Destripando DC #1: VOODOO, de Ron Marz, Joshua Williamson y Simon Basri

 


Título original
:
Voodoo, Vol. 1-2 TPB

Sello: DC Comics
Guionistas: Ron Marz y Joshua Williamson
Artistas: Sami Basri y Hendry Prasetyo

Colorista: Jessica Kholinne
Contenido: Voodoo #0-12 USA (Nov. 2011 – Oct. 2012)
Public. USA: Sep. 2012 – Feb. 2013
Public. España:
Valoración: Reinicio vacío/10

 


Bienvenidos a #DestripandoDC, donde trataré personalmente las series terminadas de los New 52. Hablar de series prematuramente canceladas no significa que siempre vayan a ser malas críticas. Es más, yo diría que el mal fario de algunos guionistas o artistas viene dado tras la noticia de que van a cancelar su obra. Dejando prejuicios aparte, la idea es ser objetivos, intentando ser paciente con los artistas y dándoles manga ancha. Sin más dilación, el primer cómic a tratar es…

VOODOO
de Ron Marz y Joshua Williamson

Para refrescar un poco la memoria a los más duchos en este personaje y que aclarará a aquellos neófitos del tema. Cómo bien sabéis, Wildstorm (sello de Jim Lee) fue creado como subsello de la Image de los siete magníficos; pese a que Whilce Portaccio no llegó a convertirse en socio en pleno derecho, lo meto en el saco. Tras el gran declive de Image en 1996, el resto de socios (Todd McFarlane, Marc Silvestri, Erik Larsen y Jim Valentino) acabaron bastante mal con Rob Liefeld y, aprovechándose de la situación turbulenta del joven sello, DC Comics se hizo con el estudio y sello editorial del señor Lee. A partir de ahí, Wildstorm gozó de unos muy buenos años, consiguiendo enraizar personajes de su propio universo en la psique colectiva del consumidor de cómics de superhéroes. Hazaña harto importante si lo comparamos al intento de sellos como Dark Horse o Valiant que no terminaron de hacerse hueco con sus super-tipos. Al final, Wildstorm terminó bajando el nivel hasta llegar a la paupérrima etapa del World’s End, de la cual mejor olvidarnos…

Pues bien, el buque insignia del sello era WildC.A.T.s, serie basada en un supergrupo en el cual podíamos distinguir a una novata Priscilla Kitaen ‘Voodoo, personaje que fue creciendo paulatinamente en el equipo hasta llegar a ser una de las favoritas del fandom. Además de pequeños poderes psíquicos, ser medio daemonita y llegar a controlar algo de magia, fue enseñada por Zealot a manejarse en el noble arte de la lucha (llegando incluso a participar en una miniserie propia sobre estas dos señoritas). Pero siendo justos y olvidando el cariño que me trae recordar aquellos años, el problema principal de Voodoo es que nadie fue capaz de crearle una personalidad fija. Pese a ser uno de los seres más poderosos en potencia, todo guionista que se hacía cargo de ella terminaba regresándola al punto de partida inicial de su personalidad. Quizás el mejor momento del personaje fue cuando Alan Moore escribió la miniserie Voodoo, en la que nos contaba como volvía a Nueva Orleans y se hacía con algunos poderes que le otorgan el pseudónimo: poderes vudú. Con un personaje con potencial pero que nadie (salvo el gran Moore y Joe Casey) ha conseguido encauzar, empezamos este análisis.

Dibujo original de la portada de WildC.A.T.s #1, de Brett Booth (a.k.a. Jim Liefeld).

La serie se divide en dos partes. muy diferenciadas por el paso de sus guionistas. Tras un primer número impecable de Ron Marz, la serie parece llevar una dirección bastante misteriosa hasta el número #4. Priscilla Kitaen se muestra como una “persona” que maneja muy bien sus poderes y que incluso llega a ser calculadora, fría y letal, algo a lo que no estamos acostumbrados y que, personalmente, me pareció un punto de inflexión bastante bueno en el personaje por parte de Marz. Un buen (y discreto) cameo de Kyle Rayner como Linterna Verde o la utilización de una versión “New 52” de Major Force ayudan a mantenerte alerta en la historia. Además, los dos agentes (antagonistas o co-protagonistas, según se mire) son personajes muy bien llevados y que tienen un papel fundamental en la historia.

