Wade Wilson y el retorno del Hijo Pródigo: MASACRE CORPS, de Victor Gischler y Rob Liefeld

Debo agradecer a Zona Zhero, a la película de Deadpool (reseñada aquí) y a la resultante #WadeWilsonWeek mi presencia hoy aquí.

Y es que no siempre tiene uno la fortuna de poder reseñar la obra de un autor de capacidades privilegiadas, un auténtico titán del cómic que revolucionó, revoluciona y revolucionará para siempre este medio tan poco generoso con su talento. Un genio que sacude con cada una de sus obras los cimientos de todo lo establecido, moldeando como un artesano de pericia ilimitada la arcilla con la que se crean los sueños.

Una vez más, una de sus obras me deja traspuesto, anonadado y maravillado con su absoluta, completa, sólida y monolítica genialidad. Una vez más me arrodillo ante el talento sin complejos, ante la valentía infinita que demuestra el poder de este autor para hablarnos de sus filias y fobias sin esconderse tras lo canónico. Una vez más, lloro como un niño recién despojado del nutritivo pezón de la conformidad al acabar desnudo y vulnerable tras ser atravesado por la obra casi mística de ese maestro del dibujo llamado Rob Liefeld.

Bienvenidos al increíble mundo de los…

MASACRE CORPS
de Victor Gischler y Rob Liefeld


Título original:
Deadpool Classic, Vol. 12: “Deadpool Corps” TPB

Sello: Marvel Comics
Guionista: Victor Gischler
Artista: Rob Liefeld (con Marat Michaels)
Entintadores: Adelso Corona y Jaime Mendoza
Colorista: Matt Yackey
Contenido: Deadpool Corps #1-12
(Jun. 2010 – May. 2011)

Publicación USA: Julio 2015 (Reedición)
Public. España: Oct. 2011 – Feb. 2012 (Panini)
Valoración: 13/10

 

Aquí debería ir un resumen más o menos ligero y que no revelara demasiado de la trama básica de los 12 números que componen esta serie limitada sobre las aventuras espaciales de Masacre y algunas de sus contrapartidas dimensionales. Podríamos hablar de viajes galácticos, de seres ultrapoderosos, de princesas guerreras de piel azul, de alienígenas tentaculares y de un perro con máscara. Sin embargo, haciendo esto creo que le haríamos flaco favor a una de las ideas fundamentales sobre las que se basa la filosofía creativa de Rob Liefeld (de ahora en adelante ROB!) y en base a la que se fundó la mítica Image, una de las editoriales de tebeos más icónicas de todos los tiempos. Esta idea podríamos resumirla en la siguiente sentencia: la historia es lo de menos porque aquí el que vende es el dibujante y leer está sobrevalorado.

Dicho esto, nos saltaremos el aburrido trance de comentar esa labor oscura y poco importante en el cómic llamada guión realizada por un escritor aleatorio (Victor… ¿qué?) y nos centraremos en lo que realmente importa, el trazo poderoso y siempre brillante del gran ROB!

Éramos pocos y parió la cabeza decapitada zombie.

No es fácil sublimar o glosar todas las aportaciones de este gran hombre, y supongo que como a todos los genios, nadie le reconocerá su verdadero papel en la industria hasta mucho después de su muerte, pero voy a tratar de enumerar tres de las acciones gráficas marca de la casa que aparecen en estos Masacre Corps y la evolución inevitable propia de un autor que, como buen iconoclasta, no puede parar de reinventarse a sí mismo:

Pero, ¿qué…?

  • El superhombre anatómico
    La realidad es para los débiles. La fidelidad del dibujo a la anatomía es de cobardes. Si tu trabajo consiste en dibujar superhombres, no puedes limitar su cáscara física al contenedor común que todos conocemos. Deben ser algo más. Tener algo más. Mediante el uso de músculos que no existen o que se hinchan a voluntad según el ángulo del que mira, ROB! logra comunicar el concepto filosófico mediante el que se trasciende a través de la carne. El concepto prima sobre la realidad y, a través de cuerpos con pectorales dignos de estrellas del porno siliconadas, se nos avisa de que lo que estamos a punto de contemplar es más grande que la vida misma. No solo eso. Consciente de que había marcado una época con el pecho del Capitán América, ROB! plasma una nueva idea capaz de reventarte la cabeza: el escroto supremo. Poco más se puede decir de esta alegoría del poder, la sexualidad y la elefantiasis espaciotemporal. El mismo patrón puede aplicarse a las féminas y sus atributos sexuales, estableciendo una analogía brillante que iguala mamas con poder.

