#ZZYearFive: 25 años de… MIGHTY MORPHIN POWER RANGERS, de Haim Saban y Shuki Levy

¡Bienvenidos seáis todos y todas a nuestro 5º aniversario!

Como viene siendo habitual pretendemos celebrar nuestro cumple, y esta vez por todo lo alto. Para ello os vamos a hablar de obras que cumplen años como nosotros y que se merecen ser parte de esta gran fiesta que se verá redondeada con veinticinco artículos en los próximos cinco días. ¡Todo relacionado con el número de la rima fácil!

Así que poneos cómodos, pillad algo de picar y preparaos para el mejor aluvión de artículos comiqueros y cinéfilos. ¡Allé vamos!

Título Original: Mighty Morphin Power Rangers
Fecha 1ª emisión: 28 de agosto 1993
Cadena: Fox Kids
Creadores: Haim Saban, Shuki Levy
Reparto: Austin St. John, Walter Jones, David Yost, Thuy Trang, Amy Jo Johnson, Jason David Frank, Steve Cardenas, Johnny Yong Bosch, Karan Ashley, Catherine Sutherland, Paul Schrier, Jason Narvy, David Fielding, Richard Steven Horvitz, Kim Strauss, Machiko Soga, Carla Pérez, Barbara Goodson, Robert Axelrod, Kerrigan Mahan, Ami Kawai, Wendee Lee, Bob Papenbrook, Michael J. Sorich, Hideaki Kusaka, Colin Phillips, Tom Wyner, Richard Genelle, Gregg Bullock, Henry Cannon, Royce Herron
Temporadas: 3
Episodios: 145
Género: Aventuras/ Mechas/ Kaijus
Valoración: ¡A metamorfosearse! /10

¿Conocéis ese dicho popular de “lo poco gusta, lo mucho cansa”? Pues estáis leyendo la reseña equivocada o, al menos, sobre la serie que no entiende de finales y que lleva la friolera de 25 años emitiendo las peripecias de un grupo de adolescentes en mallas de colores mientras luchan contra las fuerzas del mal personificadas en bichos que van desde lo absurdo hasta lo genéticamente imposible. Diferentes formatos, diferentes indumentarias, diferentes actores, pero siempre conservando la misma estructura. Pero estad tranquilos, aquí no habrá ni Alien, ni Zeo, nada de Turbo, Space, Lost Galaxy, Lightspeed Rescue, Time Force, Ninja Storm o Dino Thunder ni nada de todo lo que le siguió. Yo he venido aquí a hablar de los originales, de los auténticos Mighty Morphin Power Rangers. Aborreced todo lo que vino después.

Para poneros a todos en contexto y así pegarme el rollo otro párrafo más, el argumento es tan simple como efectivo (el tiempo pone a cada uno en su lugar y algo harían bien los creadores de la serie para conseguir el éxito tan desmesurado). Tenemos a una mala malísima con un nombre aún peor, Rita Repulsa, que tras 10.000 años atrapada en una prisión espacial es liberada por accidente por dos astronautas ¿y qué hace un villano cuando esta libre? Molestar. Y la señorita Repulsa junto a sus variopintos secuaces, tras crear una base en la luna, intentan conquistar la Tierra.

Por otra parte, que si no esto sería un monólogo villanesco sin gracia alguna, un poderoso hechicero llamado Zordon, atrapado en una especie de agujero temporal, junto a su robot Alpha 5 (cualquier parecido con C-3PO es mera coincidencia) reclutan a un grupo de adolescentes para que defiendan la Tierra dotándolos de portentosos robots y armas. Esto sonaba mejor en mi cabeza pero allá vamos ¡a metamorfosearse!

Go. go, Power Rangers!

Y muchos aún se rascan la cabeza elucubrando mil fórmulas matemáticas para poder entender el rotundo éxito de la serie que, producida por una desconocida en aquel momento Saban Entertainment, llegó a utilizar grabaciones japonesas ajenas y que superó en popularidad a las originales a nivel mundial. Pero ese uso ajeno tiene explicación ya que la productora estadounidense-israelí se asoció con la japonesa Toei Company así que podemos hablar de una copia totalmente legal y sin riesgo de plagio (que un plagio legal no deja de ser plagio pero bueno). Ambas empresas colaborarían estrechamente, no solo en ese uso de las imágenes rodadas en Japón para la serie norteamericana, sino que cuando el metraje se agotó, Saban le encargó a Toei la grabación de nuevas escenas y la creación de, ni más ni menos, 25 nuevos monstruos. Resumiendo, la estructura de la serie “made in USA” constaba de grabación propia con los jóvenes actores mezcladas con lo grabado en Japón junto a escenas descartadas de Kyōryū Sentai Zyuranger, temporada 16 de la franquicia japonesa Super Sentai Series. Un potaje con todas las letras.

Si habéis llegado hasta aquí y no os habéis perdido, enhorabuena, ahora explicádmelo a mí porque me he quedado en el título. Nah, en serio, básicamente hablamos de cesión de imágenes, refritos y descartes que junto a escenas nuevas, ya en Estados Unidos, dieron lugar al fenómeno cultural que, nos guste o no, ha alcanzado el estatus de icono de los noventa y que ha servido como referencia a la forma de hacer gran cantidad de productor dirigidos al público juvenil. Reconozcamos el mérito, todo sea dicho.

