#ZZYearEight: 20 años de… BLEACH, de Tite Kubo

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Por octavo año consecutivo celebramos nuestro aniversario de la única manera que sabemos: reseñando muchas cosas sin parar. Como ya viene siendo tradición, a lo largo de esta semana iremos publicando artículos sobre obras míticas que, al igual que nosotros, cumplen años y que aún no habíamos recogido en nuestro cada vez más interesante catálogo de reseñas.

Bienvenidos al #ZZYearEight y… ¡que no os lo cuenten!



Título original:
Bleach (ブリーチ)
Editorial: Shueisha
Género: Shonen
Mangaka: Tite Kubo
Publicación Japón: Agosto 2001 – Agosto 2016
Publicación España: Agosto 2018 – Actualidad (Panini)
Valoración: Deathberry is nigh


El año pasado ya pequé ligeramente de dejarme llevar por la nostalgia hablando de Raruto o, al menos, intenté argumentar que su visión paródica de la obra de Kishimoto me ayudó a no crear ningún falso ídolo dorado a partir de las obras que me marcaron tanto en mi adolescencia. Sin embargo, eso lleva fácilmente al extremo contrario, la mal entendida crítica sin argumentación detrás hacia lo que se lleve en ese momento y, desgraciadamente, mi principal víctima fue…

BLEACH
de Tite Kubo

Ya sabéis como va el rollo: chaval a primera vista normal adquiere de bote pronto poderes que escapan de su comprensión y se ve abocado a una serie de aventuras que le llevan a conocer a nuevos aliados y a enemigos que finalmente se convertirán en nuevos aliados hasta derrotar a la persona que ha decidido destruir el mundo ese día. No es una trama novedosa y tampoco necesita serlo. A veces solo necesitas unos sólidos mimbres como los que hicieron popular a YuYu Hakusho, darle un lavado de cara moderno (o al menos moderno hace 20 años) y procurar que todos y cada uno de tus personajes desborden personalidad.

Y vaya como sabe hacerlo Tite Kubo. Todo Bleach es una lección continua de como hacer a tus personajes MOLAR (así, en mayúsculas) por muy corta que sea su aparición o por muy poca que sea su importancia en el cómputo total de la historia. Si no es un momento en el que brillan con luz propia, es el propio diseño de cada actor de esta obra el que hace resaltar su presencia lo suficiente como para que el lector le preste la atención necesaria. Que no haya ninguna duda al respecto: la estética es el pilar principal sobre el que se sostiene Bleach y, una vez desarrolla el mangaka define por completo su estilo, el principal gancho por el que seguir esta serie.

Vuestra boyband favorita

Pero aquí hemos venido a hacer sangre, ¿no? A decir que las motivaciones de los personajes son arbitrarias, que la historia es un sinsentido alargado hasta la nausea de forma completamente innecesaria. ¿Los giros de guion? Forzados y previsibles. ¿El nuevo enemigo de turno? Rebuscado y con cero unidades de carisma ¿Las habilidades que adquiere Ichigo en la nueva etapa? Deus Ex Machina del tamaño de dos basílicas. Todas estas cosas se dijeron, se dicen y se dirán sobre Bleach a lo largo del tiempo llegando a quedar en el imaginario colectivo como, si no una obra menor, si como el patito feo de las tres obras que sustentaron la revista estrella de Shueisha durante mucho tiempo. No es cuestión de negar la mayor de forma tajante: está claro que Bleach dista de ser una obra perfecta pero también es cierto que dentro de la masa informe (y poco aseada) de aficionados al manga se convirtió en el saco de arena favorito con el que hacerte parecer interesante al meterte con algo mainstream.

Es importante conocer el contexto en que se desarrolló esta serie porque, dejando de lado pequeños detalles como que casi arruina la vida del autor, la verdad es que este manga intentó por todos los medios distinguirse de sus coetáneos ya no solo en el apartado más técnico si no también en el temático, donde sin duda más arriesgó. Donde el resto apostaba por ir a más con la espectacularidad, el rumbo que adoptó Bleach fue más introspectivo y pausado, centrándose durante un buen tiempo en las inquietudes del protagonista tras salvar el mundo y en cuál tenía que ser el siguiente paso. Todo lo que constituiría la recta final del manga (etapa que, lamentablemente, demasiada gente opta por obviar) mantiene un tono de resignación triste donde los personajes son conscientes de lo inevitable de su destino pero que, pese a todo, deben seguir luchando.

No diréis que no tiene buena planta

 

Durante mucho tiempo fui demasiado con la obra de Tite Kubo obviando lo que le hacía grande porque las cosas que ofrecía eran muy diferentes a lo que estaba acostumbrado a aceptar. Con suerte y gracias a los años, uno puede acabar (re)descubriendo pequeñas joyas donde creía que no había nada que ver.

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¡Nos vemos en la Zona!

Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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