#EspeZZialWW – WONDER WOMAN. Mujeres al poder

 

Título original:
Wonder Woman
Año: 2017
Director: Patty Jenkins
Guión: Allan Heinberg
Fotografía: Matthew Jensen

Reparto: Gal Gadot, Chris Pine, Robin Wright, Connie Nielsen, David Thewlis, Elena Anaya, Lucy Davis, Danny Huston, Ewen Bremnr, Samantha Jo, Saïd Taghmaoui, Lisa Loven Kongsli, Florence Kasumba, Mayling Ng, Emily Carey, Doutzen Kroes.

Valoración: Un paso atrás para mirar hacia delante / 10

Sinopsis: Diana ha sido criada en una isla paradisíaca protegida. Un día, un piloto americano tiene un accidente, acaba en sus costas y le habla de un gran conflicto existente en el mundo, la Primera Guerra Mundial. Diana decide salir de la isla convencida de que puede detener la terrible amenaza.

Antes de 2008 nadie creía en lo flexibles que podían llegar a ser las películas de superhéroes. Pero llegaron Iron Man y El Caballero Oscuro, y luego Watchmen, Los Vengadores, Guardianes de la Galaxia, el Capitán América de los hermanos Russo, Logan… Y no soy nada fan de Batman v Superman, pero puedo ver que también buscaba algo diferente, aunque sus fallos de guión engullían sus méritos visuales (por resumirlo de algún modo). En definitiva, películas que rompían moldes, y que en muchos casos fueron recompensadas con favor de crítica y un progresivo aumento de interés del público.

Ola, ke ase?

No es el caso de Wonder Woman, película que supone un relativo paso atrás comparada con aquellas. La historia es sencilla y mayormente previsible, la narración lineal y con pocos acentos, la acción más atrevida, pero bastante localizada y autónoma de la trama. El desarrollo de personajes, al menos de sus dos protagonistas, largo y minucioso, y la moraleja clara y subrayada. Es una película sólida como una roca, larga pero concisa, a ratos visualmente deslumbrante y que toca temas interesantes… pero sin ningún logro verdaderamente distintivo.

Pero, y haciendo por fin honor a su nombre, la película más correcta…. es también la solución correcta. Aquí, un paso para atrás significa dos pasos para delante. Primero, por demostrar (la perogrullada de) que un blockbuster protagonizado y dirigido por mujeres es algo viable comercialmente, sin que nadie se escandalice. Esto no es el gamberrismo de Las Cazafantasmas (que en mi opinión, merecían mucho más), Wonder Woman es un prototipo de heroína mucho más clásico y habitual. El menosprecio que sufre Diana en varios momentos de la película por ser mujer y su posterior demostración de fuerza no nacen de una muy necesaria reivindicación feminista en la fórmula blockbuster, sino que forman parte del arco del “héroe que tiene que demostrar su valía cuando nadie cree en él”, el mismo que vimos también en Capitán América: El Primer Vengador. La película se preocupa por la naturaleza del propio ser humano, lo “bueno” y lo “malo”, una reducción a lo básico que deja cosas pertinentes en el tintero y peca de ser algo moralizante, aunque al menos evita tirar las balas perdidas de las dos últimas películas de Batman y Superman. Wonder Woman sabe qué temas tocar y construye una historia funcional y emocionante en torno a ello, sin tropiezos ni delirios de grandeza.

¡Soy una tía pero voy y te reviento!

Y es que, si alguien se beneficia más que nadie de echar el freno y plantearse las cosas con algo de modestia es la propia marca DC. Patty Jenkins pone orden a un cisco de franquicia que se aprovechaba de su nombre y sus colores para entregar productos a todas luces deficientes, a medio hacer. Wonder Woman es la primera película del DC Extended Universe sin notas disonantes, con todo en su sitio y equilibrando drama, humor y acción. Y consigue esta hazaña que muchos ya dábamos por imposible porque es una película sencilla, sin pretensiones locas, sin personajes increíbles, y sin demasiadas sorpresas. También porque, evitando los anteriores batiburrillos tonales, tiene una dirección bastante plana, con un prólogo más interesado en informar que en emocionar y que solo cautiva con el arranque de la trama en la Gran Guerra y la introducción del contrapunto de Chris Pine.

El choque de personalidades aviva la película por un tratamiento profundo de dos personajes muy ricos en facetas y motivaciones (si bien no excesivamente originales), con diálogos inusitadamente largos y naturales en películas de superhéroes. La personalidad de Diana, ingenua y bienintencionada, decide el rumbo de la historia desde el principio, convirtiéndose en una película más impulsada por el personaje que lo que aparenta. Comparte mucho ADN con Capitán América: El Primer Vengador, no sólo por asemejarse en ambientación (una Guerra Mundial), también porque su interés se concentra no en los obstáculos físicos ni en el villano olvidable de turno, sino en la lucha de la personalidad heroica de(la) protagonista contra lo peor de la naturaleza humana.

Es una Maravilla.

Sin duda, la película brilla gracias a la fuerza que tiene su protagonista (aunque realmente, el dúo formado por Diana y Steve Trevor), a lo que hay que sumar el cariño del que gozan también muchos de los secundarios, que sin desviarse del objetivo, amplifican los temas tratados con nuevos ángulos, o simplemente añaden toques de humor y ternura. Se nota que se ha puesto un gran cuidado en el guión, para contar cosas interesantes y que estas avancen con fluidez. El único problema es una cierta timidez en la realización que impiden a la película brillar todo lo que podría. Quizás un mayor atrevimiento con algunos temas, o un antagonista más potente, hubieran ayudado a encontrar la chispa que le falta a la película, mismos fallos que se le suele sacar a El Primer Vengador, película que dejó fríos a muchos.

Y es que es imposible no comparar ambas cintas, pues es como si se miraran en un espejo (y lo digo como el mejor cumplido del mundo). Ambas son películas enormemente humanas, con un aire a aventura clásica no sólo por su ambientación (muy lograda) de época, sino por poner la dirección al servicio de la historia y los personajes, sin salirse de los esquemas. Creo que la única pega real que le puedo poner son sus (en ocasiones) terribles efectos digitales, que contrastan con una fotografía muy bella y coreografías espectaculares. Y que, justamente al final, la película se desate… con resultados que provocarán más de una discusión.

Aquí no se discute sin mí.

Siendo justos, Wonder Woman no es ningún nuevo clásico moderno, ni siquiera entraría en el olimpo del subgénero. Otras películas han apostado mucho más alto que esta, ya sea por historias más complejas o por una realización más virtuosa. Pero siendo también justos, no es algo que debiéramos pedirle a esta película. Demuestra que DC aún siente respeto por el espectador y que es capaz de entregar películas estupendas y completas. Más importante, abre nuevas esperanzas para un futuro de blockbusters más diverso, y aunque esta vez rehúya encarnar su papel de icono feminista, lo hace de una forma respetable: cavando más hondo, en el interior de la conciencia humana y la dualidad entre el bien y el mal. Regustillo filosófico para una de aventuras entretenida, sin trampas y con valores bonitos que aprender.

Y LA SEMANA QUE VIENE…

¡Nos vemos en la Zona!

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