No, no son los Power Rangers sino Kyōryū Sentai Zyuranger.

Ahora bien ¿por qué ese éxito? Partiendo que el argumento básicamente se repetía capítulo tras capítulo y que las tramas personales no pasaban la barrera de la superficialidad adolescente, podría decirse que los protagonistas principales: Jason, Zack, Trini, Kimberly y Billy eran lo que en los cómics son Archie y sus amigos. Me explico. El tono inocente que desprendía toda la serie, incluso en momentos de acción con mechas enormes y explosiones alrededor, caló hondo entre los jóvenes cuyos padres seguían viendo ese filtro de autocensura (?) o inocencia aunque nuestros héroes montasen grandes robots capaces de destrozar ciudades o, yo que sé, pisaran por accidente a algún familiar.

Filtro que se complementaba perfectamente con buenas dosis de humor que se sustentaban, básicamente, en los personajes de Bulk y Skull, dos matones de instituto a cada cual más ridículo que mantenían a raya, o eso creían, a nuestros protagonistas e incluso en la mismísima Rita Repulsa que igual condenaba a la Tierra con sus llamativas amenazas que reprendía a alguno de sus secuaces como si de una escena de Benny Hill se tratase. Salvando las diferencias, estamos ante el éxito de algo bizarro, diferente, quizá absurdo pero perfectamente fusionado y eficiente como pasó en los años ’60 con el Batman de Adam West. ¿Será por eso que me gusta? Me acojo a la quinta enmienda, señoría.

Pero qué majos eran los de Parchís.

Pero a diferencia de sus posteriores versiones, bastantes más light e insulsas, o quizá sea la edad y la nostalgia de una infancia donde sólo disfruté de la original, la historia de nuestros protagonistas se alargó tres temporadas y 145 capítulos, algo insólito e impensable dado el formato que adoptó posteriormente Saban hasta 2001 y Disney hasta la actualidad donde a cada nueva temporada se cambiaba el casting, los uniformes y la temática. Eso sí, la estructura de las historias siguió siendo de la misma naturaleza que vio la luz en 1993. Durante esas tres temporadas puede verse la evolución de cada personaje, siempre manteniendo un nivel lógico dada la temática juvenil.

Un elemento que cambió parte importante de la trama fue la inclusión de un nuevo personaje, de un nuevo ranger, en este caso el verde, que compartía vínculos con Rita Repulsa y que dio a la serie algo más de profundidad. El encargado del papel, Jason David Frank, gustó mucho y rápidamente llegó a estar entre los favoritos del fandom. Incluso llegó a liderar a los Power Rangers, y dado que sus poderes provenían de una anterior posesión de la misma Rita, acabó recibiendo posteriormente de Zordon los poderes del ranger blanco. Todo ese cambio de poderes le afectó a nivel personal dando lugar a los mejores capítulos de las tres temporadas ya que se alcanzó un nivel de profundidad nunca visto en la serie.

¿Cómo puede fallar mi plan si lo intento en cada capítulo?

Pero no es oro todo lo que reluce ya que tras el explosivo éxito, la serie no se vio exenta de polémicas y controversias ya fueran del entorno o, para más inri, internas. La inclusión de un villano como Lord Zedd, mucho más oscuro y sin ese humor particular de Rita Repulsa, indignó a los padres ya que vieron que el tono liviano e infantil de la serie se adulteraba, por lo que Saban decidió suavizar al villano y traer de vuelta a Repulsa. Pese a eso, en Estados Unidos llegaron a recibirse numerosas quejas a la Comisión Federal de Comunicaciones, en Canadá fue cancelada y en Nueva Zelanda más de lo mismo ya que consideraban que se usaba la violencia como la única forma de solucionar los conflictos. Nada escapa a los ojos de los padres.

Internamente el cisma empezó en mitad de la producción de la segunda temporada ya que tras disputas contractuales, los actores Walter Jones, Austin St. John y Thuy Trang (los rangers negro, rojo y amarillo respectivamente) abandonaron la serie, teniendo que tirar Saban de su particular forma de trabajar. La productora salió airosa gracias a la utilización de imágenes de archivo, dobles tanto físicos como en voces adornándolo con una trama argumental digna para que los espectadores tuvieran una respuesta válida. Nada dura eternamente y aunque la serie siguió su curso y aún está vivita y coleando, aquí empezó el declive de la original y genuina.

Llamad a Mazinger Z, ¡que le meto!

Unas situaciones rocambolescas, una colaboración muy peculiar con Toei junto a una buena dosis de suerte y unos años noventa que dieron lugar a muchos excesos audiovisuales de relativo éxito son parte culpable del triunfo a lo largo de todos estos años de esta franquicia que, pese a llevar el nombre de Saban, es propiedad de la todopoderosa Disney desde 2001. Sumadle unos actores jóvenes, luchas, explosiones y mallas de colores y quizá, solo quizá, esas fórmulas matemáticas de las que hablaba al principio tengan una explicación. Yo mientras me montaré en mi Dinozord y patearé el culo a unos cuantos masillas antes de que Rita Repulsa o Lord Zedd vuelvan clamando venganza.

Y recordad que podéis pasaros por #ZZYearFive para disfrutar de todas las reseñas del aniversario.

¡Nos vemos en la Zona!

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