#ZZYearEight: 20 años de… SAMURAI JACK. La leyenda de Tartakovsky.

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Por octavo año consecutivo celebramos nuestro aniversario de la única manera que sabemos: reseñando muchas cosas sin parar. Como ya viene siendo tradición, a lo largo de esta semana iremos publicando artículos sobre obras míticas que, al igual que nosotros, cumplen años y que aún no habíamos recogido en nuestro cada vez más interesante catálogo de reseñas.

Bienvenidos al #ZZYearEight y… ¡que no os lo cuenten!

Título original: Samurai Jack
Fecha 1ª emisión: 10 de agosto, 2001
Cadena: Cartoon Network / Adult Swim
Creador: Genndy Tartakovsky
Temporadas: 5
Episodios: 62
Género: Acción / Sobrenatural / Ciencia Ficción
Valoración: Watch out!

Hay series que te marcan para toda la vida, da igual que sean de animación o acción real, llegan para quedarse hasta el día que estiras la pata. Son ese tipo de series que más allá de poder verlas de nuevo cuando haga falta, necesitas hacerlo cada cierto tiempo para sentirte realizado contigo mismo y volver a experimentar aquella emoción que te generó al principio. En mi caso particular con Samurai Jack me pilló más mayor y gracias a la insistencia de mi amigo Jorge Villar, que siempre me había puesto a la susodicha como una de las mejores series de animación de toda la historia. Y no se equivocaba en lo más mínimo. El amor que profesaba me lo traspasó a mí y, no en balde, ambos terminamos viendo la última temporada juntos como si de dos fanboys locos nos tratásemos. Quizá hasta lo fuimos. La cuestión es que ambos terminamos dando nuestra personal opinión en dos artículos: el de Jorge podéis leerlo aquí y el mío acá. Sea como fuere, logró descubrirme algo que ha conseguido alegrarme la vida en varios momentos de ésta y me parece de justicia poética que yo pueda descubrírosla a algunos o algunas de vosotras. Así que sentaos, relajaos y dejad que os hable sobre la mejor serie de animación de toda la historia: Samurai Jack.

Los que se pelean se desean…

Como bien explica nuestro amado antagonista de la historia, el demonio cambiaformas Aku, hace mucho tiempo y en una tierra muy lejana apareció el susodicho demonio y logró hacerse con el control de todo un país. Sin embargo, un joven que logró escapar ayudado por sus padres, volverá a enfrentarse con él y acabar con su tiranía, después de haber sido adiestrado en todas las artes marciales existentes en su inevitable y personal odisea por el planeta. Al joven lo llamaremos Jack (¿por qué no?) y habría que destacar de él dos cosas: es el hijo de una dinastía que había luchado durante generaciones contra Aku, venciendo siempre la humanidad, y encima tiene una espada mágica. El enfrentamiento es inevitable, es el destino de ambos y la casa apuesta todo al chico de la katana. Pero justo cuando Jack va a asestar la estocada final, el sucio demonio abre un portal que envía a nuestro protagonista al futuro, en el cual Aku ha conquistado no solamente el planeta, sino a la Galaxia misma. Ahora nuestro aguerrido héroe debe seguir luchando contra la tiranía de Aku y buscar una forma de volver al pasado para terminar lo que dejó a medias. Ahí es nada.

Ayudados por un primer capítulo explicativo en el que es una clara declaración de intenciones, la premisa no podía ser más prometedora y genial. Un mundo gobernado por un demonio cambiaformas, casi indestructible y en la que el protagonista debe intentar viajar a su presente es uno de los mapas en blanco que todo guionista querría, ya que no tienes límites reales, salvo los que se ponga uno mismo. No en balde se trata de la ópera magna de Genndy Tartakovsky, que si bien ya había creado buenas series de dibujos como El laboratorio de Dexter o participado en los guiones de Las Supernenas, fue con su Samurai Jack con la serie que pudo culminar todas sus filias cinematográficas o literarias, además de alcanzar un nivel artístico que sólo se puede catalogar de único. La serie está grabada como una película clásica de western, llena de guiños a películas o cómics clásicos, en la que la narración visual es tan importante que incluso hay episodios que carecen de diálogos. Una genialidad que de joven te engancha por la acción, pero de mayor de fascina por lo complejo de su realización. Todo esto acompañado por su característico arte, en el que el reciclaje de fondos o el uso de imágenes repetidas sirven para generar la atmósfera que busca en cada momento. 

Siempre es bueno que te cubra las espaldas un escocés con espadón.

Obviamente se trata de una serie violenta, ya que el protagonista usa una espada y corta con ella. Es por eso que decidieron poner a robots como enemigos, para que pudiese ser visto por los más pequeños sin dejar un mensaje equívoco. Sin embargo no es precisamente un problema a la hora de narrar los momentos más crudos, en los que el aceite negro de las máquinas hace el efecto de sangre, convirtiendo la serie en una locura explícita, pero apta para todos los públicos. Pero no os dejéis engañar por la apariencias, ya que el protagonista aúna todas las características para representar al bien: es tranquilo, sabio, tiene buen corazón y siempre ayuda a aquella gente que se encuentra, sin llegar a ser un copia-pega de cualquier protagonista, con una fuerte personalidad. Aunque no es el único, ya que el resto de personajes que pasan por la pantalla son totalmente únicos y tienen su importancia, incluso Aku. Por irónico que parezca nada está dejado al azar, pese a que tardó más de una década en sacar su última temporada… La cual fue mucho más adulta, oscura y se emitió en Adult Swim, dándole un punto y final al personaje que se merecía.

Personalmente, ha sido una de esas series que me ha marcado y se ha convertido en una parte importante de mi vida. Sí, de mi vida. Creo que me ha enseñado más Jack a cómo comportarme con el mundo que lo que me enseñó mi propio padre. A veces encontramos conocimiento en lugares que jamás esperaríamos. Yo lo hice en Samurai Jack, quizá la mejor serie de animación tanto visual como narrativamente que ha dado la televisión nunca. Gracias a ella conocí la obra de Tartakovsky y pude disfrutar de los capítulos de Star Wars: Clone Wars y su última creación, Primal, que también es de toma pan y moja. Dadle una oportunidad, ved algunos capítulos y seguro que os encantarán esos cambios de plano secuencial, los trucos visuales o los momentos cómicos con el maldito escocés. A día de hoy, y tras cuatro años desde que vi el último episodio por primera vez, todavía echo de menos saber de las aventuras de Jack. Es un hueco que jamás conseguiré llenar con otra serie, ya lo tengo asumido.

La última temporada fue una vaina muy loca.

Es una suerte poder hablaros de una serie que he disfrutado tanto y que ha sido tan especial para mí. Seguramente esto no podría haber sido así si no llega a ser por la ayuda de mis compañeros, en especial Ferran y, por encima de todos, Teresita Sunday. También gracias a todas y todos los que nos leéis, nos apoyáis y nos dais cariño tanto en redes sociales como en persona. Vivimos tiempos duros en los que la única forma de seguir hacia delante es manteniéndonos unidos y ayudándonos. Estoy seguro de que Jack hubiese actuado así. Gracias por todo.

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¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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