#ZonaSimio CONGO, domingo de resaca.

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Con motivo del estreno este viernes de El Amanecer del Planeta de los Simios, en Zona Zhero hemos querido dedicar toda una semana, del 14 al 20 de julio, en exclusiva a estos animales en el mundo del cómic, el cine, los videojuegos, etc. Todo en el tag #ZonaSimio.

Michael Crichton lo petaba a principios de los 90, y no era para menos: la película más taquillera de la historia por aquel entonces, Jurassic Park, estaba basada en un best seller suyo. Por supuesto no tardaron en surgir los intentos de repetir el éxito en base a obras suyas, incluso con el apoyo del propio Crichton, con cintas como Sol Naciente, Acoso o la mucho menos prestigiosa…

Congo

congo_ver1Título original: Congo
Año: 1995
Director: Frank Marshall
Guión: John Patrick Shanley (basado en la novela de Michael Crichton)
Reparto: Dylan Walsh, Laura Linney, Ernie Hudson, Grant Heslov, Tim Curry, Joe Don Baker, Mary Ellen Trainor, Carolyn Seymour, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Bruce Campbell
Sinopsis: Una expedición al Congo termina siendo un desastre. Un grupo de expertos busca un tipo de diamantes que pueden ser utilizados para poner en funcionamiento un transmisor de comunicaciones por láser, que también puede usarse como arma. Cuando el equipo pierde contacto, la novia de uno de ellos, antigua agente de la CIA, se dispone a buscar a su prometido.

Ay, Congo. Qué bien me lo pasaba con esta película de crío. Sábado por la tarde, nada que hacer y un gorila parlante en la tele. ¿Cómo no iba a quedarme pegado a la tele? ¡Una mona hablando con voz de robot! ¡La jungla! ¡Gorilas! ¡Expedicionarios! ¡Peligros constantes! ¡Trozos de película durante los cuales me ponía a jugar con mis muñecos! ¡Más gorilas! ¡Un cañón láser!  Lo dicho, ideal para pasar una tarde distendida mirando la pantalla a ratos. Y ahora me pregunto… ¿por qué a ratos? Tras un revisionado de la película, vamos a ver qué ofrece este tanteo sobre la comunicación entre humanos y simios con tintes aventureros. Y ojo, hablaré de la película en sí misma, dado que quien escribe estas líneas ni ha leído la novela ni sabe en qué difiere con el largometraje.

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“Agitado, no revuelto”.

La trama de Congo funciona como si hubieran juntado dos películas en una. Por un lado tenemos a la expedición de rescate encabezada por Karen Ross (Laura Linney), enviada de la empresa TraviCom para investigar qué fue de una expedición anterior (de la cual formaba parte su exnovio, ya hablaremos de eso), y por otra, al primatólogo Peter Elliot, que intenta devolver a Amy, su gorila amaestrada (Elliot investiga en ella nuevas formas de hacer hablar a los discapacitados) a su hogar en el Congo, siendo ambos guiados por el carismático Munro Kelly (Ernie Hudson, sí, ¡el de Cazafantasmas!). Aquí radica el primer gran problema de la película: la trama del primatólogo y la mona sobra de tal forma que funcionaría mejor como película aparte. Que sí, que esto es #ZonaSimio y hablamos de lo molones que son los simios que hacen cosas atípicas, pero se siente eso, sobrante. Aparte, no es el simio al que queremos ver en esta película, y menos con lo que esta nos muestra durante el prólogo. 

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“Va, como en el House of the Dead”

¿Es descabellado pensar que Amy y Peter hubieran funcionado mejor en una película centrada exclusivamente en ellos? La gorila, interpretada por un especialista dentro de un traje diseñado por los genios del estudio de Stan Winston, se siente en cierto modo relativamente creíble, aunque sepamos en todo momento que es un señor en un traje. Y la idea del aparato capaz de transformar sus gestos en palabras es muy interesante, sin embargo, dentro de lo que debería ser la premisa de la película, repetimos, sobra, y encima por momentos se la llega a usar de forma incluso algo manipuladora con las emociones del espectador. Señor primatólogo: los animales criados en cautividad pueden ser rechazados por sus congéneres salvajes. Gracias.
Otro de los motivos por los que esta sería una película más atractiva sin la trama del primatólogo es porque así Karen y Munro acapararían más pantalla. Únicos personajes que de verdad parecen sacados de una película de aventuras, los momentos que tienen juntos son casi lo mejor de la parte humana de la película. Reparten leña, son capaces de afrontar adversidades, y tratan de cumplir su objetivo y cuidar del resto de aventureros. Molan, vamos. Dentro de lo posible en esta producción.