Hasta aquí parecía que todo iba a ser de color de rosa, pero DC decidió dar un giro radical a la historia y cambiar de guionista. A partir del #5, el encargado sería Joshua Williamson. En un principio no era una mala noticia, pero la serie comenzó a enrarecerse. De repente nos enteramos de que nuestra protagonista no es quien parece ser y vemos reacciones bastantes contradictorias en la personalidad de Voodoo. Ahí es cuando seguramente Williamson ya sabía que su serie sería cancelada, y quizá de ahí los giros estúpidos de guión y los agujeros en éste. Tampoco es cuestión de ser injustos con el guionista, ya que deja el final abierto y con muchas posibilidades, además de que logra mantener el tipo ante un título que ya tenía fecha de caducidad.

Ríase usted del malo de Terminator 2.

Tema aparte es el dibujo. El indonesio Sami Basri es un artista de los pies a la cabeza y aquí se hace patente. Un dibujo de rasgos sencillo y muy claro, con un entintado perfecto y manteniendo el nivel alto hasta el final hacen de él un profesional nato. También me gustaría destacar la paleta de colores elegida por Jessica Kholinne. La fusión del trabajo de ambos hace que la lectura del cómic se haga amena y agradable, pese al estancado guión en muchos momentos. Siempre suelo destacar que un buen guionista puede hacer olvidar un mal dibujo, pero en este caso es al revés.

Como curiosidades, me gustaría mencionar que intentan mezclar a Voodoo con Lincoln, de la serie Blackhawks (Spartan para los que leíamos WildC.A.T.s) y más tarde con Grifter. Lo mejor es que ninguna de las tres series aguantó, y mucho menos Blackhawks. También me gustaría destacar como anécdota el nombre de uno de los soldados: Choi, de Brandon Choi, uno de los creadores del personaje.

Venga, que hay que dejar claro que ahora comparten universo.

En realidad el cómic tiene un aprobado raspado. Como seguidor de Wildstorm merecería un suspenso en toda regla, pero lo que primaba aquí era el reinicio del personaje. La serie no se canceló porque fuera mala, se hizo mala porque se iba a cancelar. Pero, y aquí viene un pequeño spoiler, la personalidad de Priscilla Kitaen sigue en blanco. No han avanzado nada en el aspecto más necesitado del personaje. Lo que más me mosquea es que se han centrado más en su clon que en ella, lo cual me llega a parecer incluso absurdo. Sinceramente, no sería una serie en la que me gastaría dinero, pero como siempre digo: “Lean y juzguen por ustedes mismos”.

Y poco más que añadir. No os olvidéis de insultar a Bob Harras si lo veis por la calle, pero no le peguéis que os puede denunciar.

¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Jefe tiránico loco y científico de Zona Zhero. ¿O era al revés?

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8 Responses

  1. Joaquin Esteban dice:

    Wojojojojojo
    ¡El jefazo inaugura sección! Y como no, destripando… dale!!! ;)

    PD: ¿Aparte de insultar podemos escupir en un ojo?

  2. Marvelsombis, marvelsombis. Todos marvelsombis.

  3. Muy buena reseña y que demuestra el mal que aquejó a todas las primeras cancelaciones de los New 52: el grandísimo salto de calidad que se producía de forma demasiado evidente entre el último arco de “gloria” y el arco final de “Cierra la serie rapidito que esto no tira”.

    Pasó lo mismo con Captain Atom, que ya te he dicho que espero que la reseñes, cuando tras un magnífico arco desplegando poderes a través del tiempo, el espacio y la materia, terminaba con un arco sinsorgo de final ¿feliz? que poco-nada tenía que ver con el tono que estaba adquiriendo la serie. Una (y muchas más) pena(s).

    • Joe Runner dice:

      Muchas gracias! Se nota “muy mucho” el corte entre lo que sería la serie en potencia y en el cierre con prisas. Todas las series canceladas de las New52 adolecen de esta escabechina editorial.
      En cuanto a los futuros títulos, no tardaré en hacer Capi Atom, porque lo suyo es de órdago (en cuanto a bacalás infames), pero primero haré dos títulos más.

  4. David Donaire dice:

    Yo quiero añadir que leí un par de números y a parte de que a la protagonista la dibujan muy jamelgona, la serie no me transmitió nada absolutamente.

  5. Joe Runner dice:

    La serie no cuenta nada de principio a fin. Cuatro números donde Ron Marz pretende crear una atmósfera que se van al traste con la llegada de Josh Williamson (y ojo, no pienso que sea culpa del guionista).
    En cuanto al apartado visual, sigo pensando que es muy buena. Tanto Basri como Kholinne deben sentirse orgullosos de su trabajo.

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