#ZonaSimio Un tributo a su Majestad: KING KONG

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Con motivo del estreno este viernes de El Amanecer del Planeta de los Simios, en Zona Zhero hemos querido dedicar toda una semana, del 14 al 20 de julio, en exclusiva a estos animales en el mundo del cómic, el cine, los videojuegos, etc. Todo en el tag #ZonaSimio.

Décadas antes de que Pierre Boulle planteara la existencia de un planeta gobernado por simios, Merian Coldwell Cooper y Ernest Beaumont Shoedsack ya soñaron con un simio que era rey de su propio mundo. Un mundo conocido como la Isla Calavera. Durante el rodaje de Las Cuatro Plumas (1929), quedaron fascinados por los gorilas, y Cooper no paraba de fantasear con uno de estos poderosos animales combatiendo un ejemplar de los por aquel entonces recién descubiertos dragones de Komodo. Por otro lado, el estudio RKO le había dado la patada (aún habiendo rodado bastante material) al proyecto Creation de Willis O’Brien, famoso por aquel entonces por sus revolucionarios efectos especiales stop motion en El Mundo Perdido (1925). Se juntaron el hambre, las ganas de comer… y dieron como resultado un auténtico hito del cine y de la cultura popular en general. Os presento a la Octava Maravilla.

Os presento al Rey Kong.
…y sus remakes.

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El Rey original

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Año: 1933
Director: Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack
Guión: James Ashmore Creelman, Ruth Rose
Reparto: Fay Wray, Robert Armstrong, Bruce Cabot, Noble Johnson,
James Flavin, Sam 
Hardy, Frank Reicher

 King Kong, como película y como personaje, es historia esencial del cine. Lección básica de cómo crear algo capaz de estimular las mentes de múltiples generaciones, simplemente mezclando dos ideas como la novela (y película) El Mundo Perdido de Sir Arthur Conan Doyle, y el cuento de La Bella y la Bestia. Pura aventura, icónica, espectacular, dramática, memorable… obra maestra. Siendo resultado de la combinación entre un proyecto frustrado del artista del stop-motion Willis O’ Brien y los delirios aventureros de los directores de documentales Ernest Beaumont Shoedsack y Merian Coldwell Cooper, la que fue publicitada como La Octava Maravilla por doquier durante su año de estreno (y en posteriores reestrenos) fue un éxito crítico y de taquilla memorable, equivalente al del más potente de los blockbusters actuales (¡hasta tuvo una secuela centrada en el albino hijo del gorila…literalmente meses después!), e impactó a espectadores de muchas generaciones venideras, al igual que inspiró a posteriores escritores y cineastas a la hora de concebir otros iconos como el Increíble Hulk o La Criatura de la Laguna Negra.

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“¡Con dulzura, que soy una dama…!”

La trama es más que conocida: una expedición con el valiente Jack Driscoll (Bruce Cabot) como primer oficial busca exteriores para rodar una película que prepara el director Carl Denham (Robert Armstrong), acompañados por la actriz en mala racha Ann Darrow (Fay Wray). Una vez llegan a la misteriosa Isla Calavera, una tribu indígena secuestra a Ann y ofrece a la hermosa mujer de cabello dorado a su dios, un inmenso gorila prehistórico que, encaprichado con ella, la protegerá hasta su último aliento de todo aquello que él considere una amenaza. El simio y la chica, paralelamente al resto de miembros de la expedición, recorrerán una jungla antediluviana (poblada por peligrosos animales a juego: reptiles gigantes, dinosaurios, pterosaurios… el paraíso de quien escribe estas líneas) primero, y las calles de Nueva York después, con el gran Kong acosado primero por espectadores que lo ven como un mero fenómeno de la naturaleza, y por aviones del ejército después, en uno de los clímax más potentes jamás rodados. Viendo todo lo que ofrece, y a sabiendas de que todo ello fue ofrecido por chefs artesanos en bandeja de plata… ¿a quién podría no satisfacer esta historia? Caray, este tipo de obras deberían considerarse la razón de ser del cine mismo. 

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Pressingtoric Catch.

King Kong es una obra mágica, brutal, hermosa y espeluznante. La mezcla de ideas del film cuaja sobremanera , apoyada en los im-pre-sio-nan-tes efectos especiales del maestro Willis O’Brien, los evocadores decorados, un eficaz reparto de secundarios, el encanto de la ambientación urbana de la Nueva York de los años 30 (aunque este último sea un plus que sólo se pueda tener en cuenta hoy en día) y la despampanante belleza de Fay Wray, quizá la primera scream queen de la historia del cine, que hizo que dudáramos de quién estaba más enamorado de ella: el gorila o el espectador. Una joya a nivel artístico, técnico e histórico. Imprescindible para cualquier amante de los simios, de las historias de aventuras, de las fábulas románticas y, en resumen, del cine.

