#ZZYearFive: 10 años de… BREAKING BAD, de Vince Gilligan

¡Bienvenidos seáis todos y todas a nuestro 5º aniversario!

Como viene siendo habitual pretendemos celebrar nuestro cumple, y esta vez por todo lo alto. Para ello os vamos a hablar de obras que cumplen años como nosotros y que se merecen ser parte de esta gran fiesta que se verá redondeada con veinticinco artículos en los próximos cinco días. ¡Todo relacionado con el número de la rima fácil!

Así que poneos cómodos, pillad algo de picar y preparaos para el mejor aluvión de artículos comiqueros y cinéfilos. ¡Allé vamos!

Título original: Breaking Bad
Fecha 1ª emisión: 20 de enero, 2008
Cadena: AMC
Creador: Vince Gilligan
Reparto: Bryan Cranston, Aaron Paul, Anna Gunn, Dean Norris, Betsy Brandt, RJ Mitte, Bob Odenkirk, Jonathan Banks, Giancarlo Esposito, Steven Michael Quezada, Jesse Plemons, Christopher Cousins, Laura Fraser, Matt Jones, Charles Baker, Michael Shamus Wiles, Lavell Crawford, Ray Campbell, Krysten Ritter, Ian Posada, Carmen Serano, Emily Rios, Tina Parker, Mark Margolis, Robert Forster, Caleb Landry Jones, Jeremiah Bitsui, David Costabile, Dale Dickey, Jere Burns, Steven Bauer, Daniel Moncada.
Temporadas: 5
Episodios: 62
Género: Thriller / Drama
Valoración: Science, bitch! /10

Diez años de la gran leyenda que es Breaking Bad. El crecimiento de popularidad que ha tenido esta serie no es ni medio normal. Durante su emisión, salvo en sus últimas temporadas, no es que fuera una serie demasiado conocida. Al final sabías de su existencia por el boca a boca o trasteando los recovecos de críticas en internet. Su fama se la fue ganando a pulso. Sus primeras dos temporadas resultaban un poco tediosas para cierta parte de la audiencia, a lo que se respondía con el repetido argumento de “aguantarlas” para llegar a lo bueno. Bajo mi punto de vista, la serie ya comenzó siendo muy buena, pero es que lo que vino después ya fue una obra maestra.

Quiero que ahora toméis todos nota de cómo se hace una buena serie.

Lo que ocurre con su comienzo es que no hay tanta acción, ni tantos momentos que te dejen en shock como ocurre en las temporadas posteriores. Hay una vana creencia o sensación popular que considera una pérdida de tiempo el visionado de aquellos episodios en los que los personajes dialogan durante la mayor parte del tiempo, porque “no ocurre nada”. Se olvida de que, sobre todo una serie, tiene que desarrollar a sus personajes y hacerlos creíbles antes de meterlos en problemas. Esto no quiere decir que en todo el comienzo no haya tensión o no existan esta clase de momentos, pero era otra filosofía que parecía no gustar tanto porque seguía un ritmo mucho más lento.

Vince Gilligan creó Breaking Bad con otro guion en mente, pero fue evolucionando y transformándose a medida que iba viendo el potencial que poseía en algunos aspectos (sin ir más lejos, Jesse Pinkman iba a morir en la primera temporada). Fue madurando con el tiempo y Vince consiguió convertirse en un realizador de sobresaliente. No por nada ya existe un tipo de plano “muy Breaking Bad” donde la cámara se aloja en el falso fondo de un objeto. Better Call Saul, el spin-off del carismático abogado, solo hace que reafirmar lo dicho. La forma que tiene de mostrar lo que ocurre en pantalla es de las más destacadas del panorama televisivo y supera con creces la mayoría de la fotografía cinematográfica.

Aquí andamios, de picnic post nuclear. Un sábado cualquiera, vaya.

