#ZZYearFive: 25 años de… THE MAXX, de Sam Kieth

¡Bienvenidos seáis todos y todas a nuestro 5º aniversario!

Como viene siendo habitual pretendemos celebrar nuestro cumple, y esta vez por todo lo alto. Para ello os vamos a hablar de obras que cumplen años como nosotros y que se merecen ser parte de esta gran fiesta que se verá redondeada con veinticinco artículos en los próximos cinco días. ¡Todo relacionado con el número de la rima fácil!

Así que poneos cómodos, pillad algo de picar y preparaos para el mejor aluvión de artículos comiqueros y cinéfilos. ¡Allé vamos!

 


Titulo Original
:

The Maxx vol. 1-6 TPB
Sello: Image Comics
Guionistas: Sam Kieth y William Messner-Loebs
Entintador: James Sinclair

Artista: Sam Kieth
Colorista: Steve Oliff y Reuben Rude
Contenido: The Maxx #1-35 (Mar. 1993 – Ago. 1998)

Publicación USA: Sep. 2003 – Feb. 2006
Publicación España: Dic. 2010 – Ago. 2011
Valoración: Púrpura /10

 

Se cumplen 20 años de la publicación de una de las series más desconcertantes de los ’90 tanto por su temática como por la editorial elegida para editarla originalmente. Un cómic de temática quizá onírica aparentemente protagonizado por un vagabundo enmascarado con delirios superheroicos y las mundanas (o no) andanzas de las personas que lo rodean. Estamos hablando del irrepetible

THE MAXX
de Sam Kieth

 

UN POETA ENTRE RECLUTAS

Así se identificó a Sam Kieth, creador de la serie, en alguna publicación de la época, y es que el perfil de Kieth es ciertamente peculiar dentro del panorama USA. Con un estilo que oscila entre lo absurdo y lo realista, sin miedo a la hora de romper proporciones y narrativa, Kieth es un dibujante difícil de clasificar y con un estilo tan personal que muchas veces parece enmarcarse más fácilmente en el underground que en el mainstream, donde ha desarrollado la practica totalidad de su carrera: “¿qué les pasa a los pies de Lobezno?, ¿están creciendo?” son algunas de las preguntas que sus lectores le han dedicado.

Nuestro artista inicia su carrera como entintador para diversos trabajos independientes Mage (1985-1986) o Fish Police (1985), a partir de ahí irá realizando diferentes trabajos hasta entrar en DC donde realizará uno de sus primeros trabajos como dibujante relanzando en 1989 un personaje de la edad de oro de la editorial: The Sandman (1989) junto a un tal Neil Gaiman. Dejará la serie tras el quinto número al no sentirse a gusto en esta y pasará a realizar junto a William Messner-Loebs Epicurus: The Sage (1989-1991) un curioso proyecto para Piranha Press, el recién lanzado sello adulto de DC. También realizará la miniserie Aliens: Earth War (1990) para Dark Horse Comics y empezará a llamar la atención en Marvel, principalmente a causa de sus trabajos con Lobezno para la cabecera Marvel Comics Pressents (1991-1993).

Haciendo amigos.

Pero cuando Kieth sorprende a propios y extraños es cuando da el siguiente paso en su carrera,  es 1993 y estamos en plena revolución Image. La polémica en la época versa en torno a la idea del dibujo por encima del guión, con la comunidad artística divida y algunos de los chicos de la recién fundada y exitosa editorial poniendo en entre dicho el papel del guionista a la hora de generar un producto de éxito.  En medio de la fiebre de las portadas cromadas y las bolsitas free-acid se publica Darker Image (1993) un cómic destinado a publicar los personajes más “oscuros” de la ya de por sí “oscura” editorial (recordemos, eran los ’90 y la oscuridad molaba). Es en esta serie, que no pasará del número #1 donde se publica la historieta corta de un personaje de extraño diseño que vive una alucinada aventura en lo que él identifica como el exterior australiano, se hace llamar The Maxx.

A la hora de averiguar las razones del desembarco en la recién-fundada editorial el dibujante explica: “estaba trabajando en Marvel, haciendo portadas y esperando que quien fuera que trabajaba en Lobezno tuviera un ataque al corazón y pasara a encargarme yo de la serie, pero no hubo suerte. Conocía a Jim Lee de Marvel, y cuando se fue me llamó, y así fue como empezó”. Tan simple como eso. Kieth forma parte de la segunda ola de autores que se unieron a Image, entre los que se encontraban artistas como Dale Keown, Larry Stroman o Jae Lee. Curiosamente, ninguno de ellos logró mantener ningún tipo de regularidad en sus ambiciosos proyectos, a excepción de este The Maxx , en palabras del autor “por suerte y estupidez”.

LA VIDA ES SUEÑO

Y los sueños, sueños son.

