VENENO: PRIMER HUÉSPED, de Mike Costa, Mark Bagley, Ron Lim y Paco Díaz

 

Título Original:
Venom: First Host 
TPB
Sello:
Marvel Comics
Guionista:
Mike Costa
Artistas:
Mark Bagley, Ron Lim y Paco Díaz
Entintadores:
Andrew Hennessy y Scott Hanna
Colorista:
Dono Sánchez-Almara
Contenido:
Venom: First Host #1-5 (Oct. – Nov. 2018)
Publicación USA:
Diciembre 2018
Publicación España:
Febrero 2020 (Panini)
Valoración: Dame Veneno que quiero vivir

 


Veneno está de moda
. En 2018 se estrenó la película protagonizada por Tom Hardy y durante estos meses hemos vivido un apogeo de lanzamientos del conocido antihéroe y villano, recordando a la década de los 90, en la que tuvo una gran cantidad de series y gozaba de mucho éxito entre el público. Todos los lectores conocemos la historia del personaje: el simbionte se unió a Peter Parker dándole el famoso traje negro y posteriormente se fusionó con Eddie Brock, buscando ambos la venganza contra Spiderman. Pero fundamentalmente destaca por su labor esporádica como vigilante, intentando hacer el bien y salvar a los inocentes en la ciudad de Nueva York.

Pero parece ser que antes de Peter Parker y Eddie Brock hubo un anfitrión anterior; alguien que nunca antes había aparecido en los tebeos y que viene a recuperar a su simbionte cueste lo que cueste. Esta historia la podemos encontrar en la miniserie titulada…

VENENO: PRIMER HUÉSPED
de Mike Costa y varios artistas

La trama se centrará principalmente en la mítica guerra intergaláctica entre los Kree y los Skrull, dos conocidas razas alienígenas que llevan enfrentadas años. Aquí conoceremos a Tel-Kar, un soldado Kree que formaba parte de un programa de supersoldados y sometido a un duro entrenamiento para ser capaz de someter a un simbionte. Por su personalidad noble y leal a su pueblo, sacrifica su reputación para pasar años infiltrado en las topas Skrulls gracias a las habilidades de Venom para poder cambiar de forma. Cuando el escuadrón lo descubre por salvar a unos refugiados de su pueblo, decide separarse del alienigena para evitar que fuera capturado.

Pero años más tarde, tras conseguir escapar del ejército enemigo que lo tenía como prisionero, llega la Tierra. Su objetivo será recuperar el control de Venom de todas las formas posibles y utilizarlo para terminar con la longeva Guerra Kree-Skrull provocando un genocidio galáctico. Para evitarlo, Eddie Brock hará equipo con la alienigena M’Lanz, encargada de arrestar a Tel-Kar y se fusionará con Sleeper, un joven simbionte hijo de Veneno.

El clásico tándem simbionte-Brock ataca de nuevo.

En líneas generales, la historia es simple y predecible; sin ninguna complicación, pero ofrece muchas aventuras bastante palomiteras y llenas de acción que harán que cualquier fan del personaje la disfruten. Pese a ser bastante fácil saber qué ocurrirá a lo largo de los números, tiene unos cuantos giros argumentales que ayudan a que no sea una lectura plana. Hace pasar un rato ameno y puede resultar interesante el traslado de la acción al espacio exterior, aunque la ciudad de Nueva York seguirá teniendo mucha importancia.

Mike Costa consigue ampliar la mitología de Veneno dándole al simbionte un nuevo pasado enmarcándolo en la guerra más importante del universo Marvel, la cual lleva presente desde la década de los 70. Además, se nos presenta a un nuevo hijo del simbionte. A lo largo de los años Venom ha tenido descendencia, como Carnage o el grupo de Los Cinco Simbiontes (Grito, Lasher, Fago, Agonía y Riot), creados por David Michelinie y Ron Lim en Venom: Lethal Protector #4. Creo que este nuevo vástago tiene mucho potencial y puede dar mucho juego en el futuro debido a sus impresionantes poderes y su personalidad decidida y valiente.

Lo bueno de hacer pesas diariamente es que puedes golpear así de chachi.

En el apartado artístico, hay que destacar la labor de los dibujantes, en especial la de Mark Bagley, que es el autor que lleva el peso mayoritario de la obra en los cinco números. Las secuencias de acción son impresionantes y estéticamente hablando son una delicia, sobre todo cuando la trama se centra más en los escenarios espaciales. Bagley es un profesional que se consagró en la década de los 90 y que previamente había trabajado con el personaje, ya que se encargó de los tres primeros números de Protector Letal. Siempre ha destacado por ser un gran dibujante a la hora de hacer al simbionte y de darle un toque épico a sus páginas. Y aquí lo consigue de forma muy acertada, depurando algunas características del estilo de los cómics noventeros para ejecutar un trabajo artístico más acorde a la época actual.

Todo este ejercicio se ve acrecentado por las tintas de Andrew Hennessy y una paleta de color impresionante a cargo de Dono Sánchez-Almara. A parte de contar con unos lápices cautivadores y sensacionales, el trabajo de estos dos profesionales lo perfecciona. Además, las tonalidades cromáticas incorporadas dotan de mayor luminosidad y atractivo al arte, cambiando dependiendo del entorno en el que sucede la acción.

Típico «truco o trato» que te dicen antes de aviarte un sopapo.

Uno de los problemas de Veneno que he encontrado en muchos de sus cómics es la época en la que se realizaron. La mayoría tienen un guion muy mediocre y un dibujo propio de la época, con unas proporciones anatómicas y unas excentricidades que pueden llegar a repeler a aquellos que no hayamos gozado de los tebeos de esos años. Además, tras pasar esa década de furor por el personaje, ha estado bastante olvidado hasta que recientemente ha vuelto a la primera línea gracias a la película de Tom Hardy. Actualmente goza de mucha salud con la aclamada etapa de Donny Cates, pero cualquiera que quiera leer algo breve y sin complicaciones, puede meterse en esa miniserie. Pese a que sus autores ya trabajaron juntos en el relanzamiento en el 2016, esto se puede leer sin tener conocimientos previos del simbionte y de forma autoconclusiva.

En resumen, Veneno: Primer Huésped me parece un muy acertado cómic para adentrarse en el personaje o leer algo sin tener conocimientos previos y sin ser necesario tener que seguir una colección al tratarse de un tomo único. Es bastante asequible y, aunque no tiene muchas pretensiones, se pasa un buen rato con esta obra. Se trata de un cómic de acción puro y duro. Ideal para regalar a jóvenes futuros lectores entusiasmados con el Protector Letal tras ver el largometraje o para completistas. Es muy disfrutable y entretenido.

¡Nos vemos en la Zona!

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