xXx: REACTIVADO. El Retorno de Xander Cage.

Título original:
xXx: Return of Xander Cage
Año: 2017
Director: D. J. Caruso
Guión: John D. Brancato, Michael Ferris, F. Scott Frazier, Rich Wilkes
Fotografía: Russell Carpenter

Reparto:  Vin Diesel, Deepika Padukone, Donnie Yen, Samuel L. Jackson, Nina Dobrev, Ice Cube, Ruby Rose, Toni Collette, Tony Jaa, Conor McGregor, Al Sapienza, Andrev Ivchenki, Ariadna Gutiérrez, Neymar Jr.
Valoración: Google: XXX (movie) (with Vin Diesel)/10

Sinopsis: Xander Cage es dado por muerto tras un incidente, sin embargo regresa a la acción secretamente para una misión con su mano derecha Augustus Gibbons.

A nadie se le hubiera pasado por la cabeza que rescatarían XXX, una “franquicia” de acción de principios de los 2000 llena de testosterona, flipadas, machismo y heavy metal. Nacida al calor de The Fast and The Furious, intentaba trasladar ese macarrismo callejero al género de las películas de espías, con más de un claro homenaje a la saga de James Bond (que por entonces, con las últimas películas de Brosnan, no es que viviera su etapa más digna, todo sea dicho).

¿Macarra quién?

El caso es que, a pesar de cosechar cierto éxito y respeto por algunos críticos, se desvaneció la oportunidad de iniciar una franquicia con su segunda parte, que cambiaba de protagonista, de Vin Diesel a Ice Cube, con una intentona de guión más sesudo (y que era un tostón, la verdad). Parecía impensable decir que 12 años después estrenarían su tercera parte. Pero aún lo era más pensar que la SÉPTIMA entrega de Fast and Furious llegaría a situarse como la sexta película más taquillera de todos los tiempos.

Y aquí estamos. xXx: Reactivated, o xXx: El Regreso de Xander Cage, bebe mucho de la franquicia F&F, aunque de la de ahora, la que abandona las calles y lo underground por acción más genérica, y que saca muchos cientos de millones en la taquilla. Viendo el enorme éxito de la saga madre, tiene mucho sentido intentar resucitar a uno de sus hijos, especialmente retomando a su protagonista original. De nuevo Vin Diesel, pero ahora mostrando una faceta algo más amable y rodeado de un amplio y diverso elenco de secundarios que forman una pequeña familia de antihéroes.

We´re happy family.

Algo que la película tiene muy claro es lo absurda que es: aquí no hay que tomarse en serio absolutamente nada. La primera escena, plagada de metareferencias, es toda una declaración de intenciones: esto es directamente una parodia, que hasta reconoce su simpleza en una de sus líneas: reparte leñas, quédate con la chica y sé guay mientras lo haces. No deja a nadie sentirse engañado: si no lo aceptas, es probable que salgas horrorizado, pero si le sigues el rollo, es fácil divertirte.

Pero he de darle algo más de crédito, porque incluso siendo extremada y conscientemente tonta, la película se esfuerza por contar algo con cierta relevancia, una mejora respecto a la primera entrega, y, por qué no decirlo, respecto a algunas entregas de Fast and Furious. El detonante es tan absurdo que es un chiste de por sí: una máquina que puede hacer caer satélites contra objetivos específicos y causar una destrucción imposible de prevenir (no me imagino en 2002 a nadie escribiendo algo así). La historia es básicamente una sucesión de escenas de acción, pero deja hueco para varios giros, coherentes además con el mensaje de crítica contra el control y el exceso de poder de la película. No hay que olvidar que esto sale poco después de las filtraciones de Snowden sobre la NSA, algo que todas las pelis de espías recientes, como Jason Bourne o The Winter Soldier (yass) quieren reflejar, y más en este caso, en el que Cage trabaja para la propia NSA (con algunas licencias).

Amores que matan.

La película no es ni mucho menos perfecta en ese sentido, y aun con lo permisivos que seamos con el guión, sí que se nota convulso en algunas partes, estático en otras. Pero no se puede negar que ha habido ambición por parte de los guionistas en aprovechar la ocasión para reírse del género de las películas de espías con cierto comentario al mundo real, cayendo en un arquetipo familiar pero dándole una vuelta para que parezca más fresco. También es de agradecer la inclusión de secundarios para diversificar un poco las voces, aunque al final la mayoría carecen de profundidad y se limitan a unas pocas líneas graciosas.

xXx 3 es la definición del placer culpable. Como tal, cada espectador tendrá muy claro su opinión sobre la película. Muchos la odiarán, pero otros se divertirán. La película da razones para justificar ambos casos. Incluso como guilty pleasure, no es perfecta: algunas escenas de acción son genéricas y confusas, y contrastan con los momentos más brillantes marca de la casa (y de Donnie Yen); la “molonidad” se siente forzada a veces, y hay muchos personajes florero (sobre todo personajes femeninos, ¡sorpresa!). Pero en general mantiene un buen ritmo, muchas intervenciones de Vin Diesel son divertidísimas, cuenta cosas (directa e indirectamente) interesantes y el conglomerado de secundarios es simpático en conjunto.

En esta mano tengo un café y en la otra una leche.

Viniendo de donde viene, esto podría haber sido un desastre, pero lo cierto es que xXx: El Regreso de Xander Cage es una película que sabe bien lo que es y dónde está su público y que enfoca todos sus apartados a potenciarlo: acción absurda, acrobacias imposibles, leyes de la física rotas, personajes caricaturescos, coches, chistes malos y chicas guapas. Nada que las muy exitosas (y aclamadas) últimas entregas de Fast and Furious no hagan, y aunque hay cosas por refinar, tiene un marcado toque paródico que le da un aire más fresco y desenfadado. La saga debe seguir evolucionando si quiere continuar, pero es un comienzo acertado y honesto. Y con el que un servidor se lo pasó pipa y no se avergüenza en admitirlo.

¡Nos vemos en la Zona!

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