#ZZYearEight: 20 años de… HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL. Bienvenidos a la magia

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Por octavo año consecutivo celebramos nuestro aniversario de la única manera que sabemos: reseñando muchas cosas sin parar. 
Como ya viene siendo tradición, a lo largo de esta semana iremos publicando artículos sobre obras míticas que, al igual que nosotros, cumplen años y que aún no habíamos recogido en nuestro cada vez más interesante catálogo de reseñas.

Bienvenidos al #ZZYearEight y… ¡que no os lo cuenten!

Título Original:
Harry Potter and the Sorcerer’s Stone
Año2001
Director: Chris Columbus
Guión: Steve Kloves (Novela: J.K. Rowling)
Fotografía: John Seale

Reparto: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Robbie Coltrane, Richard Harris, Maggie Smith, Alan Rickman, Richard Griffiths, Tom Felton, Ian Hart, John Hurt, Harry Melling, John Cleese, Matthew Lewis, Warwick Davis, David Bradley, Fiona Shaw, Sean Biggerstaff, Devon Murray, Alfred Enoch, Zoe Wanamaker, James Phelps, Oliver Phelps, Julie Walters

Valoración: Es leviooooosa, no leviosá

Sinopsis: El día en que cumple once años, Harry Potter se entera de que es hijo de dos destacados hechiceros, de los que ha heredado poderes mágicos. En la escuela Hogwarts de Magia y Hechicería, donde se educa con otros niños que también tienen poderes especiales, aprenderá todo lo necesario para ser mago.

Finales de noviembre de 2001. Un chiquillo acude a un pase de prensa, gracias al trabajo como periodista de su tía, de la nueva sensación en cine: la adaptación de una nueva saga juvenil que está cautivando a todos los niños del mundo, escrita por una tal J.K. Rowling. Se apagan las luces en la sala, suena esa melodía que tantas reminiscencias mágicas tiene de John Williams y que ya es icónica, como tantas otras bandas sonoras del compositor. Sale el letrero del número 4 de Privet Drive. Un anciano extraño apaga las farolas con un peculiar objeto. Sigue andando por la calle y se encuentra con un gato. Sonríe. «-Buenas noches, profesora McGonagall-«. El resto ya es historia.

¡10 puntos para Griffindor!

A día de hoy, Harry Potter es una de las franquicias más conocidas y exitosas junto con Star Wars y el Universo Cinematógrafico de Marvel, también podríamos incluir el universo Tolkien aunque no es tan relevante en productos transmedia, pero ahí está. En 2001, una producción así aún era un salto al vacío, podría haber corrido la suerte de otras sagas como Eragon o Percy Jackson, que tras la primera entrega quedaron en nada. Pero había un gran proyecto detrás de la adaptación del famoso mago. La Warner respaldaba la producción con gente como David Heyman, que a la postre se ha convertido en uno de los productores más exitosos, y bajo la dirección de Chris Colombus, director de éxitos ochenteros como Gremlins o Los Goonies, arrancaba la primera entrega de la que sería una de las sagas cinematográficas más importantes de la Historia reciente.

Desde la butaca, yo me sentí cautivado desde el primer minuto, yo también quería ser elegido para ir a aprender magia al colegio Hogwarts y ser amigo de Harry, Ron y Hermione. Pasear por sus pasillos, moverme por esas escaleras cambiantes y descubrir todos los secretos del castillo. Los personajes tenían un carisma que me enamoraba, también mérito por supuesto del excelente reparto, en los que destacan para mí en ésta primera cinta la maravillosa Maggie Smith en el papel de McGonagall, el inolvidable Snape de Alan Rickman, tristemente fallecido y, para mí, el mejor personaje y la mejor interpretación a lo largo de toda la saga, y Richard Harris como Dumbledore, que lamentablemente falleció tras el estreno de la segunda película siendo sustituido por Michael Gambon, quien debo decir que hizo también un Dumbledore magnífico.

¡Incendio!

Los tres niños protagonistas creo que fueron muy bien elegidos. Daniel Radcliffe fue mejorando su actuación a medida que avanzaba la saga, Emma Watson era tal cual la Hermione que yo me imaginaba leyendo el libro y Rupert Grint encajaba perfectamente en la personalidad de Ron Weasley. Al igual que el desagradable Draco Malfoy interpretado por Tom Felton. Y es que, sin duda para mí, una de las claves del éxito de La piedra filosofal es la gran elección de casting. No creo que haya muchos fans de la saga literaria que no asociaran la caracterización de los personajes con la imagen que se habían hecho leyendo los libros.

Como adaptación, creo que funciona muy bien siendo bastante fiel a la novela y hay pocos cambios, y los que hay creo que son beneficiosos para el ritmo de la cinta, y eso que dura sus buenas dos horas y media, pero acabó y yo salí de la sala muriéndome de ganas por saber cómo continuaba la historia del niño mago más famoso del mundo. Tal es así que en cuanto llegué a casa rogué para que me compraran los demás libros que estuvieran publicados hasta ese momento y los devoré con ansias enfermizas. Ese año se me hizo eterno hasta el estreno de la segunda película, y releí los libros una y otra vez para pasar el mono.

Espejito, espejito…

Harry Potter ha marcado a toda una generación, ya sea por los libros, por las películas o por ambos medios. Los niños de los ’90 hemos tenido la suerte de crecer junto a Harry y sus amigos y tener un mundo en el que perdernos cuando la realidad se nos hacía bola. Y ojalá que las nuevas generaciones también se encandilen con éste universo. Será difícil porque hoy hay mucha más competencia: Marvel, DC, otras sagas literarias juveniles de mucho potencial… pero se puede decir que Harry Potter fue una saga pionera, y por ello se merece seguir siendo descubierta por los niños de hoy.

Con motivo de los 20 años ahora va a reestrenarse en las grandes pantallas así que si tenéis hijos, primos, sobrinos, hermanos, ahijados… es la oportunidad perfecta para descubrirles (o redescubrirles) éste mundo tan mágico, y por qué no decirlo, sacar el niño interior que todos llevamos dentro.

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¡Nos vemos en la Zona!

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