TSUKI GA MICHIBIKU ISEKAI DOUCHUU, de Kei Azumi y Kotora Kino


Título original:
Tsuki ga Michibiku Isekai Douchuu (月が導く異世界道中)
Sello: AlphaPolis Web Manga
Guionista: Kei Azumi
Artista: Kotora Kino
Publicación original: Jun. 2015 – Actualidad
Publicación España: –
ValoraciónSin waifus no hay paraíso /10

 

El género de manga isekai se basa en una sola cosa: explotar la male power fantasy al máximo. Se trata de llegar al sitio, ponerse fuertote, romper todo y llevarse a todas las nenas. Como es de esperar, explotar al máximo estos tropos hace que el género sufra de una polarización igual de extrema entre los lectores: lo adoras o lo odias. Y, aunque hay buenas razones para no gustar al respetable, hoy vengo defender que en ocasiones se puede hacer de forma más que correcta como es el caso de…

TSUKI GA MICHIBIKU ISEKAI DOUCHUU
de Kei Azumi y Kotora Kino

El dios Tsukuyomi arrastra al estudiante de secundaria Makoto Misumi a un mundo de fantasía para ser un héroe. Sin embargo, otras poderosas entidades en este mundo no están tan dispuestos a tenerlo allí intentando deshacerse de él al poco de acabar la conversación con el dios de la Luna. Ahora le toca a Makoto descubrir su propio camino y ver si es capaz de convertirse en el héroe que necesita su nuevo hogar.

A diferencia de otros isekai que buscan diferenciarse con un argumento complejo o un gancho tan ridículo que resulta interesante a la fuerza, Tsuki ga michibiku isekai douchuu se mantiene dentro de los clichés del género de la forma más estricta posible, pero los hace bien. No por ser abducido a otro mundo el Kei Azumi olvida de construir el de origen como tampoco se apresura a explicar rápidamente las mecánicas del nuevo mundo ahogando al lector con paredes de texto para darse prisa en empezar la trama. Además, el guionista se toma la molestia de desarrollar otros personajes a parte del protagonista y las waifus.

Tsukuyomi sí que sabe que es lo importante que hay que hacer cuando desapareces.

Makoto se encuentra rápidamente en su viaje con las que se convierten en sus manos derecha e izquierda, Tomoe y Mio. Al contrario de lo habitual en este tipo de manga en que el autor construye toda la historia alrededor de personajes unidimensionales durante mucho tiempo, aquí Azumi se pone a trabajar con sus personalidades desde el principio. Algo tan sencillo como que a Makoto se le olvide el nombre de un compañero de viaje y necesite llevar la conversación en una dirección en la que salga el nombre naturalmente se vuelve una pequeña pincelada que poco a poco completa la imagen del personaje en nuestra mente. Todos los protagonistas hasta cierto punto tienen peculiaridades de este estilo que nos dan una visión de quienes son y permiten identificarlos rápidamente. Además, hay pocos personajes totalmente blancos o negros, situándose todos en mayor o menor medida dentro de una escala moral de grises. Pese a no ser algo malo por si mismo, la saturación de protagonistas omnipotentes dentro del género que únicamente se encuentran en los dos extremos del bien y del mal hace que este cambio resulte bastante refrescante.

La trama de la historia es fácil de seguir gracias a que Kotora Kino odia el vacío en las viñetas, algo que Azumi usa a su favor haciendo que, por ejemplo, dibuje en el fondo del panel en una conversación entre dos personajes la imagen de un tercero si este se menciona, haciendo fácil el memorizar quien es quien. Esto sumado a cosas como los flashbacks que revive y comenta “en vivo” Tomoe convierten a este manga en una lectura ligera cuya trama avanza sin ningún obstáculo y que, a pesar de llevar publicados poco más de 30 números, da la sensación de haber avanzado bastante.

Pues tan buen héroe no será si lo primero que hace es darle una patada a un perrete

Aunque el manga hace buen uso de los clichés del género eso no significa que no sufra de las desventajas que estos traen: tener un protagonista que sabes nunca va a perder una pelea quita tensión a los encuentros y a las conspiraciones que se forman a su alrededor. La historia aun tardará un tiempo en subir el nivel de los enemigos como para preocuparnos de Makoto, mientras tanto Azumi mantiene el interés con buen humor y personajes memorables haciendo lo que les place.

Tsuki ga michibiku isekai douchuu es en términos simples un sólido manga isekai que hace bien lo que tiene que hacer: Sin complicarse la vida con historias complejas que luego se vuelven en un montón de cabos sin atar y sin caer en una simplona male power fantasy con el único objetivo de satisfacer las ilusiones del lector, es un must watch para los amantes del género, y una buena introducción para los que no han tenido contacto aun con este. 

¡Nos vemos en la Zona!

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RafaAnto

Filthy weeb, gamer y cinefilo que de paso hace Quimica.

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