TRANSMETROPOLITAN, Vol. 6: “Escarba Hondo”, de Warren Ellis y VV.AA.

 


Título original

Transmetropolitan: Gouge Away TPB
Sello: Vertigo (DC Comics)
Guionista: Warren Ellis
Artistas: Darick Robertson, Bryan Hitch, Eduardo Risso, Frank Quitely, Kieron Dwyer, Lea Hernandez
Tinta: Rodney Ramos
Contenido: Transmetropolitan #31-36
(Mar.2000 – Sep. 2000)

Public. USA: Mar. 2010
Public. España: Nov. 2015 (ECC ediciones)
Valoración: 9/10

 

Después de verse inmerso en una trama que lo ha dejado demasiado expuesto y en el punto de mira de un peligroso enemigo, en este número, Spider debe sobreponerse y darle la vuelta a la situación haciendo lo que mejor sabe hacer: buscar la verdad y sacarla a la luz, cueste lo que cueste y caiga quien caiga en…

TRANSMETROPOLITAN, Vol.6
de Warren Ellis y VV.AA.

Con periodistas así nadie se libraba de ir a los debates.

En este tomo, que supone el traspaso del ecuador de la colección, encontramos dos partes bien diferenciadas, como ya viene siendo costumbre. La primera consta de tres historias individuales, en las que veremos las consecuencias de lo sucedido con la Orden-D sobre los artículos de Spider, quien se nos muestra vulnerable como no lo habíamos visto antes. La segunda parte es una historia en tres partes, en la que presenciaremos el resurgir de Spider, que acabará dejando a la serie con un nuevo status quo muy interesante.

Todas las historias individuales destacan por presentar narrativas diferentes y son un claro ejemplo de que nos hallamos ante una serie para nada convencional. El primer episodio es una aproximación a la fama que ha adquirido el personaje de Spider (una fama que no le gusta nada, por cierto) mediante distintas versiones del mismo, representadas gráficamente por diferentes artistas (Quitely, Hitch, Risso, Dwyer y Hernandez). Algunas de estas versiones resultan verdaderamente divertidas, contrastando con el estado anímico habitual del personaje. Para la segunda historia el cómic adopta un formato documental, dividiendo cada página en dos viñetas grandes con texto debajo, como si una cámara estuviera siguiendo a Spider. Un nuevo experimento formal, de ésos a los que ya nos tiene acostumbrados la serie pero que siempre se agradece encontrar.

Homenaje en formato panorámico.

Por último encontramos una historia protagonizada por Yelenna y Channon, que se disponen a pasar un día libre en la ciudad para divertirse y aprovechar para escapar de su jefe. Un episodio diferente, con mucho humor, y que sirve para acercarnos a estos dos personajes, conocer detalles de su pasado y profundizar en su relación con Spider. Lo mismo que sucede con ellas nos sucede a nosotros como lectores. Estamos ante un personaje tan bien construido, con una personalidad tan arrolladora, que es imposible que no nos guste, pese a todos los defectos que tiene (que no son pocos). No es de extrañar que este número aparezca justo ahora, pues parece que estos personajes van a tener más importancia a partir de este momento. 

En la historia de tres partes que da título a este sexto tomo veremos al viejo Spider Jerusalem en acción. Como el buen periodista que es, va a seguir pistas, visitando lugares de lo más singulares y entrevistando, con su inimitable estilo, a personajes de todo tipo. Todo forma parte de un plan que no se va a desvelar hasta el final y que como hemos dicho las consecuencias de lo sucedido cambiarán el curso de la historia. Como dice Spider en una ocasión, ahora es un hombre con una misión. Y eso le da un plus a la serie, pues a todo lo bueno que tenía hasta ahora (que ya era mucho) se le suma un objetivo a medio-largo plazo. La cruzada de Spider con Callahan no ha hecho más que empezar y, como si de una partida mortal de ajedrez se tratara, ahora es el turno del presidente para responder al ataque realizado por el reportero. Este combate recuerda poderosamente, aunque no lo presenciamos, al que dio origen al exilio del protagonista y que lo llevó al punto en el que lo conocimos, al inicio de la serie. Resulta revelador que, justo cuando se cruza el ecuador de la misma, nuestro protagonista vuelva a estar inmiscuido en una guerra similar. Después de todo, siempre habrá quien quiera aprovecharse de los demás y siempre habrá (o tendría que haber) alguien que se enfrente a los poderes tácitos…

I´m a man with a mission.

Durante esta saga, la serie pone toda la carne en el asador, con Spider haciendo de reportero incisivo, disparando preguntas incómodas y apretando como sólo él sabe a los testigos para descubrir aquello que esconden. De nuevo se erige como protagonista absoluto de la colección desbordando personalidad y carácter por los cuatro costados sin perder de vista al lector (de su columna y del cómic) a quien no deja pasar una, siempre aprovechando la oportunidad para aleccionar sobre cómo los poderosos no toman nada en serio a la gente de a pie. 

Lo que nos lleva al otro punto relevante de la serie, que es el cada vez más acusado (y preocupante) parecido con la realidad. La escena del desahucio se parece demasiado a las imágenes que, por desgracia, ya nos estamos acostumbrando a ver (más en el fondo que en la forma, pues aquí aún no hemos desplegado los tanques, aunque al paso que vamos…). Pero donde más sangrante es la comparación es con todo lo relacionado con la figura de los políticos, quienes, tras una falsa sonrisa, esconden un desprecio absoluto para con los ciudadanos a los que se supone tendrían que representar. Y sí, sigo hablando del cómic aunque no lo parezca.

¿No os parece adorable? Imposible no quererlo.

Lo mejor de todo es que, después de 35 números, Transmetropolitan no sólo se mantiene en plena forma, sino que da un paso adelante para cambiar todo el planteamiento que había tenido hasta ahora. Se abren nuevos caminos y posibilidades para un futuro que empezaremos a descubrir ya el mes que viene. Así que me despido por el momento y…

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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