NIÑOS SALVAJES, de Ales Kot y Riley Rossmo

 

 

Título original:
Wild Children TPB
Sello: Image Comics
Guionista: Ales Kot
Artista: Riley Rossmo
Colorista: Gregory Wright
Publicación USA: Julio 2012
Publicación España: Agosto 2015 (ECC)
Valoración: 8/10

 


Todo. Armas. Ilegales. Sustancias. Mentiras. Amor. Parece. Quizá. No.

Viñeta. Teoría. Teóricamente. Mensaje. Transmisión. Obsesión.
Respiro. Beso. Podrido. Sonrisa. Vida. Cambio. Nuevo.
Termina. Respirando. Cámara. Márgenes. Nada.

NIÑOS SALVAJES
de Ales Kot y Riley Rossmo

“No lo entiendo…”

No oculto mi admiración por Ales Kot, un guionista que trata temas que me interesan y siempre los presenta en un envoltorio que me resulta enormemente atractivo por sus características experimentales y de explotación de las capacidades del cómic como medio. Para analizar esta opera prima, me remito a lo que dije en la crítica del primer volumen de Zero :

Wild Children, una fábula psicotrópica sobre la explosión creativa, emocional, sexual y destructiva que supone alcanzar la adolescencia, rompiendo con el mundo infantil pero negándose a aceptar aún las normas y responsabilidades del mundo de los adultos. La crítica no tardó en presentar a Kot como la segunda venida de Grant Morrison, como cada vez que se mezclan drogas y pretensión de relevancia a la hora de presentar una historia en forma de cómic.”

Ésta era, evidentemente, una descripción vaga de una obra que posee múltiples capas y que no era momento de desgajar en aquella crítica. Ahora entenderemos de dónde sale la mención a Grant Morrison y cuál es la “pretensión de relevancia”.

“Escucha. Esto es un juego. Mira de cerca.”

Antes de entrar en materia, que quede claro que estamos ante una pequeña obra de poco más de 50 páginas, por lo que hablar de ella sin incurrir en spoilers es complicado, pero lo es doblemente si además hablamos de una obra conceptual, cuya no-trama se puede resumir en un post-it : un grupo de adolescentes toma el control de su colegio y, a través de diálogos presenciales con sus profesores, y “diálogos” unidireccionales a través de las cámaras de seguridad, tratan de revelar al mundo el descubrimiento de un enorme secreto.

Con esa descripción, y conociendo la brevedad de la obra, la reacción lógica es pensar en la intrascendencia, en que estamos ante una historia más de rebeldía adolescente. Pero como ya he explicado antes, Wild Children es una obra más conceptual que narrativa, por lo que los hechos no importan tanto (o nada) en comparación con la forma en que se presentan. Y aquí viene el inevitable spoiler : la gran verdad que han descubierto y pretenden transmitir a su mundo es [que, en realidad, todos son personajes dentro de un cómic].

“Sois todo. Es tiempo del todo.”

Tal revelación se presta a gran cantidad de reflexiones por parte de los personajes en torno a lo que significa la vida (y estar vivo), la inexistencia de la muerte, la realidad y la apariencia, la finitud del espacio, la relatividad del tiempo, la bidimensionalidad del no-ser, la capacidad de sentir y crear, el arte y la forma en que éste es plasmado…

La carga metafísica de este cómic es potente, densa, supliendo su brevedad con una gran concentración de ideas. Por tanto, la reflexión juega un papel muy importante a través de dicha densidad conceptual, pero nunca a través de largos discursos filosóficos, sino de pequeñas píldoras de sabiduría escondidas en frases cortas, detalles gráficos y un envidiable apartado visual que se presta a todas las locuras experimentales que plantea Ales Kot.

“La secuencia es magia. La secuencia es magia es ciencia. Es magia.”

Y es que la revelación del secreto ante el lector no sólo se plasma mediante palabras sino que, una vez más, Kot experimenta con las posibilidades del medio y encarga a un pletórico Riley Rossmo llevar a cabo dicha explotación del formato cómic. El estilo aparentemente a-medio-dibujar, con manchas y trazos sin borrar, en la parte “normal” de la historia (por llamarla de algún modo) está claramente buscado para acentuar el efecto de lo que están descubriéndonos. Es decir: nada es lo que parece y la mayoría de los defectos son impostados.

Por supuesto, donde más brilla Rossmo (acompañado del enorme trabajo del colorista Gregory Wright) es precisamente en las secuencias de meta-cómic (¿meta-literatura?), esto es, de cómic consciente de ser un cómic, como una entidad viviente que responde a lo que el guionista, el dibujante y los propios personajes le exigen para relatar los acontecimientos y demostrar sus conclusiones (aunque el LSD ayuda, literal y figuradamente).

