#ZonaSaurio – EL VALLE DE GWANGI, un trágico western terópodo

Con motivo del inminente estreno de Jurassic World, que aspira resucitar la saga jurásica ideada por Michael Crichton y Steven Spielberg tras el estreno de Jurassic Park 3 su extinción, los cinéfilos con simpatía por los bicharracos mesozoicos que pululan por esta web se han puesto de acuerdo para repasar algunas de películas en las que han aparecido estos animales, ya sea por su relevancia histórica, porque molan mil, o porque apestan y hay que decirlo. Bienvenidos… a #ZonaSaurio
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Valle de Gwangi Zonazhero cartel
Título original:
The Valley of Gwangi
Año: 1969
Director: Jim O’Connolly
Guión: William Bast (sobre una historia de Willis O’Brien)
Reparto: James Franciscus, Gila Golan, Richard Carlson, Laurence Naismith, Freda Jackson

Sinopsis: T.J. es un empresario que quiere engrandecer su espectáculo circense con un show único en el mundo: la presentación de un caballo de solo 20 cm. de altura. El prof. Bromley, estudioso de la prehistoria parte junto con un aventurero hacia la cueva en donde se supone que habita el ejemplar. Todo marcha bien hasta que hallan un formidable dinosaurio.

19 años antes de ser estrenada en forma de largometraje, la visión de un grupo de vaqueros viviendo aventuras con elementos propios de la prehistoria ya rondaba por la cabeza de Willis O’Brien, el pionero de los efectos especiales que había dado vida años antes a las criaturas del mundo de King Kong, entre otras bestias cinematográficas. El proyecto, titulado originalmente Gwangi, tras muchas complicaciones fue estrenado en 1969 bajo la dirección de Jim O’Conolly… siete años después de que O’Brien muriera. Ahora, la estrella y alma de la cinta que acabó titulándose El Valle de Gwangi no es ninguno de los actores del reparto, si no el propio ser que reina en el valle al que da título la película, al cual dio vida el gran Ray Harryhausen, alumno aventajado de O’Brien, en lo que podríamos considerar un tributo simbólico a su maestro.
gwangi Zona zhero La historia de la película toca temas similares a King Kong, pero prescindiendo del elemento romántico para centrarse (quizá incluso inintencionadamente) en cómo la humanidad expolia y maltrata la naturaleza por algo tan banal como entretener a unos cuantos pueblerinos en la plaza local. El primer acto de la película tras un intrigante prólogo, gira en torno a El Diablo, un pequeño ejemplar de eohippus, un antepasado de los caballos del tamaño de un perro pequeño, extinguido hace eones. El animalito, vivo y coleando en el México de 1912, es propiedad (y próxima atracción estrella) del circo en el que trabaja T.J., una experta en acrobacias con caballos. La antigua pareja de T.J, el también especialista circense Tuck, vuelve a México para reencontrarse con ella, pese a la desconfianza del resto de compañeros del circo local, y la situación se complica cuando T.J. le muestra el caballito a Tuck y entran en juego un paleontólogo que investiga zona y los gitanos del pueblo, comandados por una vidente ciega que insiste en que el pequeño animal sea devuelto a su hogar. Los especialistas, la pareja, el paleontólogo y los gitanos  acaban en una persecución sin cuartel que les lleva al Valle Prohibido, una tierra de la que sólo se habla en susurros. Y es ahí es donde de verdad comienza la película.
Gwangi protas zonazhero En el Valle Prohibido, los aventureros contemplan asombrados algunas especies de animales extintos: un pterosaurio al que uno de los vaqueros de circo se enfrenta mano a mano, un poco popular pero curioso ornithomimus al que los expedicionarios definen acertadamente como “un pájaro sin plumas“, un corpulento estiracosaurio que pese a su dieta vegetariana tiene muy malas pulgas, y el poderoso Gwangi que da título a la película, un tiranosaurio que lleva años arrastrando cierto debate entre los fans, nada menos que por sus1919 Knight T Rex manitas. En la película luce tres dedos en las manos, no dos, como es habitual en los tiranosaurios. Esto hacía pensar que Gwangi pertenece a otra especie, quizá un alosaurio. Lo cierto es que Harryhausen basó el diseño de Gwangi en el de una pintura del célebre Charles R. Knight, en la cual un tiranosaurio lucía tres dedos en cada mano por una sencilla razón: cuando Knight lo pintó en 1919, dada la precariedad de los primeros fósiles de tiranosaurio, sólo se especulaba con la forma y estructura de sus brazos y no fue hasta unos años después cuando se resolvió esa duda científica. Curiosamente, su maestro O’Brien ya había usado diseños desfasados de Knight para el tiranosaurio de King Kong. Aunque también hay que tener en cuenta que el bueno de O’Brien confundía ambas especies habitualmente, con o sin errores.
vlcsnap-2015-06-09-20h06m36s222Por supuesto, una vez los dinosaurios entran en la función hacen suya la película, centrándose la mayoría de escenas de acción del nudo de la cinta en la interacción de los cowboys con el estiracosaurio y el tiranosaurio, que empiezan comportándose como vecinos gruñones para acabar entablando una agónica y espectacular pelea. Recordad, mostraron en pantalla dos dinosaurios peleando mientras unos vaqueros a caballo trataban de capturar a uno de los bichos… ¡en 1969! Si no le veis mérito a eso, mejor id a ver una de Transformers. Tras la pelea, finalmente el depredador es capturado por los cowboys, y como Kong, será presa de la codicia humana al ser apartado de su hogar y exhibido como una vulgar atracción para paletos en medio de una plaza de toros, de la cual acabará escapando no si antes enfrentarse a un elefante del circo (genialmente animado, pero con la tara de no emitir sonidos de elefante, ¿por qué…?), sembrando el caos por la ciudad para acabar teniendo uno de los destinos más crueles y (repito, puede que de forma no intencionada) metafóricos que se habían visto hasta entonces en una película de este tipo. Uno no puede evitar sentir pena por Gwangi.
gwangi-vs elefante zona zhero Tal vez algunos efectos especiales resulten malos incluso para su época, puede que la trama romántica entre T.J. y Tuck pese a no molestar sea bastante insulsa, que la ambientación cante a escenarios españoles de saldo para simular México (el clímax de la cinta transcurre nada menos que en cierto elemento de interés turístico de Cuenca) , y que la introducción de la película vaya a paso de tortuga (algo que sin embargo Steven Spielberg hizo con estupendos resultados casi un cuarto de siglo después en Jurassic Park) más por cuestiones de ritmo que por ineptitud de los actores o guionistas, pero la película es más que disfrutable, pura evasión con unos efectos especiales artesanales que aún siendo toscos hoy en día, permiten sentir que los animales de la película son eso, animales. Las pequeños detalles como los mordiscos al aire que da Gwangi en todo momento y el oscilar de su cabeza como si fuera un pájaro hacen que se evidencie la diferencia entre las criaturas cinematográficas de otros artistas de la época como el gran Jim Danforth, que se movían a la perfección, y  las de Harryhausen, que literalmente viven.
BeYShIT

Será antigua, habrá envejecido fatal en algún aspecto, su ritmo es algo errático y tiene algunas tonterías técnicas ante las que es inevitable la carcajada, pero El Valle de Gwangi es pura aventura que combina dos ambientaciones tremendamente carismáticas, unos efectos especiales mayormente elaboradísimos que hay que apreciar sí o sí, y un encanto único de puro pulp. Es imprescindible si te gusta el cine de aventuras y las virguerías con stop-motion. Y los dinosaurios, por supuesto.

¡Nos vemos en la Zona! 

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