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“Mira, Lisa. ¡Diamantevisión!”

En cuanto a los villanos humanos, nos encontramos con que ellos son otro gran problema de la película.  Tim Let’s Do The Time Warp Again Curry interpreta de forma casi paródica a un personaje escrito con el ojete, siendo claros. Una completa caricatura de villano cliché que encima no llega a nada en la película. No es que un servidor odie los clichés, la mayoría bien manejados pueden molar bastante… pero este personaje es excesivo. Su motivación, encontrar las minas del Rey Salomón y hacerse rico. Su método, la obviedad y la continua reiteración de lo mucho que está interesado en llegar a esas minas. Fin. Tanto él como el resto de personajes se pasan gran parte del metraje pregonando lo corrupto y codicioso que es, y sin embargo, los expedicionarios permiten acompañarles en todo momento por… por… ¿había una razón real para esto? De forma más directa pero extrañamente más secundaria (vamos, un personaje que podría haberse usado muy bien con un guión mejor PERO NO), R. B. Travis, jefazo de TraviCom interpretado por Joe Don Baker y que es el superior y antiguo suegro de Kareen, viene a ser el que fuerza a la expedición a adentrarse en terrenos peligrosos. Por supuesto, este personaje se interesa más por los valiosísimos diamantes de la zona, que averiguar qué le pasó a su hijo (dos villanos con exáctamente la misma motivación: la codicia… mal). Y en cierto modo se nota que es un pésimo padre, porque… ¿quién no querría ser el progenitor de BRUCE CAMPBELL?

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“¿Y si me injerto un cañón láser en el brazo derecho…?

Bruce Campbell, Ash en la magnífica trilogía del Necronomicón de Sam Raimi (…groovy!) aparece al principio de la peli. Su desaparición misma la desencadena. ¿Y qué hacen los guionistas con el actor más molón de toda la película? Matarlo nada más empezar, ¡BRAVO! Por suerte, gracias a él los últimos minutos de la película van cargaditos de rayos láser y miembros cercenados de gorilas caníbales. Donde las dan, las toman. 
Luego está el tema de que la película, más que una producción hollywoodiense de cincuenta millones de dólares parece a ratos un telefilm barato  debido a su torpe factura en algunos momentos, como el alucinante primer encontronazo entre los gorilas caníbales y… eeeehm…

Anda.
¡Que en esta peli había simios!

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“¡Al menos no hundí Universal Pictures!”

Por una parte está la buena de Amy. Como hemos dicho antes, esta simpática y algo borrachina gorila ha sido entrenada para usar un guantelete similar al Power Glove de Nintendo para convertir su comunicación mediante lenguaje de signos en palabras audibles, de tal forma que es el campo de pruebas para un futuro aparato destinado a minusválidos. El personaje viene a ser una parte muy entrañable de la película a ratos, pese al humor facilón con el que la explotan. Y su utilidad en la expedición viene a ser paupérrima salvo al final. Final que igualmente está bastante cogido con pinzas viendo cierto cementerio de gorilas que han sido machacados por ciertos congéneres…

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“Ven ven, que te voy a hablar sobre la vejez y las canas”.

…bastante poco amigables. Los gorilas caníbales de las minas de diamante, junto a cierta arma secreta de Karen Ross, salvan la película en su último tercio. Acojonan bastante eh. Rápidos, brutos, implacables, con un diseño grotesco, y encima hay un montón. Aparte de que sus trajes, al igual que el de Amy, tienen cierto nivel de credibilidad. Y mola un montón cuando le dan de palos a cierto personaje. Oh, sí.

*     *     *

Congo fue nominada y ganadora de varios premios Razzie (algunos de ellos los ganó la propia Amy!), cuenta con puntuaciones paupérrimas en la mayoría de páginas web especializadas y pasó sin pena ni gloria por la taquilla (aunque tampoco fue un fracaso, no está nada mal recaudar 150 millones de dólares cuando sólo has invertido 50. ¿Tan mala es? Básicamente es un telefilm de domingo por la tarde con una inyección de presupuesto y el tirón de basarse una novela escrita por un escritor de moda. Es entretenida, algo cutre, y por momentos absurda, pero tampoco parece tener mayor pretensión, vamos, que no da cáncer. Quizá su mayor y mortal fallo sea el estar tan mal enfocada.
Y que Bruce Campbell muere. Caray,¡Bruce Campbell no puede morir!

¡Nos vemos en la #ZonaSimio, primates!

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