El mismo 1993 Sam Kieth, junto a su antiguo colaborador William Messner-Loebs lanza la serie regular The Maxx en la mismísima Image. La propuesta del artista confunde a propios y extraños. Dentro del universo de superhéroes hipertrofiados con los que la creación de Sam Kieth (“¿no será un Youngblood de ésos?”, se puede leer ocasionalmente) comparte universo, The Maxx es una anomalía. ¿Por qué es una anomalía?, ¿de qué va?, es difícil de explicar la primera fase de la serie sin destripar demasiado. The Maxx parece ser un vagabundo disfrazado con un llamativo traje morado con garras que vive en una caja de cartón y vive a caballo entre el mundo real y sus fantasías. A estas fantasías parecen verse arrastradas las personas que lo rodean, como Julie Winters, una asistente social que ayuda a nuestro “héroe” o Sarah, una adolescente torturada que parece tener algún tipo de relación con el archienemigo de Maxx. Porque nuestro héroe tiene un villano, Mr. Gone (Sr. Ido) que quiere acabar con Maxx, ¿o quizá ayudarlo?.

ISZ.

A la hora de definir la serie, el propio dibujante lo define “se trata de un campo de pruebas creativo, todo lo que surgía de mi cuaderno de dibujo acababa ahí, el tipo morado (Maxx) surgió de garabatos de mi cuaderno. Es un título mensual donde lanzar ideas”. En cuanto a su publico potencial, cristalizado a través de la sección de correo de la serie, el autor lo tiene claro: “Inadaptados, solitarios, imaginativos, soñadores. La chica que se corta las muñecas o el chico que se odia a sí mismo porque lleva gafas y está gordo”.

Como ya hemos dicho, es complejo describir la serie, tan solo decir que el lector dudará de todo y de todos: ¿es Maxx un vagabundo, o es un conejo? (en serio), ¿es Mr. Gone real?, ¿está vivo o muerto?, ¿quién es realmente Julie?. La trama es tan confusa como absorbente, especialmente gracias a los a veces lisérgicos, a veces oscuros y a veces realistas dibujos de Kieth. Todas las dudas, por cierto, serán resueltas en el número #20, que cierra el primer acto de la serie.

Es este su momento de mayor popularidad, llegando al punto de que la MTV emitirá el 1995 una serie de animación basada en la serie (sus primeros 11 números más concretamente) emulando fielmente el estilo de Kieth. Aunque, por temas de duración no alcanza la profundidad del cómic, estamos hablando de una más que lograda adaptación de la obra.

DESPIERTA

Maxx y Julie.

Cerrado el primer arco argumental le seguirá un número #21 a cargo de nada menos que Alan Moore y que centra la acción en Sara 10 años después de lo sucedido en el número anterior. Con los personajes originales establecidos, Kieth, ahora en solitario, da un golpe de timón y juega con la ausencia de los protagonistas originales al mismo tiempo que introduce nuevas tramas que vuelven a poner en entredicho lo anteriormente establecido mientras una monstruosa oruga amarilla (¿?) se perfila como la gran amenaza de la etapa. De nuevo, poco más que añadir sin destripar nada de esta recomedable serie, que cerrará en 1998 con el número #35. No sin que antes Kieth ampliara su particular universo con Friends of Maxx, tres especiales publicados entre 1996 y 1997 protagonizados por, como el título indica, amigos de Maxx en historias alejadas de la trama central y que vienen a ser un “Silce of Life”, historias cotidianas de los protagonistas, que vienen a ser personas más o menos normales.

La oruGRITA.

A la hora de establecer las razones para la cancelación de la serie, el autor esgrime el puro cansancio creativo: “estaba completamente agotado cuando deje The Maxx, aso es todo. Además estaba empezando a desbarrar y no cerrar el arco argumental” Tras lo que Kieth desapareció literalmente del mapa. ¿A qué se dedicaba Kieth? Pues tiempo después descubriríamos que: “Bueno, he desaparecido de la faz de la Tierra, que era mi plan para después de Maxx. Mis 15 minutos han pasado y ahora solo estoy trasteando. He estado experimentando con peliculas, he hecho varios cortos y dirigido una película de bajo presupuesto para Roger Corman. Pero no tengo expectativas sobre ser un autor de películas. He sido bastante afortunado de hacer lo que he hecho en cómics y animación”.

Y así los lectores se pasaron años especulando sobre el paradero del autor, que no dio señales de vida durante una larga temporada hasta comenzar a asomar tímidamente ya entrado el siglo XXI tanto con trabajos personales como Zero Girl (2004) o Ojo (2005), como para el mainstream como Hulk-Wolverine (2003).

Ya entrada la presente década parece que Kieth recupera el interés por su creación y junto a IDW lanza Maxx Maxximized, una reedición restaurada y recoloreada de su obra original. Si a eso le sumamos que este 2018 el autor está publicando un crossover de su creación con uno de los iconos más grandes del mundo del cómic en Batman/The Maxx, quizá estemos ante el regreso de las creaciones de Sam Kieth al mundo del cómic de forma regular. Ojalá.

Y recordad que podéis pasaros por #ZZYearFive para disfrutar de todas las reseñas del aniversario.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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