WOLF, de Ales Kot, Matt Taylor y Ricardo López Ortiz

 

Título original:
Wolf, Vol. 1: “Blood and Magic” TPB
Wolf, Vol. 2: “Apocalypse Soon” TPB

Sello: Image Comics
Guionista: Ales Kot
Artistas: Matt Taylor y Ricardo López Ortiz
Colorista: Lee Loughridge
Contenido Wolf #1-4 (Jul. – Oct. 2015), Wolf #5-9 (Ene. – Jul. 2016)

Publicación USA: Nov. 2015 – Oct. 2016
Public. España: Feb. 2017 (ECC Ediciones)
Valoración: El Marville de Ales Kot/10

 

Que el panorama independiente en USA está en auge lo sabemos todos. Cada año que pasa las editoriales más “pequeñas” consiguen llegar un paso más allá en la calidad de sus productos, ofreciendo un nivel tan alto en su material que ni siquiera Marvel o DC pueden competir. Pero, como siempre sucede, el movimiento mainstream sigue teniendo ese poder de atracción hacia los neófitos del medio o para los amantes del cómic pijamero de toda la vida, por lo que la cosa sigue casi igual en el aspecto jerárquico, pasen los años que pasen.

No obstante, la editorial indie más importante en Norteamérica, Image Comics, también tiene algún que otro traspiés en sus títulos, ofreciéndonos obras que pasarán al olvido y terminarán incluyéndose en ese terrorífico limbo de malas decisiones que forma la base de casi todos los sellos, en especial el de la I mayúscula. Hoy os hablamos de uno de esos errores, es el turno de…

WOLF
de Ales Kot, Matt Taylor y Ricardo López Ortiz

En el primero tomo nos encontramos con una historia paranormal modernizada, en el que nuestro protagonista, Antoine Wolfe, es un ex-militar inmortal con instintos suicidas que se dedica a desfacer entuertos sobrenaturales y ayudar a los de su especie: todo aquello que no sea humano. Las cosas se pondrán difíciles cuando a la puerta de su casa llegue una joven llamada Anita Christ, la supuesta reencarnación del anticristo. La niña consigue escapar de una muerte segura por parte de sus padres satánicos y está siendo perseguida por uno de los peores capos mafiosos de la ciudad, Sterling Gibson, el cual ha contratado a Antoine para acabar con cierta persona a cambio de una sustanciosa cantidad de dinero, que servirá para sacar de la cárcel al hermano de nuestro protagonista. Hasta aquí todo normal. Se nos plantea una situación interesante, con un reparto de personajes con cierto carisma y una trama que, pese a haber sido contada mil veces, llama la atención.

Lo que en un principio podría parecer un gran cómic por parte de Ales Kot, se convierte en un fracaso rotundo. Y no lo digo porque el checo sea un guionista altamente sobrevalorado, sobretodo por el fandom más neófito, sino porque no consigue darle el empaque necesario a su historia. Conforme terminas el tomo te quedas con cara de tonto, esperando muchísimo más de lo que te ofrece. Un coitus interruptus en toda regla. Es irónico que un autor de su renombre no sea capaz de desarrollar su propia historia más allá del tema superficial que nos muestra en el principio de la obra. Quizás sean palabras demasiado duras, pero, irónicamente, lo más atrayente de todo lo acontecido son las primeras y las últimas páginas, haciendo que todo lo demás sea un mero trámite de acción vacía y aburrida. Y si realmente da rabia es porque se vislumbraba material necesario para contar algo más grande, más importante y mucho más entretenido. 

Cuando tus padres biológicos (y satánicos) fallan en matarte…

Pero el problema real llega cuando leemos el segundo tomo, inédito todavía en nuestro país, en el que han transcurrido cinco años desde lo sucedido anteriormente. El protagonismo pasa ahora del lado de Anita y su nueva familia: Johnny Cthonian, el hijo bastardo de un ser primigenio; Isobel, una vieja vampiresa sureña y el hermano de Antoine. Ahora es la joven la que está buscando a nuestro anterior protagonista, el cual se mantiene preso en una especie de cárcel controlada por vampiros. De esta manera nos explicará Kot cómo consiguió Antoine la inmortalidad, apoyándose en flashbacks del personaje. Aquí la historia se vuelve algo loca, porque mientras la situación de Antoine se nos presenta como un drama, los periplos del resto de la banda tienes más toques de humor y parodia que otra cosa. Si en el anterior volumen nos quejábamos de una trama demasiado lineal y vacía, en este llega a rozar el absurdo total, tirando el guionista de metacómic para acabar algo que no iba a llevar a ningún lado. Ales ex machina. Y si luego nada tiene sentido o queda como el cómic con las historia más intrascendente, pese a su potencial inicial, pues aquí paz y después gloria. Si total, la gente lo va a comprar igual.

Si hay algo que aprobaría sería el apartado gráfico. Con un dibujante diferente por cada arco argumental, ambos tienen un estilo feísta muy determinado. El más criticado por los medios ha sido Matt Taylor, el cual usa un estilo mucho más sencillo y de trazado fino. No me desagrada en realidad y diría que incluso lo hace mejor que su sucesor, Ricardo López Ortiz, que recarga demasiado sus dibujos con rayitas. Sin embargo, sigo pensando que ambos son la única baza positiva de la obra y que si te gusta el estilo feísta, no les vas a hacer ascos a ninguno de los dos. En el coloreado cuentan con un dinosaurio como Lee Loughridge, por lo que ya podéis adivinar que hace un trabajo perfecto y mejora mucho el acabado final del arte de la obra. Pero no nos vamos a mentir, nada de esto es suficiente para recomendar semejante ñordo comiquero.

… y acabas siendo adoptada por estos dos freaks.

Es una lástima que con toda la cantidad de obras interesantes que el mercado independiente genera, haya sido Wolf el título elegido por ECC para traer a España. Que no estoy menospreciando la labor de acercarnos cómics que, hace unos años, jamás hubiésemos podido comprar en nuestro idioma, pero creo que hay que tener un poco de cabeza en qué cosas traer y qué no. Que sí, Ales Kot puede ser el nuevo reclamo comiquero de las fans locas de corto bagaje, pero tampoco hay que venderles la primera mierda que caiga en nuestras manos, porque luego nos quejamos de que la masa social es estúpida y nos toca hacer reseñas para un público objetivo. Y en ese preciso momento es cuando muere la diversidad cultural, por desgracia.

En conclusión, Wolf no es un gran cómic. Si eres un fan acérrimo del guionista checo, adelante, cómpralo. Todos tenemos placeres culpables. Pero si simplemente eres un lector más, no lo hagas. No porque sea una novedad tiene que ser bueno. La basura ha existido siempre y siempre existirá.

¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Jefe tiránico loco y científico de Zona Zhero. ¿O era al revés?

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