#ZZYearEight: 30 años de… OMAC: ONE MAN ARMY CORPS, de John Byrne

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Por octavo año consecutivo celebramos nuestro aniversario de la única manera que sabemos: reseñando muchas cosas sin parar. Como ya viene siendo tradición, a lo largo de esta semana iremos publicando artículos sobre obras míticas que, al igual que nosotros, cumplen años y que aún no habíamos recogido en nuestro cada vez más interesante catálogo de reseñas.

Bienvenidos al #ZZYearEight y… ¡que no os lo cuenten!

 

 


Título Original
:

OMAC. One Man Army Corps
SelloDC Comics
Artista: John Byrne
Contenido: OMAC #1-4 (Ene.1991 – Abr.1991)
Publicación España: Marzo 2007 (Planeta)
Valoración: Ouh Mama Alucinante Comic

 

 


OMAC es el acrónimo de One Man Army Corps (Ejército de un solo hombre) y hace honor a su nombre mostrándose como una máquina imparable, prácticamente indestructible y que cuenta además con la ayuda de Hermano Ojo, un satélite al que está conectado permanentemente y que le otorga nuevas fuerzas en caso de necesitarlas. Ahora se enfrenta a su misión más peligrosa, una misión que lo llevará a través del tiempo para detener una amenaza global antes de que se produzca. Pero los viajes en el tiempo son impredecibles incluso para alguien como…

OMAC: ONE MAN ARMY CORPS
de John Byrne

Cuando se publicó esta obra por primera vez en nuestro país fue una compra obligada al venir firmada por John Byrne, mi mayor ídolo en el mundo del cómic, sin importar lo más mínimo que no conociera al personaje ni toda su particular historia. Creado por Jack Kirby en 1974 en plena efervescencia creativa del Rey en DC, donde ya había creado el Cuarto Mundo, Demon y Kamandi, estamos ante una obra futurista donde Kirby reflexiona sobre los males de una sociedad demasiado fría y distante, más dependiente de la tecnología y con menos valores que nunca. Suena demasiado cercano como para ser ciencia ficción, ¿verdad? Lo que nos interesa realmente es que la primera colección de OMAC quedó inconclusa debido a la repentina marcha de Kirby de DC para volver a Marvel.

Así las cosas Byrne decidió en 1991 que era el momento de solucionar esto y de darle un final digno al personaje, en consonancia con la importancia de su creador y con el respeto que (casi) siempre tuvo el autor por los clásicos. ¿Es entonces este OMAC una continuación de la serie original?  Sí y no. Es más un reboot cuyo final da un significado distinto al final inconcluso de la serie de Kirby ¿Puede leerse sin conocer la serie clásica? Por supuesto, así lo hice yo y estoy seguro que muchos de los aficionados de aquella época. ¿Se disfruta igual? Con matices. El OMAC de Byrne es una gozada visual y una aventura de ciencia ficción de primer nivel pero obviamente se tiene una visión más global si uno conoce la parte de Kirby, apreciando el trabajo del autor para completar huecos y darle un sentido redondo a toda la trayectoria del personaje.

Un poco de inspiración de Star Wars nunca viene mal.

Publicado originalmente en cuatro volúmenes de 48 páginas en formato prestigio, un formato de mayor calidad con portada en cartoné y papel de mayor grosor,  lo que daba a entender que estábamos ante un cómic importante, algo que había que tomarse en serio. Por aquel entonces no existía el sello Vértigo pero un aviso en la portada indicaba que se trataba de una lectura recomendada para adultos, algo que no era habitual en las publicaciones de las grandes editoriales. Y la verdad es que desde el principio, la primera imagen es una splash page con OMAC reventando por la mitad que sólo gracias al uso del blanco y negro no quedaba demasiado gore, podíamos apreciar como este no era un cómic como los demás. En estas páginas hay bastante violencia descarnada, siempre me sorprendo con las escenas de tortura explícitas, algo de sexo y la pertinente crítica social acerca de la condición humana y su incapacidad manifiesta de hacer el bien.

El primer volumen es casi una introducción al personaje, a su compañero de batallas Hermano Ojo, al mundo futurista post apocalíptico donde se desarrolla la acción, con grandes dosis de acción donde veremos a OMAC, con su incomparable peinado Mohawk, dando buena cuenta de soldados, naves y demás enemigos que le quieren impedir el paso hasta llegar a su objetivo, que no es otro que el Gran Jefe. Pero es aquí cuando la historia empieza a mutar, pues pese a que el protagonista no reconoce a su enemigo éste le estaba esperando casi aliviado, deseoso de poner fin a un encuentro que se lleva postergando demasiado tiempo. Sin entender bien lo que está pasando OMAC acaba con él (con una ruptura de cuello made in Byrne que veremos varias veces y que siempre me ha encantado por su sencillez y su crudeza) creyendo haber puesto fin a su misión. Nada más lejos de la realidad.

OMAC arreglando dolores musculares no tiene parangón.

Será entonces cuando entren en escena los Agentes de la Paz, encargados de velar por la justicia en este mundo desolado, unos personajes sin rostro pues representan no a una raza o un género sino a un ideal que abarque a todos los humanos, que llevarán a OMAC al siguiente paso en su misión que no es otro que viajar en el tiempo hasta 1929 para acabar con Mister Grande antes de que esté empiece a crear su imperio del crimen. Pero algo sale mal, un clásico en los viajes en el tiempo, y OMAC pierde su forma todopoderosa volviendo a ser el humano Buddy Blank, quedando atrapado en una época que no es la suya, viviendo una vida distinta y creyendo que esos sueños que tiene del futuro no son más que pesadillas producidas por su amnesia. Lo que sigue es una buena sucesión de giros de guión, saltos en el tiempo y situaciones y dilemas recurrentes en los viajes en el tiempo, donde OMAC acaba matando a Hitler, por ejemplo.

Finalmente las historias del Buddy del pasado y el OMAC del futuro se acabarán fusionando en la misma línea temporal en la que  sucedían las aventuras de Kirby, dando un final redondo a las dos obras, que acaban siendo las dos caras de una misma moneda. John Byrne demostró, una vez más, que era el mejor en lo que hacía y en como lo hacía. Si el propósito de la obra requería un argumento complejo, Byrne supo hilvanarlo de manera magistral, a menudo saltando en el tiempo sin avisar, dejando que fuera el lector quien encajara las piezas y dejándose lo mejor para el final. Pero si hay algo que perdura en el recuerdo es la maravilla gráfica que Byrne ofreció en estas páginas, uno de sus mejores trabajos siendo además en blanco y negro, algo que supo explotar al máximo gracias a su técnica de sombreado que otorgaba más volumen y profundidad a su ya de por sí portentoso lápiz.

Un día más en las oficinas de Zona Zhero.

OMAC era una de esas obras que hacía demasiado que tenía pendiente de releer porque sabía que, pese a que en su momento me gustó bastante, no la había podido disfrutar como se merece. Ha sido ahora cuando he podido conectar todos los puntos que Byrne fue dejando tras de sí y que apuntaban al legado de Kirby.

Curiosamente, como sucedía con este cómic y sin saberlo, esta reseña ha venido a completar a otra de hace muchos años, cerrando un ciclo como el que cerró este OMAC. Una coincidencia de la que no puedo estar más contento y orgulloso. Pero eso, amigos, es otra historia.

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¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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