*   *   *

Tras la ya mencionada secuela, de menor pretensión y éxito que su predecesora, y obviando las dos traslaciones japonesas que tuvo Kong en King Kong contra Godzilla (Kingu Kongu Tai Gojira, 1962) y King Kong se Escapa (King Kong no Gyakushū, 1967), tuvieron que pasar cuatro décadas para que el Rey de los Simios tuviera otra oportunidad de adaptarse a nuevos tiempos cinematográficos. Con el productor Dino DeLaurentiis, el director John Guillermin y los aclamados creadores de efectos especiales Carlo Rambaldi y Rick Baker, es raro que este proyecto saliera mal. Hablamos de…

el infame remake

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Año: 1976
Director: John Guillermin
Guión: Lorenzo Semple Jr.
Reparto: Jeff Bridges, Jessica Lange, Charles Grodin,
John Randolph, Rene Auberjonois, Julius Harris

Ay señor. ¿Qué narices pasó? Esta producción lo tenía todo para ser mítica. Un reparto con dos artistas como Jeff BridgesJessica Lange en cabeza (novatos por aquel entonces, pero que ya apuntaban maneras), un productor de éxito, un director que se manejaba bien dentro del cine catastrofista… Por desgracia, lo que nos ofrecieron es un remake desganado, sin chispa, que se queda en lo superficial a la hora de homenajear y cuyo rodaje además fue un completo caos tanto a nivel técnico como artístico. Por no mencionar el innecesario humor absurdo que lo envuelve, la eliminación de la metáfora cinematográfica y la total ausencia de dinosaurios en la película (¿nadie les dio el teléfono de un tal Ray Harryhausen?). Analicemos pues este tropiezo de 15 metros, aunque tampoco es que hay tela que cortar.

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Así Jessica, mojadita, pa’ que la peña no se distraiga.

Lo primero, es que como remake no tiene magia alguna. Olvidaos de la expedición en busca de exteriores misteriosos y paradisíacos, ahora la cosa va de una compañía petrolífera, con un tal Wilson (Charles Gordin) capitaneando la expedición y Jack Prescott (Jeff ‘El Nota‘ Bridges) como el paleontólogo cliché de la expedición, pretendiendo ocupar ambos los roles de Denham y Driscoll respectivamente. Fuera queda esa Ann inocente y cándida a la que conocimos intentando llevarse a la boca algo de comer, el Kong de los 70 prefiere darnos a una buscavidas llamada Dwan, interpretada por una, eso sí, bellísima Jessica Lange, que hace lo que buenamente puede con su parte del guión, consistente en posar lo más sensualmente posible en manos de Kong y en preguntarle por su signo del zodíaco (CÁNCER, SU SIGNO DEL ZODÍACO ES CANCER, AGH). En cuanto a la historia, es básicamente la misma de la original, pero con cambios varios, y todos a peor. Si bien a la hora de actualizar el contexto histórico de la obra no es mala idea trasladarla a la crisis del petróleo de los 70, aparte de perder la simpatía del original también se pierde parte del sentido del propio clímax de la obra en sí. Porque… ¿qué necesidad tiene una compañía petrolífera de usar un mono gigante costosísimo de mantener como mascota? En cuanto a los personajes, lo dicho: el paleontólogo hippie que no pinta nada (quiere ir a la isla porque ha oído hablar de una mítica bestia), los codiciosos expoliadores de mundos perdidos, y la rubia de turno, que como hemos dicho, en lugar de ser una cándida actriz que pasa por un mal momento de su vida, es una náufraga del mismo gremio que rescatan los expedicionarios de camino a isla, ya que el barco de su director explotó (¿?¿?¿?). Y en el clímax de la peli, olvidad el Empire State, lo que lo petaba en aquellos tiempos eran las Torres Gemelas de World Trade Center. Luego os hablaré de ese asunto. 

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Por qué.

