#ZZYearFive: 20 años de… SHAMAN KING, de Hiroyuki Takei

¡Bienvenidos seáis todos y todas a nuestro 5º aniversario!

Como viene siendo habitual pretendemos celebrar nuestro cumple, y esta vez por todo lo alto. Para ello os vamos a hablar de obras que cumplen años como nosotros y que se merecen ser parte de esta gran fiesta que se verá redondeada con veinticinco artículos en los próximos cinco días. ¡Todo relacionado con el número de la rima fácil!

Así que poneos cómodos, pillad algo de picar y preparaos para el mejor aluvión de artículos comiqueros y cinéfilos. ¡Allé vamos!


 


Título original: 

Shaman King (シャーマンキング)
Sello: Shueisha
Mangaka: Hiroyuki Takei
Publicación Japón: Junio 1998 – Agosto 2004
Publicación España: Mayo 2005 – Junio 2008 (Glenat/EDT)
Valoración: Nostalgia de millenal /10

 


Puede que no fuera el primer manga que leyese o el primer anime que siguiera cuando era (más) joven pero siempre ha estado ahí. Aquel del que no te perdías ningún capítulo aunque se emitiese a horas prohibitivas para un niño. El que te marcó para siempre y te viene a la cabeza de forma automática cuando te preguntan por tus favoritos. Eso significa para mí…

SHAMAN KING
de Hiroyuki Takei



Manta Oyamada es un atolondrado estudiante de instituto que un día conoce a Yoh Asakura, un misterioso chaval que afirma ser un chamán, una persona con la capacidad de interactuar con espíritus y vincularse con ellos. El objetivo de Yoh es convertirse en el rey de los chamanes en una peligrosa competición que tiene lugar cada 500 años y donde únicamente puede haber un vencedor. A medida que avanza en su viaje irá descubriendo los oscuros secretos que esconde su clan y la relación oculta que guarda con el mismo origen de la lucha chamánica.

Desde siempre he sentido debilidad por las historias que combinan elementos de diferentes mitologías y es muy probable que Shaman King sea la principal causa de esto. El recurso de ir cogiendo de allí y de allá para formar tu propio universo es algo que ya de entrada me llama la atención y que, si se hace bien, me puede tener enganchado a una obra el tiempo suficiente para ver que ofrece más allá que una premisa curiosa. Y pese a estar encorsetado a las convencionalidades de los shonens, así es pero antes de entrar en profundidad pongamos algo de contexto.

Con mi primo no te metes

Ya sabemos todos que eso de ser mangaka quizás no esté muy relacionado con un entorno laboral saludable pero los dramas en los que ha estado envuelto Hiroyuki Takei con Shueisha se salen de lo habitual, tanto como para ser capaces de que en una industria tan hermética como lo nipona fuera patente la tensión que había entre la editorial y el autor. La primera brecha visible en la relación fue la fulminante cancelación de esta misma serie en medio de la recta final, algo que fue remendado años después en una reedición en formato kanzenban de la obra que incluía el verdadero final esperado por los fans. A pesar de seguir trabajando en otras revistas de la familia de la Jump durante un tiempo, Takei acabó prestando sus servicios a Kodansha, que este mismo año ha comprado los derechos de Shaman King a Shueisha (un movimiento poco habitual dentro de la industria del manga) para que el autor pueda realizar una nueva secuela de la obra que le dio la fama.

A primera vista todo este lío no parece estar justificado por la historia que nos empieza a contar Takei. Poca diferencia hay con otras obras de la misma revista como One Piece o Naruto donde el protagonista busca ser el más mejor y va haciendo amigos a medida que les vence conformando un variopinto grupo con más o menos carisma. Esto lastra inevitablemente la lectura hasta que no se empieza a profundizar en los personajes y no se pone especial énfasis en uno de los temas principales del manga: la relación con la muerte. Como no podía ser de otra manera tratándose de gente con la capacidad de comunicarse con personas que han pasado a mejor vida y espíritus de la naturaleza, la gran mayoría de los personajes han tenido algún contacto cercano con la muerte. Esto se traduce en diferentes formas por las que pasar por el trance, de cómo cada miembro del grupo decide afrontar (o no) sus respectivas pérdidas o cómo soportar la carga que suponen las decisiones pasadas que acabaron con nefasto resultado.

Alguien se ha pasado con el tributo a Thriller

A los lápices Takei tiene un estilo peculiar que, aunque al inicio parece de lo más común, va estilizando poco a poco los diseños hasta acabar pareciéndose más a un shojo que a un shonen al uso. Esto sumado a la mezcolanza anteriormente mencionada de las diferentes culturas que van apareciendo a lo largo de la obra y a las peleas que llegan a ser tan exageradas hasta el punto de la autoparodia hace que Shaman King sea bastante atrayente en lo visual. La gran pega, como viene siendo la norma, es que tarde tanto en brillar en este aspecto.

Siempre me preocupa no ser capaz de transmitir lo mucho (lo poco es más sencillo) que me ha llegado, ha gustado un manga o la importancia que ha tenido para mi como lector, así que lo diré claro: Shaman King es uno de mis mangas de cabecera y Hiroyuki Takei uno de los mangakas a los que tengo puesto el ojo para ver que andan haciendo pese a que, una vez leído, me parezca mediocre. Este manga es un indispensable para el amante del shonen y que, sin reinventar la pólvora, tiene destellos de calidad que lo sitúan entre lo mejor del género.

¡Nos vemos en la Zona!

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Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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