#ZonaSimio EL PLANETA DE LOS SIMIOS de Tim Burton: disfrutablemente mala

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Con motivo del estreno este viernes de El Amanecer del Planeta de los Simios, en Zona Zhero hemos querido dedicar toda una semana, del 14 al 20 de julio, en exclusiva a estos animales en el mundo del cómic, el cine, los videojuegos, etc. Todo en el tag #ZonaSimio.

Antes de que llegase César para resucitar la franquicia simiesca, llevarla por el buen camino y conquistar al público, Fox ya intentó relanzar la saga, aunque muchos prefieran fingir que eso nunca ocurrió. Sí pequeños, toca hablar de la que, hasta la llegada de Alicia en el País de las Maravillas, fue la peor película de Tim Burton. Un proyecto que antes de caer en sus manos, pasó por una odisea en la que poco a poco abandonó el tono de la cinta protagonizada por Charlton Heston y fue metiéndose en el género de la acción palomitera más perezosa.

Desde Zona Zhero os presentamos
con orgullo y ganas de echar unas risas…

El Planeta de los Simios (de Tim Burton)

ZONASIMIOBURTON


Título original
:
Planet of the Apes

Año: 2001
Director: Tim Burton
Guión: William Broyles Jr., Lawrence Konner y Mark D. Rosenthal
Reparto: Mark Wahlberg, Helena Bonham Carter, Tim Roth, Michael Clarke Duncan, Paul Giamatti, Estella Warren

Sinopsis: Año 2029. En una misión rutinaria, el astronauta Leo Davidson (Mark Wahlberg) pierde el control de su nave y aterriza en un extraño planeta, que está gobernado por una raza de simios cuya inteligencia es similar a la de los seres humanos, a los que, sin embargo, tratan como si fueran animales. Con la ayuda de una chimpancé (Helena Bonham Carter) y de un pequeño grupo de rebeldes, Leo encabeza una rebelión contra el poderoso ejército dirigido por el general Thade (Tim Roth). La clave de la victoria consiste en llegar a un templo sagrado, situado en la zona prohibida del planeta, que contiene los extraordinarios secretos del pasado de la humanidad.


Todo empezó en 1988 de la mano de Adam Rifkin, genio del séptimo arte que no necesita presentación. Su proyecto, en un principio secuela directa de la peli original, ya usaba el argumento de esclavos humanos que se rebelan contra los macacos, asunto este que, como veremos, plantea serios problemas a la hora de creérselo. El caso es que todo iba como la seda hasta que llegaron las habituales diferencias creativas y este dios del cine abandonó el proyecto para seguir dándonos obra maestra tras obra maestra (este tío escribió Pequeños Guerreros eh, un respeto) mientras Peter Jackson tomaba las riendas y reimaginó la peli, supongo, como una trilogía épica de 4 horas cada film (versiones extendidas aparte). Tampoco cuajó. Ya en los 90, Oliver Stone estaba dispuesto a producir una cinta en principio más seria, más asentada en la ciencia-ficción y bastante paranoica (¡la Biblia revelaba que los monetes se harían con el control!). El proyecto evolucionó hasta idear el asunto del virus utilizado en la saga actual, y atención, que El Chuache (para los no molones, Arnold Schwarzenegger) iba ser el protagonista.

"¿A que mola mi disfraz de Paul GIamatti?"

“¿A que mola mi disfraz de Paul GIamatti?”

Los problemas llegaron cuando un productor bastante gañán quiso meter a la fuerza un tronchante partido de béisbol entre monos para regocijo de los nenes. En este punto el estudio quería hacer algo en plan Los Picapiedra. Descartado este enfoque, desarrollaron un nuevo argumento que ya introducía la idea de que el planeta del título no fuese la Tierra, además de presentar un giro loquísimo al final que el producto final conservaría.
Y finalmente, mientras los años pasaban y tras infinidad de reescrituras, pasando por el proyecto nombres como James Cameron, Chris Colombus, Roland Emmerich, Michael Bay y probablemente hasta Santiago Segura, la cosa, un amasijo de todas las ideas anteriores, acabó como sabemos en manos de Burton, afortunadamente. Y digo afortunadamente porque, presionado por el estudio para darse prisita con el rodaje y con retoques constantes en el guion, Tim se las apaña para mantener la atención del espectador, aunque sea a base de chorradas y excentricidades. No es que sea una de sus habituales locuras, pues no se encuentran por ningún lado los temas y obsesiones recurrentes en su filmografía. Pero sí tenemos escenas bobaliconas a patadas, siempre girando en torno al gag “hacen y dicen cosas de humanos… ¡pero no lo son! Jajaja ¡Son monos! JAJAJAJOJOJO“.

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Hasta como mona sigue siendo mona la buena de Helena.

 Al margen de este tono que rebaja bastante el concepto original, o de lo típica que puede llegar a ser dentro del género “salvador que lidera una rebelión” (sí, hay discursito motivador por parte del prota antes de la batalla final), la película plantea bastantes problemas de lógica. Veamos: Una tripulación de humanos con simios a bordo se estrella en un planeta deshabitado. Los simios, en cuestión de unos pocos años se vuelven más inteligentes porque sí y dominan a los humanos. Mira, no. Debe haber algún tipo de cataclismo que borre al ser humano del mapa, o que acelere la evolución de los primates. Pero cuatro monos avispados no deberían ser problema para humanos armados. En El Origen del Planeta de los Simios ganaban una batalla, pero de ahí a conquistar el planeta hay un trecho que el tema del virus y varias secuelas en desarrollo (la primera de ellas, recordemos, se estrena esta semana) se encargarán de salvar.