El rodaje fue un desastre. Disputas entre productor y director (que en un principio iba a ser nada menos que Roman Polanski, que rechazó el proyecto alegando que “…no sabría qué hacer con un simple mono“), derroches presupuestarios varios, Rick Baker salvando la película pese a contar solo con un mero agradecimiento en los créditos… Basta decir que fue construido un King Kong animatronic de 12 metros de altura, cacareado como gran atracción del film…  y usado en dos planos. El resto del tiempo, era el propio Rick Baker (mítico diseñador de trajes de simio, que colaboró en 2001 y en el remake de El Planeta de los Simios del que os hablará nuestro compañero Diego en breve en esta misma web) disfrazado de gorila el que daba la cara por la película. Por no mencionar lo engañoso del cartel de la cinta. Tenemos en él un poderoso simio batallando con jets en la cima del World Trade Center, con un pie apoyado en cada torre. Sin embargo, la película muestra a Kong peleando contra helicópteros (mucho más manejables, siendo justos) y los espectadores se tienen que conformar con un salto entre torre y torre durante el cual se pueden apreciar los asombrosos poderes de teletransporte de Dwan (CÁNCER, CÁNCER). Y lo último, y quizá más sangrante del conjunto para un servidor… los dinosaurios de la versión clásica, que venían a ser uno de los grandes atractivos del film original como parte de la ambientación de Isla Calavera, son sustituidos por una serpiente gigante de goma a la que Kong parte en dos. Justo lo que todos querían ver, sin duda.
Debido a su éxito comercial (que no artístico), y al igual que el original, esta película también tuvo una secuela estrenada diez años después por el mismo equipo técnico, centrada esta vez en la resurrección del gorila y su encuentro con una hembra de su especie. A destacar la aparición en ella de Linda Hamilton, futuro icono del cine de acción en su papel de Sarah Connor en la saga Terminator.
¿Algo bueno que decir de esta película? Que es ideal para echarse la siesta si la pillas algún domingo después de comer por la tele. Y que Rick Baker lo bordó, como siempre.

*   *   *

Treinta años tuvieron que pasar para que el Rey de los Simios viera su historia resucitada, de la mano de un fan incondicional de la película de 1933: Peter Jackson. Tras ganarse el aprecio de los aficionados al cine fantástico de medio mundo primero con sus primeras gamberradas gore (Braindead, esa maravilla), y el reconocimiento unánime de crítica y público general con su titánica trilogía sobre El Señor de los Anillos, el barbudo de Nueva Zelanda logró su ansiado (y pospuesto) sueño: realizar un remake de King Kong a la altura del mito. ¿Funcionó? Sí y no, quedándose entre la épica desproporcionada…

y el homenaje excesivo.

ZONAKONG1 Año: 2005
Director: Peter Jackson
Guión: Peter Jackson, Frances Walsh, Philippa Boyens
Reparto: Naomi Watts, Adrien Brody, Jack Black, Thomas Kretschmann, Jamie Bell, Lobo Chan, Kyle Chandler, Colin Hanks, Evan Parke, Andy Serkis.

Me es muy difícil hablar de esta película. Por una parte, es un bellísimo tributo a la película original, repleto de metareferencias y guiños, rodado con muchísimo mimo y con un aspecto visual perfecto. Por otra… es un mamotreto de más de tres horas, a la que le sobra más de una escena y que peca de lo que pecó Superman Returns por ejemplo: querer ser más un homenaje que una película por sí misma. Con sus fallos y sus aciertos, la titánica producción de Peter Jackson recorrió un tortuoso camino antes de ser estrenada. Siendo pospuesta a finales de los 90 debido a la presencia (y relativo fracaso) en cartelera tanto de otra peli simiesca (el remake de Mighty Joe Young, película que a su vez surgió a rebufo del King Kong original) como de mi queridísimo Godzilla I.N.O (cuya reseña podéis leer aquí), Jackson se centró en su trilogía sobre el Anillo Único, consiguiendo así el dinero y el reconocimiento necesarios para poner su miembro viril sobre la mesa y decirle a los productores “yo me lo guiso, yo me lo como“. Se puede decir que este Kong es el que Peter  Jackson quiso. Y eso debe considerarse a la vez una virtud y un defecto.

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Pressingtoric Cath, ahora en HD.

