Playbook, es otra historia…

Recordad que podéis pasaros por #ZZYearFive para disfrutar de todas las reseñas del aniversario y…

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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