Claro que sí…

  • El gran integrador
    Alguien podría interpretar erróneamente que ROB! sólo sabe dibujar un rostro y por eso todos sus personajes o bien van enmascarados, o bien tienen la misma cara sin distinción de edad o sexo. Para el ojo poco entrenado esto podría ser así, pero esa homogeneidad facial esconde un mensaje mucho más profundo, digno de alguien que podría ser candidato al Premio Nobel de la Paz. Todos parecen iguales porque todos somos iguales. De un plumazo ROB! Denuncia el racismo y las desigualdades entre géneros, lanzando el mensaje claro de que no debe hacerse distinciones entre seres humanos. No contento con imprimir este mensaje mesiánico en cada una de sus páginas, ROB! va más allá. Un genio es así. No se queda en la línea fácil, sino que trabaja cada día para cambiarlo todo. En estos Masacre Corps el dibujante californiano lanza un mensaje a aquellos (y aquellas) que por alguna razón o desgracia se ven impedidos por algún tipo de invalidez en su vida corriente. Las mujeres de ROB! sufren de una escoliosis severa y probablemente incapacitante, pero esto no les impide convertirse en guerreras atractivas y aguerridas. Con perseverancia, todo el mundo puede empuñar una espada y cortar unas cuantas cabezas, aunque tu espalda parezca un tramo de un intercambiador de autopista. Una auténtica oda a la fuerza de voluntad y a la superación simbolizada por unas vertebras de curvas imposibles.

Aham…

  • El profeta tecnológico
    Simpleza. Elegancia. Estilo. Líneas depuradas y claras. ROB! huye de lo barroco y abigarrado para lanzarnos de cabeza al siglo XXIII. Aquí no hay maquinaria ni engranajes. No hay motores, ni tubos, ni palancas, ni arandelas. Las pistolas que dibuja parecen simples cilindros porque nuestra limitada mente es incapaz de comprender unos mecanismos físicos que se elevan tan por encima de nuestro nivel actual que no necesitan coherencia para funcionar. Son instrumentos maleables, mutables, de empuñaduras móviles, tubos de poder destructor casi divino. Los contemplamos con fascinación, como hombres del Medievo que creen que una escopeta de cañones recortados es pura brujería. En esta serie, y aprovechando la ambientación galáctica, ROB! hace además un despliegue de imaginación diseñando naves espaciales de nueva generación, naves que van cambiando viñeta a viñeta, incapaces de contener en una estructura unívoca el torrente creador del astro. Solemos criticar lo que no podemos entender, y por eso tantos, incapaces de comprender nada, han escupido sobre estos dibujos futuristas y maravillosos. Aquí reside la magia. Son naves que vuelan porque solo necesitan de imaginación. La forma y la belleza, una vez más, son lo de menos. 

Muchas más son las aportaciones del genio de Anaheim, pero no es cuestión de apabullar al personal con una lista casi infinita de hallazgos, guiños, homenajes y aportaciones. Podríamos gastar palabras y palabras en loar la pureza de los fondos, la gracia con la que ROB! dibuja canes o la impresionante fuerza de las líneas de expresión, pero seguro que hay autores mucho más duchos y leídos que yo que dedicaran su vida académica a glosar tanta calidad. 

Ningún pie fue dañado durante el rodaje de esta secuencia. El único que se ve.

Por desgracia, no todo es ideal en esta maxi serie. Podríamos haber alcanzado la perfección, pero el insigne ROB! no pudo mantener la cadencia mensual de publicación y recurrió en varios episodios a la ayuda de uno de sus clones y discípulos. Marat Michaels es un artista voluntarioso, pero por desgracia palidece ante la luz cegadora de su maestro que ilumina sus defectos y carencias en la comparativa. Una verdadera lástima de algo que podría ser un 15 pero que se queda en un 13 por la pericia limitada del pupilo.

Aún con este pequeño inconveniente, no puedo dejar de recomendar este cómic visionario, fruto de uno de los mejores dibujantes de cómics de todos los tiempos. No solo os recomiendo que compréis esta serie, sino que, además, os animo a adquirir varios cientos de ejemplares, de ésta y de su preludio, ya que dentro de muy pocos años, los tebeos dibujados por ROB! serán objeto de coleccionismo y por ellos se pagarán cantidades astronómicas, tal es el poder de atracción y la calidad de este auténtico superventas.

Corred a vuestro kiosco y no la dejéis escapar, aunque estoy seguro de que la mayoría de vosotros la atesoráis ya como el hallazgo cuasi-místico que es. ROB! nunca decepciona y siempre nos da lo que esperamos de él. Por eso es tan grande.

¡Nos vemos en la Zona!

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2 Respuestas

  1. J Calduch dice:

    Genial! reseña. Los estoy volviendo a disfrutar y la imagen de Campeón y Masacre siameses o fundidos, que es precisamente una de las que has escogido, me tiene obnubilado ¡tanto que ni siquiera me fijé en el escroto!

    • Es fácil que surja la inspiración cuando escribes sobre un ídolo de talento insuperable como Rob! Todo el mérito es suyo, porque sus capacidades transcienden este mundo terrenal y alcanzan el hiperuranio y desde allí nos iluminan a todos como una cascada. Es imposible escribir algo malo cuando la materia prima en la que te inspiras sale de una bolsa escrotal como esa.

      Gracias por el comentario y por leernos.

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