Mi Wade Wilson es un zombi: THE LIVING DEADPOOL, de Cullen Bunn, Ramón Rosanas y Nik Virella

Y con esta entrega llegamos al final de la #WadeWilsonWeek. Nuestro pequeño y humilde  repaso a la obra y milagros de Deadpool Masacre, que comenzamos con la reseña de la película (siempre libre de spoilers pero con mucha sangre y chimichanga) y que por fin hoy llega a nuestros cines.

Lo que hoy nos ocupa son dos minis para las que no hace falta leerse nada ni conocer a nadie previamente para enterarse de lo que nos están hablando. Sí, de vez en cuando pasan estas cosas en Marvel. Así que si lo que os interesa es la biografía y la evolución del personaje, estos ocho números no os servirán para nada, todo transcurre off the record y no aporta ni influye en la línea principal del personaje.

En cambio, si lo que queréis es disfrutar de un rato en compañía del Mercenario Bocazas rodeado de zombis (sí claro, si no ¿qué hago yo hablando de un superhéroe antihéroe americano? Y no, no tiene nada que ver con Marvel Zombies), repartiendo leña física y verbal, éste es vuestro cómic. Si es que Wade tiene armas de seducción para todos…

No me enrollo más, bienvenidos y sobre todo ¡cuidado! que no os muerdan en…

NIGHT OF THE LIVING DEAD
RETURN OF THE LIVING DEADPOOL
de Cullen Bunn, Ramón Rosanas y Nik Virella


Título original:
Night of the Living Deadpool TPB

Return of the Living Deadpool TPB
Sello: Marvel Comics
Guionista: Cullen Bunn
Artistas completos: Ramón Rosanas y Nik Virella
Contenido:
Night of the Living Deadpool #1-4 (Ene. – Mar. 2014)
Return of the Living Deadpool #1-4 (Feb. – May. 2015)
Public. USA: Junio 2014 / Septiembre 2015

Public. España:
Valoración: 7/10

 

Una vez más, y esto ya empieza a ser un precedente, he sido engañada por el título de un tebeo, y lo que yo pensaba iba a ser un homenaje a la obra de Romero resulta ser una parodia de The Walking Dead. Tampoco es que me disguste, y comprendo que hay que aprovechar el éxito, aunque sea ajeno, pero me esperaba otra cosa, así de entrada.

¡Un espontáneo!

Desde la primera viñeta es innegable la similitud con el cómic de Robert Kirkman y a lo largo de algunas páginas podremos vislumbrar algunos escenarios por los que se mueven los personajes de la serie original. El tipo de dibujo, tonalidades y trazos, y por supuesto el arranque de la historia, no paran de recordarnos de dónde vienen, sólo que aquí, en vez de ver a Rick despertando de un coma por un disparo en acto de servicio, lo que nos encontramos es a nuestro personaje de moda despertando de un coma por exceso de ingesta de chimichangas. Al César lo que es del César y a Masacre lo que es de Masacre.

Y ahí está él, rodeado de unos zombis con una chispa de originalidad dentro del género, pues tienen algo de cerebro, y hablan y piden disculpas a sus víctimas por comérselas. A punto de ser devorado, es rescatado por un grupo de supervivientes y a partir de aquí, una historia de zombis más: corre que vienen, no dejes que te muerdan, tenemos que escondernos, ¡oh! soy Masacre y me regenero aunque me infecten, diversos guiños a la ya mencionada The Walking Dead y al género Z en general… Hasta que llega el final, y principio de la siguiente mini (AVISO DE MINISPOILER): Masacre, en un acto heroico, que no se diga, que para eso el último superhéroe sobre la faz de la tierra, consigue que los zombis se lo coman, y gracias a su poder de regeneración, invertir el proceso degenerativo que sufre un zombi (FIN DEL MINISPOILER, sin el que, todo sea dicho, no podría contaros nada de la segunda parte de las Living Deadpool Series).

Hasta aquí es simple y fácil de entender, pero ¿qué pasa si lo llevamos un poco más allá? Todos conocemos cómo se extiende y los efectos que tiene a corto y largo plazo una plaga zombi, aunque ¿y si esa plaga fuera de Masacres? Pues que, a partir de ese momento, cada zombi que muerda a alguien infectado por Masacre se convertirá… en Masacre. Con todo lo que eso conlleva. Una nueva mutación de un virus zombi mercenario se extiende a toda velocidad, hordas de deadpools sembrando el caos aquí y allá. Maravilloso, pero alguien tendría que pararlos. Eso le toca a Liz, una jovenzuela armada con un bate coronado por una hoja de sierra que se encuentra a un deadpool desorientado y amnésico, que no participa de la omnipotencia en forma de mente colmena del resto de infectados y que, al contrario que ellos, no quiere matarla y hacerla una de los suyos, sino ayudar a la humanidad. Deadpool contra cientos de deadpools, guiando a los supervivientes hacia la libertad. ¡Hacia la Zona libre de deadpools! Bueno, y por ahí  hay zombis, que esto era una historia de zombis.

Te como la cara.

El ávido responsable de estos dos volúmenes, además de la Deadpool Killogy, es Cullen Bunn, quien, amén de que la historia sea sencilla, le ha sabido imprimir un buen ritmo. La verdad es que un personaje como Masacre, lo pone fácil: basta llenarlo todo de su humor negro característico y de su habilidad para romper la cuarta pared, dirigirse al público, haciéndole cómplice de sus sandeces, para asombro del resto del reparto. Si además tienes buen material de partida y puedes marcarte unas cuantas alusiones a otras obras de temática zombi en forma de chiste o parodia absurda, pues ya lo tienes.

Y si, para colmo, cuentas con dos artistas capaces de captar ese espíritu de parodia-homenaje al arte de Charlie Adlard en The Walking Dead, te queda un cómic resultón-resultón. Ramón Rosanas en el primer tomo, y Nik Virella en el segundo, responden a este perfil y han sabido reproducir este estilo en escala de grises, carente de textura, manteniendo a Masacre en color (el detalle rojo que emocionó a Spielberg) para captar la atención sobre él. Ambos usan un dibujo de trazo grueso en el que las líneas más continuas de Rosanas quizá den menos sensación de realismo a los rasgos. Este trazo discontinuo de Virella también consigue más volumen y las texturas tienen algo más de presencia, pero no por ello resulta menos divertido. Ambos presumen de gran detalle, aunque los fondos de Rosanas dan más sensación de profundidad. En cualquier caso los dos autores consiguen mantener el estilo del artista de zombis del momento, que era de lo que se trataba.

Yo también quiero un trabajo así…

Y aquí muere nuestra #WadeWilsonWeek pero, tranquilos, esta es una muerte viviente, pues el éxito cinematográfico de Deadpool Masacre no ha hecho más que comenzar.

Desde Zona Zhero nos despedimos por el momento del Mercenario Bocazas y os deseamos que disfrutéis del estreno de la película como se merece. Que os aprovechen a todos las chimichangas y…

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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1 respuesta

  1. chaconator dice:

    Es una parodia a walking dead brutal xD

Deja un comentario, zhéroe