#ZZYearFive: 40 años de… GARFIELD, de Jim Davis

¡Bienvenidos seáis todos y todas a nuestro 5º aniversario!

Como viene siendo habitual pretendemos celebrar nuestro cumple, y esta vez por todo lo alto. Para ello os vamos a hablar de obras que cumplen años como nosotros y que se merecen ser parte de esta gran fiesta que se verá redondeada con veinticinco artículos en los próximos cinco días. ¡Todo relacionado con el número de la rima fácil!

Así que poneos cómodos, pillad algo de picar y preparaos para el mejor aluvión de artículos comiqueros y cinéfilos. ¡Allé vamos!

 


Título original
:
Garfield: ¡Cómo pasa el tiempo! ESP

SelloEdiciones Kraken
Guionista: Jim Davis
Artista: Jim Davis
Publicación USA: Junio 1978 – Actualidad
Publicación España: Septiembre 2018
Valoración: Muerte al lunes por dieta /10

 


Lo confieso: adoro los gatos, me vuelven loca. Sus grandes bigotes me fascinan y la suavidad de su pelo me encanta. Por eso no podíamos dejar fuera de este especial al gato más famoso que ha poblado jamás las tiras cómicas…

GARFIELD
de Jim Davis

Si os soy sincera, en cuanto vi que en la lista que nos mandaron los editores para preparar el aniversario (seamos honestos, sin el trabajo de edición de la Zona todo sería menos bonito y mucho más hardcore) la obra de Jim Davis cumplía cuarenta años, me lancé de cabeza sin pensarlo. ¿Por qué? En primer lugar, porque el hecho de leer minúsculas tiras cómicas en lugar de una obra con varios tomos le dio a mi espíritu de perezosa algo más que una razón fundamental; y, en segundo lugar, porque Garfield forma parte de mi infancia, adolescencia y madurez. He crecido con él en todas sus formas, dibujo, serie animada y hasta las películas. En bucle, hasta un punto enfermizo.

Antes de nada prefiero preveniros, el interés de esta obra no reside en las referencias a obras relevantes de la literatura, el arte o el cine. Su dibujo, a pesar de ser muy característico y fácilmente reconocible, no es el de una obra de arte maravillosa que nos deslumbra por su excepcional técnica, y el hecho de que la paleta de colores sea monótona tampoco es una de las razonas por las que esta es considerada la obra magna de su autor. Sin embargo, su contenido, lo que narran estas diversas tiras cómicas es lo que las hace únicas.

Para que entendáis la filosofía de la que nos impregna Davis hay que presentar, sin duda alguna, a su personaje principal: Garfield. Un gato gordo y vago que detesta los lunes, la dieta, las pasas y las espinacas, y que adora la lasaña, dormir (ante todo) y burlarse de su amo John. Cierto, suena a filosofía de tocador o de bar y no es precisamente el sumum de la moralidad social. Pero es que nuestro amigo no lo pretende, lo que vemos en todo momento no es otra cosa que la vida cotidiana de todo ser humano a puerta cerrada, en su casa, tirado en el sofá y bajo su manta preferida en cualquier época del año. Crítica más que aceptable a la perfección del homo sapiens que se levanta todas las mañanas de buen humor para cumplir con sus obligaciones con una sonrisa de oreja a oreja y como si la vida fuera un cuento de hadas.

Pues bien, nuestro peludo amigo nace del seno más pudiente y noble del planeta, la cocina de un restaurante italiano (compréndase su amor enfermizo por la lasaña) y como príncipe de alta cuna que es, acaba vendido a una tienda de animales, donde John, un artista de tiras cómicas para periódicos, lo recupera y le da un hogar con todo el amor del mundo. Y como buen gato que es, nuestra bola de pelos mostrará su afecto y agradecimiento como todo un buen felino. Adueñándose de la casa. Porque todos aquellos que tenemos gatos domésticos lo sabemos (servidora incluida), el amo de la casa es la bola peluda a la que debemos servidumbre.

Pero la moraleja de estas historietas no es la razón de la esclavitud humana, si no el hecho de que, a través de la personificación de Garfield, vemos identificado nuestro propio comportamiento. La dificultad de levantarnos cuando empieza la semana, la pereza de la que muchas veces somos objeto (quien no ha dejado las cosas para última hora), la crítica a la gula de la que muchas veces somos conscientes y no queremos reconocer, los caprichos que nos autorizamos aun si no deberíamos, junto con la arrogancia y la autosuficiencia que nos caracteriza.

¿Por qué adoro tanto a este gato excesivamente arrogante? Porque es el reflejo de todos y cada uno de nuestros defectos y no se avergüenza de ello, al contrario, los asume y es feliz con todos los aspectos de su vida, se quiere a sí mismo y lo hace comprender a todo el mundo a su alrededor. Vive su vida sin complejos, sin tapujos y sin remordimientos. Algo de lo que deberíamos aprender para nuestra propia salud mental.

Si me permitís, voy a seguir riendo con mi amigo gatuno sentada en el sofá, bajo la manta y con mi bola de pelos bigotuda sobre las rodillas.

Recordad que podéis pasaros por #ZZYearFive para disfrutar de todas las reseñas del aniversario y…

¡Nos vemos en la Zona!

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