#ZZYearEight: 30 años de… REN & STIMPY. Los mejores amigos de la locura

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Por octavo año consecutivo celebramos nuestro aniversario de la única manera que sabemos: reseñando muchas cosas sin parar. Como ya viene siendo tradición, a lo largo de esta semana iremos publicando artículos sobre obras míticas que, al igual que nosotros, cumplen años y que aún no habíamos recogido en nuestro cada vez más interesante catálogo de reseñas.

Bienvenidos al #ZZYearEight y… ¡que no os lo cuenten!

Título original: The Ren & Stimpy Show
Fecha 1ª emisión: 11 de agosto, 1991
Cadena: Nickelodeon
Creador: John Kricfalusi
Temporadas: 5
Episodios: 52
Género: Animación / Humor Negro / Absurdo / Slapstick / Escatológico
Valoración: Pobrecillos, están muy chalaos.

¡Qué felices y despreocupados que éramos antes! Especialmente los padres, matizando un poco más. Porque si había algo que lograba saltarse el filtro parental eran los dibujos. Era impensable que un cómic, un mangan o una serie de animación no pudiese estar dirigida al público más joven, y por eso varias obras que eran claramente para adultos lograron colarse en la infancia o juventud de muchos españoles, que leían con incredulidad mangas llenos de tentáculos, tipos que se deshacían con ácido o veían dibujos animados que, a todas luces, estaban realizados por personas con problemas mentales. Pero si hubo un canal que ayudó sobremanera en todo esto, ése fue Nickelodeon. Los problemas con el canal debido a su «contenido inapropiado» fue un desencadenante para que fuese cancelada y, casi una década después, adquirida por MTV que sí le puso el sello «para adultos» en su título. Todo esto se ignoró fuertemente en nuestro país y a finales del siglo algunas cadenas autonómicas (te miro a ti Telemadrid) se hicieron con los derechos de Ren & Stimpy y nos lo gozamos salvajemente. Eso cuando no teníamos pesadillas con algunos primeros planos demasiado detallados o no entendíamos las referencias de marcada temática sexual. Éramos felices, maldita sea, todo valía en pos de entretener a la progenie.

¡Qué monos y graciosos salen aquí Ren y Stimpy!

Intentaré explicaros de qué trataba esta serie animada, pues me he dado cuenta de que ha envejecido un poco regular debido a lo altamente escatológica que es y el revisionado se me ha hecho un poco cuesta arriba en ciertos momentos. También he de decir que me lo he pasado teta rememorando gags y chistes que llevo comentando desde hace más de una década con uno de mis mejores amigos, así que tampoco ha sido horrible. Simplemente es una obra demasiado hija de su época y si bien podría volver a emitirse sin problema en alguna plataforma con su respectivo cartel de que está dirigido exclusivamente para adultos, puede que levantase algún que otra ampolla en las redes sociales. Aunque a simple vista sólo se trate de un perro y un gato que viven juntos y pasan aventuras de lo más retorcidas e incómodas. Ren es un perro desquiciado, con tendencia a la agresividad (sobre todo enfocada contra su colega) que derivan en tendencias homicidas constantes; mientras que Stimpy es un gato idiota que no se entera de la misa la mitad, con déficit de afecto demasiado obvio y que suele ser el protagonista de los momentos más creepys de la serie. Hasta aquí podría parecer que todo es (algo) normal, pero nada más alejado de la realidad.

El gran problema de la serie es John Kricfalusi. El precio a pagar por crear a Ren y a Stimpy fue ser un completo sociópata temido por sus trabajadores y con una obsesión por acosar a sus empleados y abusar, supuestamente, de menores de edad. Ahí es nada. Nosotros no teníamos ni idea de qué narices se estaba fraguando a las espaldas de la serie, pero era más turbio lo que sucedía en la vida real que lo acontecido en unos dibujos animados en los que se trata el tema de la esquizofrenia, la zoofilia, la necrofilia o la coprofagia como un recurso perfectamente válido en sus episodios. Pese a lo extremo de la situación, las series de animación que han venido a poseriori como Padre de Familia o sucedáneos, encuentran una fuerte referencia en los guiones de Kricfalusi, el cual no ha dejado de colaborar en otros proyectos ajenos al suyo como es el caso de Los Simpson. Hay que matizar que todo esto sucedió mucho antes de que las denuncias de acoso y abuso fuese públicas, ya que fue hace menos de tres años cuando conocimos de todas estas aberraciones.

Eeehh… aquí no parecen tan monos.

También me gustaría destacar el apartado artístico, porque si bien era de lo más underground durante la mayoría del episodio, tenía ciertos planos que se salían de los cánones clásicos de la animación. Uno de estos recursos eran los anteriormente mencionados primeros planos, dibujados con un ultrarrealismo abrumador, siempre tirando hacía lo tétrico, en los que las caras de nuestros protagonistas pasaban de ser graciosos cartoons a puras abominaciones. Es un recurso que se ha utilizado después en series mucho más alejadas en temática y ética como, por ejemplo, Bob Esponja. En la serie de la esponja amarilla y la estrella rechoncha, los primeros planos ultrarrealistas también se dan, pero con un sutil toque hacía el humor más infantil. O algo así, porque he visto algunas imágenes que se me han quedado grabadas en la retina. Sea como fuere, quería hablaros de esta serie porque fue un antes y un después en la manera de hacer una animación centrada en un público más adulto y eso tiene su importancia. Yo tuve la suerte (o la desgracia) de ver la serie de pequeño y todavía no he realizado nada de lo que los protagonistas hacían, más allá de desarrollar un pésimo humor negro y un sarcasmo que me deshace los huesos. Así que si buscáis hacer un poco de arqueología televisiva, no dudéis en echarle un ojo a Ren & Stimpy, eso sí, con una coraza en la que os resbale absolutamente todo lo que digan. La vais a necesitar.

Sin haber envejecido tan bien como otras series, lo cierto es que me gustaría ver una edición remasterizada respetando los doblajes en castellano, que fueron una auténtica maravilla y son cuna de muchos chistes o referencias que he hecho a lo largo de mi vida. Tiene momentos horribles, pero también tiene ideas sublimes. Además, tras el proyecto estaba detrás un equipo de profesionales que tuvieron que sufrir al maldito Kricfalusi, por lo menos darles el crédito a ellos y al trabajo que hicieron, que fue sublime. Poco más que decir. Espero que os haya gustado algún artículo o todos ellos. Nosotros os esperaremos otro año más aquí, así que dadnos mucho amor. Se os quiere a todas y a todos. Sed felices.

Si quieres leer otras reseñas de nuestro #ZZYearEight, pincha en el hashtag y…

¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.