#ZZYearEight: 20 años de… BOBOBO, de Yoshio Sawai

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Por octavo año consecutivo celebramos nuestro aniversario de la única manera que sabemos: reseñando muchas cosas sin parar. Como ya viene siendo tradición, a lo largo de esta semana iremos publicando artículos sobre obras míticas que, al igual que nosotros, cumplen años y que aún no habíamos recogido en nuestro cada vez más interesante catálogo de reseñas.

Bienvenidos al #ZZYearEight y… ¡que no os lo cuenten!




Título original:
Bobobōbo Bōbobo (ボボボーボ・ボーボボ)
Editorial: Shueisha
Género: Shonen
Mangaka: Yoshio Sawai
Publicación Japón: Febrero 2001 – Noviembre 2005
Publicación España: Noviembre 2007 – Mayo 2011 (Planeta)
Valoración: ¡Por el poder del cabello nasal!

 

 

Hace cosa de veinte años atrás, un tipo llamado Yoshio Sawai que era conocido por sus amigos y familiares como el tipo rarito que dibujaba regulín y que tenía un humor pésimo, decidió sacar una serie manga centrada en sus chistes especiales. Esto seguramente le llevó a quedarse solo durante mucho tiempo, siendo un apestado por parte de sus colegas que estaban hartos de escuchar una y otra vez las mismas idas de olla de su colega el otaku, además de que dejaron de llamarle para las reuniones familiares por su dudosa coherencia a la hora de intentar coger los palillos con los pelos de la nariz. Todo un sacrificio que tuvo que hacer el genial de Sawai para que, años más tarde, uno de sus ayudantes crease uno de los shonen más geniales que ha existido nunca: Assassination Classroom. Bueno, hizo eso y también creó…

BOBOBO
de Yoshio Sawai

Lo que he dicho arriba seguramente sea falso, pero no me extrañaría que hubiese ocurrido de verdad (lo de Assassination Classroom es totalmente cierto, no todo iba a ser desgracia en la vida del pobre Sawai). Sea como fuere, la fama del autor nipón llegó a su máximo gracias a una de las series más absurdas que jamás nadie ha creado, en la que su total anarquismo y vorágine de referencias a otros mangas, animes o cultura japonesa era tal que, al final, todo parecía tener hasta cierta lógica. Pero nada más lejos de la realidad. La historia se centra en un protagonista, Bobobo, un tipo alto, fuerte, con un pelazo afro tupido y una habilidad rinocapilar envidiable. Él junto a Beauty, una joven que salva al principio, se embarcan en una batalla contra los pérfidos cazadores de pelo, los secuaces del emperador Bola de Billar IV, que buscan dejar a todo el mundo calvos en su cruzada contra el poder capilar. Durante el paso de los capítulos se irá encontrando con luchadores de lo absurdo como Don Patch, Tokoro Tennosuke o Dengakuman, que le ayudarán a la hora de enfrentarse a los generales cazadores de pelo que aterrorizan a todo el Imperio Margarita. ¿Qué, cómo os habéis quedado? Yo de pasta de boniato.

Creedme que he resumido lo mejor posible la trama del cómic, pero os tengo que avisar que, en contra de toda lógica, te va enganchando conforme avanza ésta. Lo terriblemente absurdo de todo lo que rodea a Bobobo y sus amigos genera un halo de sorpresa en todo lo que sucede, ya que no existe ningún tipo de norma que cumplir a la hora de narrar las historias, pudiéndonos encontrar con alienígenas arrozcontecianos, chicas torpedo o magos de la moneda. Todo vale y no hay límites a la hora de contarlo. De hecho el arte es tan feo que puedes llegar a pensar en un principio que se trata del manga de cualquier chalado que toma cereales con LSD para desayunar, pero la fama que llegó a tener en su país lo convirtió en un referente humorístico que incluso llegó a tener series que beben directamente de su humor referencial (como es el caso de Gintama, salvando las distancias de coherencia) y consiguió tener su propio anime, el cual terminó siendo un éxito total en todo el globo, amén de que le dio la fama que se merecía.

Pos yo no le veo la gracia a los dibujicoh estos…

Porque si yo conocí este manga es debido a la serie de animación que se emitía en Cartoon Network. El apartado visual es claramente superior al que podemos encontrar en el cómic, pero es que también sufrió una adaptación de chistes y gags debido a la personalidad de los dobladores españoles, que lograron darle una profundidad más a todo y una capa extra de humor que le va como anillo al dedo. Es cierto que el paso de los años ha conseguido tapar el renombre de Bobobo, pero la generación que nos criamos viendo esta maravillosa serie, todavía usamos expresiones o chistes absurdos que nos hace reconocibles entre la triste masa que jamás comprendió de qué iba la vaina o no tuvo la suerte de poder disfrutarla. Se convirtió en una seña de identidad que nos hacía especiales (a veces en el mal sentido de la palabra) y nos ayudaba a entender el mundo que nos rodeaba de una manera diferente y divertida. Pese a lo absurdo de todo, no se trata de una serie con subidas de tono o no apta para público infantil, puesto que no se mete en ningún tipo de jardín. Simplemente es absurda hasta el extremo. Muy, pero que muy absurda. Y eso es genial.

Encontrar el anime actualmente es casi una quimera, a salvo de que una plataforma estilo Netflix algún día decida ponerlo en su parrilla remasterizado y conservando las voces originales. Sin embargo el manga sí que está disponible gracias a la editorial Planeta, que publicó toda la primera parte de Bobobo que continúa más allá del último capítulo del anime. Por lo visto su segunda parte, Shinshetsu Bobobo, no fue precisamente de lo mejor que creó Sawai y, tras intentarlo con un par más de series, volvió a la indigencia y a contar chistes malos a la señoras mayores que le dejaban monedas en el gorro. Al final todos salimos ganando de alguna forma: nosotros tuvimos la suerte de conseguir a Bobobo y Sawai pudo comer de caliente durante un par de años. ¡Todos felices!

¡Una reseña sobre nosotros veinte años después!

Ahora en serio, si buscáis un manga o anime diferente y de humor, quizá Bobobo sea el germen de todo aquel boom de grandes historias que vinieron posteriormente. Merece al menos una pequeña oportunidad, aunque sea para poder bajar la coraza que le ponemos a la vida y reírnos sin tapujos de cosas tan absurdas como innecesarias. La vida también tiene ese tipo de momentos y aprender a tomárselos a broma es la forma más saludable de seguir viviendo. A no ser que seas calvo…

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¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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