VALERIAN Y LA CIUDAD DE LOS MIL PLANETAS, de Luc Besson

Título original:
Valerian and the City of a Thousand Planets
Año: 2017
Director: Luc Besson
Guión: Luc Besson 
Fotografía: Thierry Arbogast

RepartoDane DeHaan, Cara Delevingne, Clive Owen, Rihanna, Ethan Hawke, Herbie Hancock, John Goodman,  Rutger Hauer, Kris Wu, Emilie Livingston, Aurelien Gaya.

Valoración: Rareza espacial / 10

Sinopsis: Un equipo de agentes espaciales encargados de mantener el orden en todos los territorios humanos se embarcan en una misión hacia la asombrosa ciudad de Alpha, una metrópolis en constante expansión, donde especies de todo el universo han convergido durante siglos para compartir conocimientos, inteligencia y culturas. Pero hay un misterio en el centro de Alpha, una fuerza oscura amenaza la paz en la Ciudad de los Mil Planetas. 

Ni La Momia, ni siquiera El Rey Arturo: el mayor descarrilamiento del año viene de Francia, y llega a las pantallas españolas este viernes. Con un presupuesto cercano a los 200 millones (de euros) Luc Besson cumple su sueño de adaptar a la gran pantalla las aventuras de Valerian et Laureline, cómic de los autores Pierre Christin y Jean-Claude Mézières, con 50 años a sus espaldas. Un proyecto del que sólo alguien como Besson podría haberse hecho cargo: no sólo es uno de los cineastas europeos con más ínfulas comerciales, es también uno de los más inquietos. Con resultados dispares y más o menos polémicos (aviso desde ya que no trago El Quinto Elemento), pocos directores saben moverse entre tantos géneros y con tanto estilo, saliendo airoso la mayoría de las veces.

Inconfundibles criaturas del Universo Besson.

Pero no ha tenido tanta suerte con Valerian. O, al menos, no con todo lo que se jugaba. Ha sido un éxito en Francia, pero una producción de tal calibre necesita llegar mucho más lejos de su mercado local. No entraremos a buscar las razones del fracaso (apenas ha pasado los 100 millones a nivel mundial), ni su incierto porvenir (aún no se ha estrenado en el gigante chino, ojo), simplemente os contamos si detrás de este mastodonte se encuentra algo que merezca la pena ser visto. Nosotros creemos que sí… pero no os relajéis.

Pocas películas entran más por los ojos que esta. Puede que no tenga el CGI más pulcro y fotorrealista (algunos parajes y criaturas cantan un poco a dibujo animado, sin que eso sea una molestia), pero sí uno de los más expresivos y coloridos. Desconozco la mayoría de la obra original y no sé cuánto es nuevo y cuánto es adaptado de los BDs, pero apuesto a que hasta el alien más pequeñín va a parecer nuevo en la pantalla. Todo un antídoto frente a las grises paletas que se han vuelto la norma y que hasta suavizaron las últimas películas de Star Wars. Valerian es como volver a las precuelas en cuanto a despliegue de efectos, con la garantía de que el CGI se mantendrá fresco durante los próximos diez años.

Un póster de Torremolinos a finales de Agosto de fondo.

El jolgorio visual que es Valerian (y mejor en 3D, claro, aunque tampoco es que sea decisivo) solo es comparable hoy día nivel en cuanto a variedad de mundos, criaturas y colores con las películas de Los Guardianes de la Galaxia. Pero lo que terminaba de dar vida a las películas de James Gunn era el carisma de sus personajes y el ingenio de sus historias, y en Valerian todo eso brilla por su ausencia. La trama, el desarrollo de personajes y la química de sus protagonistas se mueven entre lo justito y lo sonrojante. Afortunadamente todo el trabajo técnico no llega a caer en saco roto gracias a la conseguida sensación de aventura de sus secuencias de acción y el bonito mensaje antibelicista, pero sí que lastra una película que podría haber sido mucho más redonda.

Quizás el aspecto más criticado haya sido el casting. Dane DeHaan y Cara Delevingne han demostrado talento en trabajos anteriores, pero aquí, sencillamente, no convencen como los experimentados agentes que se supone que son. Cuadrarían más como jóvenes cadetes recién salidos de la academia, pero es que el guión no nos pone ni en ese ni en ningún otro contexto: sabemos muy poco de estos personajes y por qué son tan especiales como para protagonizar esta historia. Sí, es cierto que tienen muy poca química entre ellos, y también que ningún otro miembro del reparto (exceptuando quizás las contorsiones de Rihanna) es memorable en ningún sentido… pero a quien hay que echar culpa es, principalmente, al guionista (que es el propio Besson).

Momentazo diva.

No sabemos nada acerca del historial de estos dos agentes, de dónde vienen, cuál es su relación, para qué o quiénes trabajan o… qué es lo que hacen, simplemente. Funcionaría si el nudo de la historia fuese lo suficientemente fuerte como para enganchar la atención sobre los hechos sin importar los quiénes… pero esto no es Dunkerque. Y eso que tiene un buen puñado de conspiraciones y misterios que suenan relevantes, pero están mal dosificadas: las incógnitas se acumulan sin resolverse otras previamente, hasta llegar a un punto de eclosión que alivia por el peso que nos quita, en vez de satisfacer por construir la solución poco a poco.

Aunque quizás lo más bochornoso sea el excesivo peso que se le da al romance entre sus dos protagonistas. Como ya hemos dicho, no sabemos nada de estos personajes, ni juntos ni por separado. Y lo que la película pretende, durante la inmensa mayoría de diálogos que no tienen que ver directamente con la trama (y proporcionalmente, estos son muchísimos más), es preocuparnos porque Valerian consiga su objetivo de conquistar a Laureline. Literalmente, (y ojo, pequeño SPOILER delante), la primera escena pone como objetivo el que Laureline acepte casarse con Valerian. ¿Por qué iba a apoyar algo así cuando acabo de conocerles y no sé absolutamente nada de ellos? ¿Dónde se han dejado el desarrollo de personajes? Laureline le da largas, por supuesto, y la película te lanza esta dinámica de Valerian-haciendo-heroicidades-para-hacerse-valer-y-ganarse-a-la-chica durante el resto del metraje, como si fuera una competición divertida de ver, obviando cualquier otro rasgo de la personalidad o la historia de ambos personajes que nos pudiese despertar un genuino atisbo de interés en que de verdad acaben juntos. No solo es una forma de narrar superficial y a la larga olvidable, es reincidir a lo grande en el estereotipo de relación heterosexual que Hollywood, o parte de él, lleva unos años intentando dejar atrás.

¡Booom!

Así que quedémonos con lo bueno. ¡Colores! Valerian encapsula tanta imaginación y creatividad en sus mundos y criaturas que hace que el viaje merezca la pena. Y sus largas escenas de acción se basan menos en acumular mamporros y más en hilar situaciones disparatadas (¡viva!). Pero el entretenimiento de estos momentos es pasajero, y lo que mantiene todo junto es muy endeble: historia inconexa y de ritmo irregular, protagonistas vacíos y un prototipo de romance sin química ni gracia.

¡Nos vemos en la Zona!

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.