UN CESTO LLENO DE CABEZAS, de Joe Hill y Leomacs

 

Título original:
Basketful of Heads TPB
Sello:
DC Comics
Guionista: Joe Hill
Artista:
Leomacs

Colorista: Dave Stewart
Contenido: Basketful of Heads #1-7 (Oct. 2019 – May. 2020)
Publicación USA:
Septiembre 2020
Publicación España:
Febrero 2021 (ECC)
Valoración:
Yo de vosotros me tiraba de cabeza

 

 

June ha vuelto a Brody Island justo a tiempo para recoger a su novio Liam después de este haya completado su etapa de prácticas en la polícía de esta pequeña localidad donde nunca pasa nada. Lo que se suponía iba a ser una jornada ideal empieza a torcerse cuando unos presos se fuguen de la prisión cercana y empiecen a acechar a los vecinos durante una noche tormentosa. Lo último que podría pensar June es que ese día acabaría con ella llevando…

UN CESTO LLENO DE CABEZAS
de Joe Hill y Leomacs


De todos los géneros principales que podemos encontrar entre la cada vez más diversa oferta en el mundo del cómic, el terror puede que sea el que menos me atrae. No digamos ya si entramos en otras disciplinas como el cine pues es un género con el que nunca he conectado y es que no soy de los que disfruta pasando un mal rato y, la verdad, siempre he sido presa fácil de los sustos. Pero, como todo en la vida, hay excepciones y siempre se pueden encontrar grandes trabajos si uno sabe donde mirar. Tampoco es que la obra de la que hablaremos hoy sea de las que te provocará pesadillas durante semanas ni siquiera dejará en tu retina imágenes truculentas, pero teniendo en cuenta que la protagonista se dedica a cortar cabezas y estas le replican una vez separadas de su cuerpo los amantes del terror no tendrán queja.

Así pues Un cesto lleno de cabezas es un cómic que coge elementos del terror y los encaja en un tono de comedia desmadrada donde todo puede ocurrir, desde que una cabeza hable hasta que la protagonista sea torturada por un villano. La acción se sitúa en los ochenta y como buen reflejo de esa época se respira un ambiente distendido, casi juvenil, donde la diversión está por encima de cualquier otra pretensión. Es fácil imaginarse esta historia en una gran pantalla de un cine de verano de los 80 en un programa doble con Tiburón o La Matanza de Texas o también en un especial de la popular serie televisiva Historias de la Cripta.

Una cabeza tiene que ir siempre limpia y pulida

Con estos antecedentes podemos hacernos una idea de lo que nos espera pero vale la pena poner el foco en otros elementos que hacen de este cómic un notable vehículo de diversión. La protagonista es una joven aguerrida, mucho más capaz de lo que ella misma cree de superar los obstáculos que se le pongan por delante (que van a ser cada vez más complicados) siendo la heroína muy a pesar al encontrarse en el lugar inoportuno en el momento adecuado. Lejos de dramatizar su situación, June mostrará una fortaleza inusitada cuyo motor es algo tan ochentero como el primer amor, pues su principal cometido en la fatídica noche donde sucede la acción es rescatar a su novio Liam de las garras de unos peligrosos presos fugados.

Aquí encontramos otro de los factores que destacan de Un cesto lleno de cabezas y es el hecho de que toda la acción suceda durante un solo día, centrándolo casi todo en esa misma noche. Pese a los obligados flashbacks para que tanto June como el lector pueda ir encajando piezas la mayor parte de la trama transcurre seguida, sin un momento de pausa para los implicados. Esto supone un extra para el devenir de la lectura ya que se consigue un ritmo ligero ideal para dejarse llevar por los acontecimientos pudiendo saborear entre medias situaciones de gran tensión, extrema violencia, muchas dosis de humor macarra, unas gotas de locura y pequeñas sorpresas más allá de la existencia de cabezas parlantes.

Si pilláis la referencia, moláis mucho

Joe Hill es uno de esos autores cuyo respeto eterno se forjó gracias a una obra maestra. Del mismo modo que Garth Ennis siempre será santo de mi devoción gracias a Predicador o Warren Ellis con Planetary, Hill tiene todo mi amor gracias a Locke & Key. Esto no es algo del todo justo ya que a veces tanta admiración puede empañar tu objetividad. Quizás si Un cesto lleno de cabezas viniera firmado por otro autor no me hubiera despertado tanto entusiasmo pero la verdad es que el hijo de Stephen King sabe lo que me gusta y sabe como dármelo. Está claro que no estamos ante una obra maestra ni mucho menos pero del mismo modo es innegable que el guionista anda sobrado de talento para ofrecer un producto divertido cuyo único objetivo es entretener al lector.

Por otra parte el dibujo de Leomacs es lo suficientemente potente como para llamar la atención por si solo, con un trazo muy dinámico, unas expresiones cargadas de fuerza y energía y una narrativa muy fluida en todo momento. Destaca obviamente en todo lo referente a la expresividad de sus rostros, no en vano el cómic cuenta con un buen surtido de cabezas parlantes que no pueden servirse más de su voz y sus gestos para hacerse entender. Las interacciones de la protagonista con dichas cabezas están siempre muy bien resueltas así como las diversas escenas de acción en las que Leomacs también da lo mejor de si mismo. El color de Dave Stewart es la guinda que le faltaba a este cómic, con un trabajo magistral que construye una atmosfera propia con unos tonos grises permanentes, con gotas de color como el pelo o el chubasquero de June y que contrasta con la paleta más cálida de los flashbacks.

No solo se van a cortar cabezas aquí…

Un cesto lleno de cabezas supone un viaje a esos locos años ochenta donde en un pueblo de verano todo podía suceder, donde la magia tomaba fuerza sin saber apenas porque ni sin que nos importe demasiado. Una época donde la diversión imperaba por encima de otras exigencias, una época en la que no éramos tan críticos ni tan resabiados mientras manteníamos intactas nuestra capacidad de sorpresa y de dejarnos llevar. Solo con esos ojos podremos disfrutar de verdad con un cómic del que merece la pena disfrutar pues tienes muchas cosas muy buenas.

Y que queréis que os diga, me gusta más la vida cuando se disfruta con todo, pero eso amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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