#ZZYearEight: 30 años de… EL ÚLTIMO BOY SCOUT. Macarrada de culto

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Por octavo año consecutivo celebramos nuestro aniversario de la única manera que sabemos: reseñando muchas cosas sin parar. 
Como ya viene siendo tradición, a lo largo de esta semana iremos publicando artículos sobre obras míticas que, al igual que nosotros, cumplen años y que aún no habíamos recogido en nuestro cada vez más interesante catálogo de reseñas.

Bienvenidos al #ZZYearEight y… ¡que no os lo cuenten!

Título original:
The Last Boy Scout

Año: 1991
DirectorTony Scott
Guión Shane Black, Greg Hicks
FotografíaWard Russell
Reparto:  Bruce Willis, Damon Wayans, Chelsea Field, Noble Willingham, Taylor Negron, Danielle Harris, Halle Berry, Bruce McGill, Badja Djola, Kim Coates, Chelcie Ross, Joe Santos, Clarence Felder

ValoraciónEl agua moja, el cielo es azul, adoro esta película

Sinopsis Joe Hallenbeck es un detective cuya vida no puede estar más acabada. Su mujer le engaña, su hija adolescente le odia y su carrera como investigador privado es un callejón sin salida. Cuando parece que las cosas no le pueden ir peor surge un caso que parece dinero fácil pero que lo acabará llevando a una espiral de violencia y muerte que podría suponer su fin o su última oportunidad de redimirse.

A finales de los ’80 el género de acción policíaca estaba en pleno auge en el cine norteamericano gracias en buena parte a Jungla de Cristal y Arma Letal, dos cintas que se movían entre la acción desenfrenada y el humor, con personajes más duros que el acero y villanos carismáticos. No es de extrañar entonces que se buscasen nuevas reinterpretaciones de la misma fórmula ofreciendo más de lo mismo pero con un envoltorio distinto. Para ello se reunió un auténtico dream team del mundo del cine cuya suma de talento parecía presagiar un éxito rotundo, quién sabe si una franquicia nueva incluso. Pese a que las críticas fueron bastante duras con la cinta, el público si respondió y ha sido con el paso de los años que ha ido ganando ese aura de película de culto.

Cara de lunes, versión Bruce Willis.

En El último Boy Scout se reunieron el productor Joel Silver, quien también estuvo detrás de las sagas mencionadas y que más tarde puso en marcha Matrix, junto con Shane Black, guionista de Arma Letal, entre otras, y que recibió más de un millón de dólares, récord absoluto de la industria, por el guión de esta película que también contó con el récord de veces que aparecía la palabra fuck y derivados, Tony Scott quien había demostrado buen pulso para la acción con Top Gun y Super Detective en Hollywood 2 y Bruce Willis, que venía de petarlo todo con las dos entregas de La Jungla de Cristal pero que había pinchado fuertemente con El Gran Halcón. Pero a veces unos excelentes ingredientes no te dan un buen plato y aquí se reunieron demasiados egos que acabaron por hacer del rodaje una pesadilla del que ninguno de los implicados guarda buen recuerdo.

Una cosa os digo, nada de esto importa cuando empieza la película y en la primera escena vemos cómo, durante un partido y bajo una lluvia torrencial, un jugador de fútbol americano saca una pistola y empieza a acribillar contrarios hasta llegar a la línea de Touch Down para, una vez ahí, volarse la cabeza después de decir “Esta vida es una mierda”.  Por si fuera poco la siguiente escena es aún mejor, la presentación del protagonista totalmente dormido en su coche ya de día, con unos chavales tirándole una ardilla muerta y él sin inmutarse hasta que uno de los chicos intenta quitarle el reloj y entonces reacciona sacando la pistola. Barba de varios días, aspecto desaliñado, con una resaca «de puta madre» y un pasotismo ante todo lo que se le viene por delante que cuesta creer que ese sea el héroe de la película si no fuera por lo bien que Bruce Willis representa este tipo de papeles.

Fútbol americano con pistola, el deporte del futuro.

Pronto veremos la otra cara de Hallenbeck, su faceta más detectivesca que contrasta con su aspecto, así como su capacidad de salir airoso de cualquier contratiempo que ponga en riesgo su vida, gracias a un ingenio que le permite hacer reír a todo el mundo despistando así a los que lo amenazan a punta de pistola. A todo esto hay que sumarle una capacidad innata para vacilar a todo el mundo, para reflexionar sobre lo divino y lo terrenal y, como no, para cumplir sus promesas. Sin duda la escena más mítica de la peli es cuando uno de los matones le da un puñetazo cuando le pide fuego y Hallenbeck le espeta eso de “Si me tocas, te mato”. Cuando el matón repite la acción Joe le asesta un golpe mortífero que le hunde la nariz y acaba con su vida.

Y es que El último Boy Scout es un producto para mayor gloria de este actor nacido en Alemania (ya, yo también flipé con este dato) que había tocado el cielo con su papel de John McClane, otro policía muy peculiar en las dos entregas de La Jungla. Aquí vuelve a demostrar que no hay nadie mejor que él para hacer de tipo duro, sarcástico, socarrón y encajador de golpes. Si cuando interpreta a McClane Willis se lleva un sinfín de golpes aquí no se queda atrás, pasándose la mitad de la cinta, cuando no está vacilando a nadie, encajando golpes de todo tipo, huyendo de tiroteos, explosiones y persecuciones en coche. Pero no solo encaja golpes físicos sino que todo el mundo que pasa por ahí le da un rapapolvo verbal, empezando por su familia y acabando por la policía que está harta de ver como sus acciones no dejan más que muerte y caos.

Cuando te levantas con el pie izquierdo.

En este caso Willis se ve acompañado de Damon Wayans quien interpreta a Jimmy Dix, un ex jugador de fútbol americano con problemas de adicción y que viene a representar un poco todo lo cool que eran los ’90. Pantalones de cuero de 650 dólares, coches estrafalarios, cocaína y lenguaje chulesco. Jimmy entra en la trama cuando asesinan a su novia, una primeriza Halle Berry que nos regala un baile muy a lo Sin City, y hace las veces de compañero molesto que se acaba ganando el respeto del veterano. Si bien las interacciones de los dos tienen bastante gracia, pese a que parece que los dos actores no se soportaban, están a años luz de las de Willis con Samuel Jackson en La Jungla III, una película que podríamos decir es la versión mejorada de El Último Boy Scout a la que muchas veces se ha bautizado como una Jungla 2.5.

El último Boy Scout es una macarrada de película en la que se suceden escenas cargadas de molonidad, en un claro in crescendo para no dar respiro al espectador, repletas de frases lapidarias, miradas y poses chulescas y tipos duros que saben sobreponerse a todo y a todos mientras fuman un pitillo. Algo tienen los tipos duros que siempre me han atraído, especialmente porque en el fondo son unos blandengues como yo. Pero eso amigos, es otra historia.

Si quieres leer otras reseñas de nuestro #ZZYearEight, pincha en el hashtag y…

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.