Eso es coherente. Esto no, y plantea más dudas. Suponemos que los descendientes de esos simios de la nave son los que vemos en el presente, y del mismo modo, los humanos descienden de aquella tripulación (todo suposiciones, en ningún momento se explica). Bien, cabe aclarar que esta sociedad simia aún está atrasada tecnológicamente, no saben nadar o navegar y desconocen las armas de fuego. En cuanto a los humanos, tienen una cultura tribal, sí, pero son totalmente inteligentes y civilizados, hablan perfectamente y saben nadar. A ver si expreso con claridad mi postura: Tal y como son ambas sociedades, es imposible que los simios tengan el control absoluto y traten a los humanos como esclavos (o animales, la peli no deja claro qué crueldad está criticando). Lo lógico sería que aún estuviesen en plena guerra por la toma de control. Si quieres que los simios dominen el mundo en tu peli, haz que los humanos estén desapareciendo o se hayan vuelto animales, en fin, algo inteligente que otras películas mejores, anteriores o posteriores, harían, maldita sea.

Pero claro, entonces Mark Wahlberg no podría hacer de Espartaco. Esto me divierte, por cierto, ya que lo único destacable en él es que es el único con los medios para revelar cómo empezó todo en el planeta. Por lo demás, no es más inteligente o “avanzado” que la rubia buenorra que lo acompaña o cualquiera de los otros humanos, por mucho que una Helena Bonobo Carter coladísima por él insista en que “es diferente”, lo cual hace que me pregunte por qué no se revelaron antes.

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“Yo seré el Señor Naranja. Y te aguantas.”

 Y ya que he mencionado a las dos féminas protagonistas, permitidme que me ría ante la obvia y única razón para que la rubiaca esté en la peli: Ocultar que el auténtico romance en la trama, o lo más parecido a eso, es entre el prota y la mona. Y no lo consigue, pues resulta más que evidente que, si el bueno de Mark llega a sentir algo por alguien durante el film, en todo caso será por Helena Bonobo Carter. Pero venga, que al final de la peli le bese la modelo para que quede un poco menos perturbador.

Hablando del final… vaya locura. De pronto los simios se enteran de su origen y todos deciden vivir en paz con los humanos, incluido Michael Kong Duncan, hasta hace 1 minuto un malo malísimo. Todo esto mientras el único personaje más o menos carismático, Chimp Roth, se vuelve loco y más sobreactuadamente maloso de lo que ya era.
Del auténtico final del film mejor no hablaré. Es un giro tan loco, tan ridículo y con tantos agujeros e inconsistencias que prefiero no destripároslo si no la habéis visto. Y debéis verla. Oh, por supuesto que poniéndonos serios es mala, pero de un modo muy divertido y disfrutable. Y visualmente intachable, gracias al maestro Rick Baker.

*     *     *

Afortunadamente, tras este traspié del que no hubo secuela alguna y que acabó siendo enterrado en el cajón de proyectos fallidos en su intento de hacer franquicia, El Origen del Planeta de los Simios consiguió restaurar el nivel de calidad e interés de la saga.

Venga, antes de acabar, lanzo una última pregunta al aire: si el planeta estaba desierto, y en la nave sólo llegaron humanos y simios… ¿¿DE DÓNDE HAN SALIDO LOS CABALLOS??

¡Nos vemos en la #ZonaSimio, primates!

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5 Respuestas

  1. Neyebur dice:

    Sin duda no estamos ante la mejor película de El Planeta de Los Simos, pero creo que vimos de forma diferente la explicación a porque los simios dominan el planeta: cuando Mark Walberg y posteriormente el resto de la tripulación de la nave donde viajaban atraviesan la anomalía que se ve al principio de la peli se trasladan en el tiempo. Los primeros en abandonar la anomalía son los miembros de la estación espacial, que se estrella en el planeta Tierra durante los orígenes de la humanidad. Al estrellarse provoca la fuga de los simios superinteligentes (se comenta al principio que hacen pruebas y experimentos con ellos para desarrollar su inteligenica), que matan a la tripulación. El líder de estos simios acabara siendo el líder espiritual de los futuros simios.
    Estos simios son cada vez más inteligentes, por lo que no les cuesta dominar a los humanos, que aún están evolucionando y desarrollando su inteligencia.

    • Juro que no recuerdo lo de que experimentaban con los monetes. De todas formas, no entiendo esto: “no les cuesta dominar a los humanos, que aún están evolucionando y desarrollando su inteligencia”.
      ¿Pero los humanos de dónde salen? ¿No son los descendientes de los de la nave, entonces? ¿Aparecen en el planeta como ocurrió realmente en la Tierra? Pues entonces es imposible que les diese tiempo a evolucionar hasta ser humanos normales. ¡Si solo pasan unos 200 años desde que llegó aquella primera nave!

      • domingo.ortega dice:

        No puedo estar más de acuerdo en lo poco acertada que fue la revisión de Tim pero el echo de que habléis tan mal.de 2 puntos concretos de la.cinta, me sorprende, por un lado que sea otro planeta, “Se llama el planeta de los simios” por tanto deja su título claro que no es la tierra, en la novela que se inspiró así era, por otro lado el final según vosotros otra locura, pues otra vez da de lleno en el final de la novela, un poco cambiado pero en esencia dice lo mismo, que a su regreso a la tierra esta ha sufrido el.mismo.destino que el planeta donde estuvieron los astronautas, por tanto estoy de acuerdo en todo lo dicho sobre la cinta salvo estos dos puntos que son el único acierto que tiene la historia.

  2. Domingo, que sea fiel no significa que sea bueno. :P
    De todas formas, nunca he criticado que el planeta de marras no sea la Tierra…

  3. David "Marcell" Donaire. dice:

    Muy bonita la relación entre Mark Whalberg y Micha el Jackson

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