YAGA, de Antoine Ozanam y Pedro Rodríguez

 

 

Título original:
Yaga HC
Sello: Spaceman Project
Guionista: Antoine Ozanam

Artista: Pedro Rodríguez
Publicación España: Junio 2020

Valoración: Cuidado con Yaga que tiene mala baba…

 

 

Todos nos hemos criado bajo la influencia de los mitos y las leyendas. Da igual un poco el origen de éstas, ya sean del antiguo Egipto, la mitológica Grecia, la Sudamérica de Mayas e Incas, las influencias de Orishas y Yorubas o de las religiones modernas. Aunque nos cueste creerlo, todas las historias que hemos leído o escuchado ya fueron inventadas hace muchísimos años y sólo son una repetición de aquí y allá de varios de estos mitos grabados en piedra. Cualquier persona que se precie sabrá quién es Hércules, Gilgamesh o Lucifer. Seres creados por el ser humano para explicar diferentes aspectos de la naturaleza, a la falta de tener un método mejor para encontrar explicaciones reales. Uno de estos personajes es Baba Yaga, personaje usado en los cuentos clásicos del folclore eslavo y que comenzó a ganar popularidad mundialmente a partir de la década de los 90 con su aparición en obras como Hellboy. Esta bruja manipuladora que ha sido símbolo de decenas de cosas diferentes, vuela en su mortero y vive en una cabaña que camina con patas de gallina ha sido el terror de muchos niños (y adultos) con el paso de los años, pero ¿cuál fue el origen de este fascinante personaje? Acomodaos y sed bienvenidos a…

YAGA
de Antoine Ozanam y Pedro Rodríguez

Baba Yaga no fue siempre ese ser terrorífico que Mike Mignola nos presentaba en sus historias. En realidad ha sido la representación de la muerte, el invierno, la luna o un ancestro matriarcal. Un ser de moral bastante ambigua que nunca se ha tenido claro si pertenecía al bando de «los buenos» o «los malos», concepto muy cristiano con el que solemos encasillar siempre las cosas. Ella nunca ha sido nada absoluto, ningún todo y quizá por eso siempre ha sido tan atrayente. La ambigüedad gusta. Pero nuestra querida Baba no fue siempre así, sino que hace muchos años fue una joven llamada Svetlana que intentando huir junto a su amiga Kalinka del ataque del ejercito del Zar, acabaron dándose de bruces con una vieja curandera que tenían en los pueblos de alrededor por bruja, ya que vivía alejada de todos dentro del bosque y conocía las propiedades de todas las plantas que había en él. Junto a ella aprendieron a sobrevivir, a ser una con la naturaleza y a vivir siempre bajo la crítica de aquellos que las temen, las tachan de brujas, pero que siempre acuden en su ayuda cuando necesitan algún favor. Pero cuando la gente que rodea te teme y no te entiendo, tarde o temprano las cosas se ponen feas. Es por eso que varias situaciones traumáticas en la vida de Svetlana y la aparición de un ser mágico de pura maldad, servirán como caldo de cultivo para la creación del personaje más temido y venerado del Rus.

Crear historias sobre el origen de un personaje, ficticio o real, muy reconocido suele ser un arma de doble filo. A tu favor tienes que se trata de alguien reconocible, de fácil contacto con el público o el autor a la hora de poder recabar información sobre él y crear un lore. Sin embargo, eso mismo puede jugar en tu contra ya que necesitas que todo encaje a la perfección y en sincronía con ese famoso personaje en el que se convertirá al final de tu historia, y te puedes encontrar atado de manos y pies. Lo cierto es que debido a ello, al ser un personaje que me llama la atención, no dudé en participar en el crowdfunding del proyecto de Yaga aunque sabía que podía encontrarme con un gran fracaso. Encima la zozobra crecía ante la idea de que fuese Antoine Ozanam el encargado de escribir el guión. El francés me cautivó con Temudjin (nombre original de Chinguis Jan o Genghis Khan, como queráis llamarle), pero aquel cómic que jugaba un poco con esta misma premisa de un personaje histórico conocido, pronto se difuminaba en algo que te dejaba muy frío al final. Se perdía. Se estancaba en momentos innecesarios y anticlimáticos para luego ir hacia ninguna parte. Por eso me aterrorizaba la idea.

El bosque siempre puede ser tu salvación o el peor de tus errores.

Pero contra todo pronóstico, en Yaga hace un trabajo muy eficiente. No se traba en argumentos vacíos ni busca darle demasiadas vueltas a eventos superfluos. Crea un pasado creíble del personaje, viendo la clara evolución de Svetlana a Baba Yaga y jugando con varios factores muy inteligentes a su favor: el miedo hacia lo desconocido y la magia desde un punto de vista cristiano. En el primero recuerda mucho a algo muy ibérico y es la figura de la abuela como conocedora de ungüentos y curas para cualquier tipo de mal, llegando a la figura del akelarre en el que Lucifer, Satán o un poder demoníaco superior hace las veces de falso aliado de estas mujeres llamada brujas. No se complica, llena los huecos y los vacíos de algunas de las leyendas del personaje y sabe jugar, esta vez sí, con los tempos que marca la historia. Termina ofreciendo aquello que se espera sin necesidad de adornarse, lo cual ha hecho que vuelva a tener fe en él como guionista.

En cuanto al apartado artístico, Pedro Rodríguez es una auténtica bestia. El sevillano se convierte en seguida en la verdadera estrella de la obra desde la primer viñeta, dejándonos claro que nos encontramos ante un autor muy personal y atípico, que usa las figuras redondeadas y de trazo limpio para mostrarnos un universo lleno de detalle y expresividad. Posee una narración visual muy inteligente, colocando las viñetas de la manera más natural y fluida para la historia, sabiendo transmitir aquello que quiere contar Ozanam hasta cuando no hay ninguna conversación ni bocadillo. Mención aparte tiene el color, que se mimetiza con el dibujo y le otorga mucha potencia. A todo esto se le suman los dibujos sencillos, solamente entintados, que utiliza para separar cada uno de los episodios de la obra y que son una gozada. A mí me ha conquistado y es otro valor más que añadir a la larga lista de autores españoles que tienen una calidad increíble en sus manos. No puedo más que quitarme el sombrero.

Para algunas personas, la paz nunca es un estado natural.

Si el bolsillo lo permite, aunque sea quitándoos unas cervezas del finde, apoyad a autores nacionales en sus obras y crowdfundings. Tienen una calidad buenísima y se merecen más visibilidad y apoyo del que reciben normalmente. Por mi parte, colaboro siempre que puedo y en el caso de Yaga quedé totalmente encantado con el resultado final. Si podéis, haceos con un ejemplar de esta obra, especialmente si os interesa el personaje. Creo que le hace totalmente justicia. Pocas veces se contó tanto con tan poco…

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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