TROLLS. La felicidad está en las cosas pequeñas (y peludas)

Título original:
Trolls
Año: 2016
Director: Mike Mitchell
Guión: Erika Rivinoja
Reparto: Anna Zendrick, Zooey Deschanel, Justin Timberlake, Christine Baranski, Jeffrey Tambor, Christopher Mintz-Plasse, James Corden, Kunal Nayyar, Gwen Stefani, Russell Brand, John Cleese, Quvenzhané Wallis.
Sinopsis: Conocidos por sus pelos de colores, locos y mágicos, los Trolls son las criaturas más felices y alegres que irrumpen en el mundo de la canción. Pero su mundo de arco iris y cupcakes cambiará para siempre cuando su líder Poppy (Anna Kendrick) debe embarcarse en una misión de rescate que la llevará muy lejos del único mundo que siempre ha conocido.
Valoración: 7/10

La última película de la factoría Dreamworks puede no ser su trabajo más complejo, narrativamente hablando(especialmente tras los últimos Cómo Entrenar a tu Dragón), pero lo compensa con unas desbordantes dosis de color, imaginación y música. Es un caramelo capaz de derretir el corazón a cualquier escéptico que se resista por su apariencia cursi e infantil. Y no, no añadimos un “presuntamente” antes porque esta película es enormemente cursi e infantil.

Las cosas claras: que nadie sospeche de Trolls, aquí no hay gato encerrado y los desafortunados padres que, tras los casos recientes, no quieran volver a meter a sus hijos a una sala de cine, pueden hacerlo sin miedo. La única sorpresa que se pueden llevar es lo mucho que disfrutarán esta película.

Antes de nada, hay que mencionar el hecho de que está basada en los muñecos del mismo nombre creados por el danés Thomas Dam, popularísimos en Estados Unidos desde los años sesenta. En España, su impacto fue menor, y ahora mismo son más un icono vintage y de coleccionismo que otra cosa (que le pregunten a Yondu). El caso es que es un hecho irrelevante: no escarba en su identidad como La LEGO Película, simplemente se aprovecha comercialmente de la familiaridad de su marca (más un reclamo para los mayores que para los peques). Que te parezca más o menos lícito, pues bueno, pero les ha quedado una película muy maja, así que para qué quejarse.

La historia trata la contraposición entre dos puntos de vista distintos: la optimista, vivaz, despreocupada, todo es fabuloso, all-singing all-dancing de Poppy (Anna Kendrick) y toda la comunidad Troll; y la pesimista, solitaria, cautelosa, odio la Navidad de Branch (Justin Timberlake). Su relación torna la inevitable evolución en el que ambos se deben complementar, aunque se desmarca de subrayar moralejas para no pisar cierta otra película de la competencia (y de la que ya hablábamos aquí), y poner todo su foco en los aspectos puramente estéticos. Un acierto.

Y ojo, que la película no se puede tachar de superficial: los personajes son divertidísimos, una subtrama en la segunda mitad es fantástica y los “villanos” sugieren unas mucho más que interesantes reflexiones sobre la moralidad y la ignorancia (¿eres realmente malo cuando la sociedad no te da alternativa?). Pero el guión tampoco se mojará demasiado, ni te dejará tiempo para pensar entre los constantes números musicales y gags visuales que abarrotan cada plano, de una forma que a un servidor le recordó a los “minichistes” que Ibáñez esconde en prácticamente cada viñeta.

Así, lo realmente brillante de esta película es su excepcional diseño artístico. Un cuidadísimo trabajo de animación da lugar a un despliegue de colores, formas y texturas que le da un acabado visual mucho más interesante que la media de producciones de animación 3D. Los números musicales también están a la altura de su importancia en la trama, mezclando tanto canciones originales como otras clásicas, reinterpretadas por Timberlake, Kendrick y compañía.

Trolls no será la película de animación más revolucionaria de la temporada, pero sí una de las más agradables de ver y oír. Personajes carismáticos y un mensaje bonito se ponen al servicio de un torrente de música y humor en uno de los mundos creados con más mimo que veréis este año.

¡Nos vemos en la Zona!

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