VENGADORES: SIN CAMINO DE VUELTA, de Al Ewing y VV.AA


Título original:
Avengers: No Road Home TPB
Sello: Marvel Comics
Guionistas: Al Ewing, Mark Waid y Jim Zub
Dibujantes: Sean Izaaske, Paco Medina y Carlo Barberi
ColoristasJesus Aburtov, Marcio Menyz y Jay David Ramos
ContenidoAvengers: No Road Home #1-12 (Abr. – Jun. 2019)
Publicación USA: Junio 2019
Publicación España: May. – Ago. 2019 (Panini)
Valoración: Larga vida a la Casa de las Ideas

 

La última vez que os hablé de un cómic de los Vengadores por estos lares, lo hice sobre un cómic bastante irregular que, aunque tenía visos de mejorar, no me acabó dando los resultados que esperaba. Lamento decir que, desde que la escribí, he dejado de comprar los Vengadores de Jason Aaron a la espera de que termine la etapa y alguien me cuente si la historia ha acabado mereciendo la pena o no. Pero olvidemos el pasado, hoy tengo el gusto de traeros una historia de los Vengadores que me ha entusiasmado a varios niveles cuando menos lo esperaba. Se trata de…

VENGADORES: SIN CAMINO DE VUELTA
de Al Ewing y VV.AA

Vengadores: Sin Rendición fue una serie semanal de dieciséis números que funcionó como fin de ciclo entre los Vengadores de la época y la llegada de Jason Aaron a la franquicia. Se trataba de un blockbuster apabullante, que contaba con un enorme elenco de personajes, pero cuya longitud le acababa pasando factura a la historia y el extraordinario arte de Pepe Larraz hacía que el resto de dibujantes desluciesen un poco el conjunto. Cuando anunciaron una secuela espiritual con el mismo equipo de guionistas, es decir, Al Ewing, Mark Waid y Jim Zub, he de reconocer que me esperaba un sacacuartos sacado para aprovechar el éxito del primer proyecto. Pero las insistentes palabras de Nacho Teso predicando las virtudes de esta miniserie hicieron que me animase a darle un tiento. Y menos mal que lo hice.

Y es que Vengadores: Sin Camino de Vuelta, mantiene bastantes de las virtudes que tenía su predecesora, pero con dos principales diferencias. La primera, el multitudinario elenco se ve reducido a ocho personajes principales más un invitado sorpresa, de forma que los guionistas desarrollarlos a todos de forma bastante más homogénea. Y la segunda, que la longitud se ha visto reducida a doce entregas, permitiendo así leer la historia sin que llegue a hacerse pesada.

El Inmortal Hulk, tan cachondo como siempre.

La trama de la nueva serie semanal nos presenta a Viajera, el personaje estrella presentado en Sin Rendición, reuniendo a un equipo improvisado de vengadores ante la amenaza de Nyx, la diosa griega de la noche, que ha arrasado con el resto del Olimpo y pretende hacerse con el poder necesario para reescribir el universo a su antojo. Tanto la presencia de Viajera como cierto tenue vínculo argumental relacionan la miniserie con Sin Rendición, pero las explicaciones del cómic hacen que se pueda leer perfectamente forma independiente.

El reparto de personajes es tan rico y variado que merece que le dedique a cada uno unas palabras por separado:

Como prácticamente el protagonista dada la naturaleza de la trama tenemos a Hércules, que se encuentra con la difícil tarea de vengar a los suyos e impedir que Nyx se salga con la suya. Los guionistas logran combinar la naturaleza normalmente humorística del personaje con la tragedia que atraviesa. También está Spectrum, alias Monica Rambeau (es decir, la Capitana Marvel de los ’80) uno de los personajes fetiche de Al Ewing y que continúa con su dilema interior sobre la humanidad que le queda después de haberse convertido en un ser de luz viviente.

Pues aquí estamos porque hemos venido.

Pero el personaje fetiche de Ewing que da más juego en la miniserie no es otro que el Inmortal Hulk, cuya serie regular lo está petando actualmente en todos los sentidos. No sólo sigue tan aterrador como de costumbre a los mandos de Ewing, sino que mediante la típica premisa de separar al grupo para buscar los McGuffins de turno los guionistas sacan muchísimo jugo a sus interacciones con otros dos personajes con los que tuvo un pasado común. El primero es Clint Burton, Ojo de Halcón, que además de salir de la miniserie reivindicado una vez más como uno de los miembros clave de los Vengadores, tiene que lidiar con la difícil carga de hacer equipo con Hulk después haberle clavado un flechazo mortal a Bruce Banner durante Civil War II, aunque fuese porque este se lo pidió. Y el segundo es ni más ni menos que Mapache Cohete, que debutó en la cabecera del Gigante Esmeralda y por lo tanto estaba familiarizado con la versión más noble y estúpida del personaje en lugar de con la terrorífica.

Puede que el personaje más deslucido de la miniserie sea la Bruja Escarlata, puesto que a pesar de que los guionistas la consiguen meter en unos aprietos bastante interesantes en última instancia la usan como interés amoroso del personaje sorpresa de forma que quiere recordar a los cómics clásicos pero les queda algo chusca. Para compensar, su antiguo marido, la Visión tiene un arco argumental increíblemente satisfactorio que culmina con él ejerciendo de verdadero corazón de la aventura.

La escena que no vimos en Infinity War.

Este reparto de personajes tan bien trabajado vive una aventura de corte clásico (y cuando digo clásico me refiero a los tiempos de Roy Thomas) que los lleva a los rincones más insospechados del Universo Marvel y más allá. Se nota que el trío de guionistas disfruta trabajando juntos y cada uno exprime sus virtudes en los distintos segmentos de la historia. En cuanto al apartado gráfico, Sean Izaaske es la estrella de la función esta vez, con unas composiciones de página absolutamente espectaculares. El resto de dibujantes, como Paco Medina, no desmerece nada el conjunto, siendo quizás Carlo Barberi la pata más coja de la mesa. El resultado final se ve especialmente reforzado por el conjunto de coloristas, destacando Jesus Aburtov

Ahora, pasemos a los aspectos más irregulares. He mencionado ya varias veces la introducción de un personaje sorpresa, y lo cierto es que el segmento dedicado a él, si bien sigue estando bien escrito y dibujado, rompe completamente con el ritmo de la historia, que pasa a leerse como una de sus aventuras tradicionales en lugar de como un cómic de los Vengadores. Por último, el final introduce un gigantesco deux ex machina que es un arma de doble filo, porque por un lado creo que podría haberse introducido mejor a lo largo de la trama, pero por el otro representa un tremendísimo homenaje metalingüístico a Marvel Comics (no por nada, parte del propósito de esta segunda serie semanal, es celebrar el ochenta aniversario de la editorial).

Vengadores: Sin Camino de Vuelta me ha parecido una serie semanal entretenidísima, que recupera el sabor clásico de la franquicia con acierto como pocos proyectos habían hecho en esta década, y con un apartado gráfico la mar de digno. Casualidades de la vida, poco después de que decidiese escribir esta reseña, se anunció la continuación de una de las tramas que deja abierta, en forma de los Guardianes de la Galaxia de Al Ewing. Dados lo mucho que he disfrutado de Sin Rendición y lo que me está encantando Inmortal Hulk, estoy deseando leerlos, pero por ahora…

¡Nos vemos en la Zona!

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