Era por esto último que la crítica más superficial se lanzaba directamente a compararlo con Grant Morrison, el epítome de drogas + juegos metaliterarios en el mundo del cómic mainstream, pero no el único (y menos aún ahora). Kot sí que cita, en el buen puñado de influencias/referencias que aparecen en este cómic, a Los Invisibles, por lo que no niega su influjo, pero jamás se podrá afirmar que Wild Children no es un cómic muy personal, ligado a las inquietudes de su autor.

“Esto es un espejo. Tú eres este cómic.”

En otras palabras: si ya habéis disfrutado de un cómic de Ales Kot, u os habéis sentido atraídos sexualmente por la premisa de alguno de ellos, Wild Children os va absorber, os va a digerir y os va a devolver al mundo como un lector de cómics diferente, pero sólo si entráis en su juego.

Estamos ante un Ales Kot puro, sin destilar, sin filtro. No esperéis entenderlo al primer intento, puesto que la reacción inicial es y debe ser “¿Pero qué coño acabo de leer?”. La obligada relectura os aclarará las ideas y enriquecerá la experiencia psicotrópica que es Wild Children. Mientras tanto, yo os espero al otro lado del espejo.

P.S. Wild Children es la primera parte de una trilogía temática que Ales Kot denomina “The Suicide Trilogy”, cuya segunda parte estará dibujada por Christian Ward.

Y hasta aquí la segunda entrada de mi trilogía particular de reseñas de obras independientes de Ales Kot, que culminará con la reseña de Change, algún día de estos.

¡Nos vemos en la Zona!

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8 Respuestas

  1. Repelent Lost dice:

    Ese tema es algo recurrente en el mundo cómic. Es más, desde Grant Morrison (tema que ha usado hasta el hastío) hasta Cullen Bunn (con el mismo Deadpool) han utilizado esta “revelación” como tema principal en sus obras. Incluso te diría que en historias cortas de Alan Moore se ha usado esta triquiñuela. No obstante, Ales Kot me gusta, pero en esta obra no es precisamente innovador.
    Cambiando de tercio, tu reseña es envidiable y hace que incluso quiera leerme el cómic cuando lo deseché en su momento. Sigue así.

    • Me autocito: “[…] el epítome de drogas + juegos metaliterarios en el mundo del cómic mainstream, PERO NO EL ÚNICO”.

      Es decir, no he querido decir en ningún momento (y lo siento si alguien más lo ha entendido así) que Ales Kot invente nada. Al decir que “jamás se podrá afirmar que Wild Children no es un cómic muy personal, ligado a las inquietudes de su autor”, me refería a que tomando esas herramientas “meta” que ofrece el medio comiquero, él aplica sus inquietudes a los temas tratados.

      Por resumir: no es una mera cuestión de ruptura de la cuarta pared (Masacre) o de que la “revelación” sea el objetivo final de la obra, sino que ésta es la herramienta que emplea Kot para hablar de temas más profundos que a él le preocupan.

      Y gracias por tu comentario. Un abrazo ;)

  2. David Donaire dice:

    Otra reseña? Tu es que no tienes casa o que? :P

  3. figuracuatro dice:

    Buenísimo, llevaba tiempo detrás del original en inglés pero estaba descatalogado, así que me he llevado un alegrón cuando he visto esta edición patria un poco tardía. Ya tengo ganas de leérmelo de nuevo sólo con leer la reseña, ¡fantástico trabajo! Y de Ales Kot qué decir, lo mejor es que es bastante jovencito, estoy seguro que aún no hemos visto sus tres mejores obras siquiera. y eso que en mi opinión no hace sino subir el listón con Zero, Material y The Surface que están tremendas todas. A ver si cuando pase el estrés de las Secret Wars nos regaláis un articulito sobre alguna de estas dos últimas… :D

    • Tengo intención algún día de retomar las reseñas de Zero ahora que ha terminado, y también tengo la tarea pendiente de Change, que sería la obra más compleja de Kot hasta la fecha (hablando de obras terminadas, claro). Material la estoy siguiendo al día; The Surface la llevo con retraso; acaba de terminar Dead Drop para Valiant; algún día caerán sus Vengadores Secretos en reseña completa (aunque mejor obviar su Iron Patriot y a ver qué hago con Bucky…); pero ahora a la que tengo echado el ojo es a Wolf (¿Hellblazer posmoderno?) y a la infinitamente retrasada novela gráfica Antistar.

  1. 2 Junio, 2014

    […] muy fan de Ales Kot, como ya he mostrado en mis reseñas de Zero o Wild Children. Es una debilidad personal mía, sobre todo cuando se pone “meta” y juega con la forma […]

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