Podría quedarse ahí y que sorprenda el cómo te lo muestra, pero es que el qué y la forma de contarlo resulta igual de gratificante. Breaking Bad se ha caracterizado por un envidiable desarrollo de personajes que acompañan la acción y el progreso de la trama. Todos son recordados. Hasta los que comienzan de manera anecdótica acaban convirtiéndose en personajes clave, como puede ser el caso de Mike. Esto es gracias a un guion que deja que todo fluya de manera muy acertada. El método seguido para contar cada trama hace mucho. Tiene una manera muy diferenciada de desarrollar una secuencia o incluso un arco argumental, respecto a otras series. No va a lo fácil. A veces prefiere ser sutil, otras te sorprende con un giro en el momento que menos se esperaba y muchas otras usa los silencios, la excelente fotografía y la narración visual para trasmitir una emoción o crear tensión. Porque esta serie consigue hacer magia con todo lo que tiene a su disposición, ha sabido llegar a su audiencia y gracias a ello se ha convertido en la serie de culto que es a día de hoy. El proceso de trasformación de Walter White, padre de familia con cáncer terminal, en el mayor químico fabricante de metanfetamina del mundo, se ve reflejada a lo largo de sus temporadas por todos los procesos y amenazas a los que tiene que ir haciendo frente. A cada paso le irá costando menos “portarse mal” y se irá creando la figura de Heisenberg, ese ser de aparente frialdad que parece no conocer límites cuando tiene que cubrir su rastro.

Entrando en lo personal, para mí Breaking Bad significó mucho. A raíz de seguirla me interesé por series como Los Soprano o The Wire. Lo que hoy en día se entiende como una serie que supuso un antes y un después en razones de calidad, despertó en mí unas ganas por indagar en todas esas producciones que en su momento condujeron hacia un cambio radical en el panorama de la televisión. Era innegable que, por mucho que no terminaba de hacerse popular, la historia de Walter White se iba a convertir en una corrección de rumbo y un modelo a seguir en el futuro en cualquier momento.

– Say my name.    · Jorgheisenberg?    – You’re goddamn right!

Amigos y familiares cercanos saben (y han sufrido en parte) lo que me ha llegado a gustar esta serie y como semana tras semana esperaba mi droga en forma de nuevo capítulo. Por ejemplo, con esa espera eterna por el final abrupto de cierto tiroteo en su última temporada. Desenlace que se mostraba después de una semana en forma de uno de los mejores episodios que ha parido la televisión, llamado Ozymandias.

Hasta tal punto era el amor por esta serie que conseguí organizar un evento en mi ciudad para ver una maratón de sus dos últimos episodios. Alquilamos una sala de cine entre más de 80 fans de la serie, deseosos de ver en pantalla grande el desenlace. Poder compartir con más gente nuestra adicción. Poder aplaudir en multitud cuando ves que un personaje odiado termina muerto o cuando aparecen los créditos, por la satisfacción de su desenlace, no tiene precio. Eso es lo que buscábamos todos. Sorprendentemente el evento fue perfectamente y no hubo ningún contratiempo.

La entrada del mejor evento realizado jamás en Elda-Petrer.

Breaking Bad todavía se hizo más conocida después de finalizar y ya son muchas las series que intentan emularla o al menos acercarse ligeramente a su calidad.

Y es que hasta su final dejó satisfecho a todo el mundo. Pocas veces se logra eso. Su última tanda de episodios lograba ofrecer todo lo que se venía esperando desde la temporada uno, pero de manera siempre imaginativa y con giros de guión constantes que dejaban loco hasta al más cuerdo. Y todo eso con Vince Gilligan trasformando la idea que en un principio tenía en mente. Hay que ser un genio para lograr ese resultado, cuando se dice abiertamente que no es lo que se tenía en mente cuando la serie inició su recorrido. Han pasado ya diez años de ese inicio y Breaking Bad sigue estando muy presente a día de hoy y lo seguirá estando dentro de la historia del entretenimiento.

Breaking Bad is the one who knocks!

Recordad que podéis pasaros por #ZZYearFive para disfrutar de todas las reseñas del aniversario y…

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Jorge V

Graduado en Criminología en la Universidad de Alicante. Entre mis gustos de ocio se encuentran el cine, los cómics, los videojuegos y las series de TV. Siempre intento informarme antes para no tener que tragarme ningún bodrio :)

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