La versión del mito por parte de Peter Jackson es básicamente una versión en esteroides del Kong 1933, con cambios mínimos. Jack Driscoll (Adrien Brody) como guionista en lugar de capitán viene a ser el cambio más signficativo en lo referente a los personajes. El desarrollo de la trama, por su parte, se ve cargado de referencias y guiños al original, como cuando al principio de la cinta se menciona a Fay Wray y Cooper y cía. como competencia del codicioso y estafador Denham (Jack Black) y de versiones agigantadas de momentos ya existentes. ¿Que la negociación entre la tribu indígena y la tripulación se resuelve hablando en la película original? Jackson monta un tiroteo (e incluye a los nativos de Braindead, fanservice para sus seguidores) del copón. ¿Que en la película original fue suprimida la escena de los insectos gigantes? Jackson la incluye, convirtiéndola en el momento más angustioso de la cinta. ¿Que Kong se zurra con un Tyrannosaurus en su versión clásica? Aquí con tres a la vez, antes de tener un cara a cara épico con uno solo. ¿Que los marineros son atacados por un saurópodo carnívoro inventado? Jackson nos entrega una masiva estampida de los mismos animales, correctamente vegetarianos esta vez. ¿Que el clímax de la original conseguía sacarnos una lágrima? Esta versión nos pide que preparemos pañuelos y demandemos a los pilotos de los aviones. Y así hasta acabar. Todo lo mostrado en esta ya estaba en la original, solo que agigantado. El espíritu de la misma, el concepto de “cine dentro de cine”, la amistad (sí, aquí es tratada como mera amistad) entre la Bella y la Bestia, la sensación de terror antediluviano que impone la Isla Calavera, el truco de “no empezar a mostrar los bichos hasta casi la mitad de la película” (que tan bien le funcionó a Spielberg en esa peli suya que nadie ha visto), el choque entre civilización y naturaleza… Todo está ahí. Un fan de la obra original no puede sentirse decepcionado.

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Dejadme… se me ha metido algo en el ojo… :'(

Quizá lo que mejor funciona y a la vez lo peor de la película dependiendo del momento, es la relación entre Kong y Ann. Tierna, bien desarrollada y con gran entrega tanto por parte del futuro César en la actual saga de El Planeta de los Simios Andy Serkis en el papel de Kong (este señor se merece un Oscar y un fisioterapeuta, tantos papeles con chepa le van a pasar factura…), como de Naomi Watts, perfecta en su rol de actriz fracasada en un contexto histórico decadente. Sin embargo, los momentos que sí funcionan (cada una de las miradas que comparten) luchan contra los que no (ese momento Bambi en el último tramo de la película…) en una película excesivamente larga, que habría funcionado mejor durando 120 minutos en lugar de sus más de 180. Sí, mola recrearse con el hecho de que estamos viendo una película durante la cual se rueda otra película pero la pedantería nunca es buena. Igualmente, lo milagroso de la forma de salvarse de los peligros de la isla por parte de los marineros puede llegar a sacarnos de la película, así como la exasperante hora y media que tarda la película en empezar a mostrar acción, y el aberrante final de la estampida de saurópodos. La película tras su estreno funcionó relativamente bien a nivel crítico, pero no tanto en lo referente a la taquilla, cumpliendo de sobra pero no reventando las arcas del estudio como se esperaba por parte de un director capaz de aniquilar tres años seguidos la taquilla mundial y lograr 11 Oscars para una película del tan denostado por la Academia género fantástico. Sin embargo, ahí queda, ese homenaje que rindió un fan a su película favorita. Con pros, con contras, pero ante todo, digna del mito.

*   *   *
Y así acaba nuestro recorrido por la trayectoria de la leyenda de King Kong. Otras versiones más o menos apócrifas han habido (las antes mencionadas secuelas de las dos primeras versiones, junto con el King Kong japonés de la Toho), pero las únicas que se han intentado acercar al espíritu original son las dos que hemos tratado. ¿Y a vosotros, primates? ¿Qué os parecen el original y sus versiones? ¿Os apetece que hable de alguna de las secuelas y spin-offs que hemos dejado en el tinero? ¿Puede haber un crossover entre #ZZGodzilla y #ZonaSimio? Comentad, que ya que habéis llegado hasta aquí abajo…

¡Nos vemos en la #ZonaSimio, primates!

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4 Respuestas

  1. Inmejorable repaso. Totalmente de acuerdo en cuanto a los remakes, porque… ejem… la original no la he visto…

  2. Anónimo dice:

    Crecí con Kong, siempre será el rey, y esa pelea contra aquel Tyranosaurio que en blanco y negro se intuía de color rojo es una de mis escenas favoritas de la historia del cine. Coincido plenamente con todo. Exceptuando que no me gustan los monos mucho, soy mas de otros bichos y dinosaurios jajaja

  1. 8 Junio, 2015

    […] una de las semillas que dieron lugar al clásico inmortal de 1933 King Kong (del cual os hablamos aquí hace un tiempo), donde también participaría el dúo O’Brien/Delgado.A lo largo de The […]

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